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Cuentas prácticas para todos

Sin poder ofrecer buenos intereses, los bancos apuestan por dar más servicios

Oficina del Banco Santander en Madrid.
Oficina del Banco Santander en Madrid.

En un escenario de tipos mínimos, la lucha de los bancos para atraer —y fidelizar— clientes es cada vez más intensa. La apuesta del Banco Santander, la Cuenta 1,2,3, forma parte de esta estrategia. Y hasta el momento ha cosechado buenos resultados: entre mayo y septiembre se han abierto medio millón de cuentas 1,2,3, 135.000 de ellas de nuevos clientes, y a principios de noviembre la entidad ha ampliado su oferta a pymes y autónomos. El objetivo es alcanzar los dos millones para el año que viene.

Este producto se lanzó en Reino Unido —cuando Ana Botín presidía la filial británica de la entidad—, donde se acopló perfectamente al mercado: en el país anglosajón, lo normal es pagar por toda cuenta corriente que ofrezca servicios añadidos, por lo que seguir desembolsando y recibir contraprestaciones siempre es positivo.

Barreras de entrada

Las condiciones para acceder a la Cuenta 1,2,3 no son de las más exigentes del mercado, pero marcan la primera barrera de entrada. En primer lugar, se requieren unos ingresos mínimos regulares: nómina o prestación de desempleo de 600 euros, ingresos de autónomos de 600 euros junto con pago de cotizaciones sociales superior a 175 euros, pensión de 300 euros o ayudas agrarias por un mínimo de 3.000 euros al año. Además, se exige la domiciliación de al menos tres recibos y hacer seis movimientos al trimestre.

En cambio, la entidad ofrece tarjeta de débito gratuita, exención en transferencias, giros y órdenes de pago nacionales en euros y en ingresos de cheques nacionales. Hay que abonar tres euros al mes para las comisiones de mantenimiento, más otros tres si se desea contratar una tarjeta de crédito: frente a otros productos con gratuidad total, existe un coste que habrá que compensar con el resto de ventajas. Esta es la clave que marcará si es rentable para el cliente.

La contraprestación comienza con la remuneración, inexistente para saldos inferiores a los 1.000 euros. Esta es del 3% para saldos de 3.000 a 15.000 euros, del 2% para los saldos entre 2.000 y 3.000 euros y del 1% de 1.000 a 2.000 euros.

El segundo gran pilar del producto es el importe que se recupera por la domiciliación de recibos: se devuelve un 1% de tributos locales y seguros sociales, un 2% de recibos de seguros de protección de prima periódica distribuidos por el Santander y de recibos de suministros del hogar, y un 3% de recibos de colegios, guarderías, universidades españolas y ONG. Si son pocos o de escaso importe, puede que no se recupere mucho y que no compense el tener que pagar una comisión.

En cuanto a pymes y autónomos, deben de tener unos ingresos trimestrales superiores a 9.000 euros, domiciliadas las cuotas de la Seguridad Social y hacer un determinado uso de las tarjetas. Esta nueva oferta tiene un coste mensual de nueve euros, pero las ventajas añadidas van desde el acceso preferente a financiación a corto plazo hasta una serie de productos y servicios, como el asesoramiento en cuestiones de comercio exterior. Se contempla una devolución de un 1% en nóminas y seguros sociales, 2% en impuestos estatales, 3% en suministros, seguridad privada y seguros de protección. Los beneficios están muy vinculados: a mayor volumen de negocio, más rentable será el producto.

La competencia no está imitando el modelo de la Cuenta 1,2,3 a rajatabla, pero sí hay ofertas que utilizan los mismos "reclamos": gratuidad en servicios básicos, devolución de recibos y remuneración de saldos.

Una de las últimas ofertas es el Plan Conecta de BBVA: una cuenta sin comisiones que "regala" hasta 240 euros durante un año (20 euros al mes) si el cliente domicilia su nómina por encima de los 600 euros. Esta cantidad se considera rendimiento en especie y ya se le han descontado los impuestos. La Cuenta Nómina Bankinter, por otro lado, remunera para los clientes con nómina por encima de los 1.000 euros y hasta un máximo de 5.000, con un 5% TAE el primer año y un 2% el segundo.

Pero es más típico desdoblar el producto en dos: una cuenta corriente para la operativa diaria y otra que remunera mes a mes. Ejemplos son la cuenta de Self Bank —con una remuneración del 0,60%— y la Cuenta Inteligente EVO. Ambas ofrecen gratuidad en servicios, característica que está extendiéndose a muchas cuentas de banca física y online.

Una de las más destacadas es la Cuenta Nómina de ING Direct, que no tiene comisiones, ofrece transferencias gratuitas nacionales y comunitarias inferiores a los 50.000 euros y tarjetas gratuitas, pero ha suprimido las devoluciones. La Cuenta Expansión de Banco Sabadell, por otro lado, devuelve el 3% de los recibos de luz, gas, teléfono fijo, móvil e Internet, con un máximo 20 euros al mes, al domiciliar la nómina o ingresos regulares de al menos 700 euros.

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