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Vodafone sufre pérdidas en España por primera vez

La caída de los ingresos provoca números rojos de 160 millones en su último ejercicio

António Coimbra, consejero delegado de Vodafone España.
António Coimbra, consejero delegado de Vodafone España.

La crisis económica y la dura competencia en el sector de las telecomunicaciones llevaron a Vodafone España a sufrir pérdidas en su ejercicio 2014/2015 por primera vez. El grupo adquirió el pasado año al deficitario operador de cable Ono, que tuvo unas cuantiosas pérdidas el año pasado, pero las pérdidas de Vodafone España son independientes y, además, las primeras que sufre la empresa desde que el grupo británico se hizo con el control absoluto de la antigua Airtel, hace más de una década.

En el ejercicio cerrado el pasado 31 de marzo, la cifra de negocio de Vodafone España cayó un 8,8%, hasta 3.717,9 millones de euros, desde los 4.080,6 millones del año anterior. La reducción de gastos de explotación no fue suficiente para compensar esa caída de ingresos, entre otras razones porque los gastos de personal crecieron, al estar vinculada parte de la paga variable a la satisfacción del cliente, que evolucionó muy bien.

Con todo ello, el resultado de explotación pasó de beneficio de 94,8 millones a pérdidas de 192 millones. Similar giro se da en el resultado neto, que pasa de un beneficio de 37,58 millones a una pérdida de 159,8 millones, según figura en las cuentas depositadas por la empresa en el Registro Mercantil.

Durante el pasado año, Vodafone España asumió más costes financieros al cargar con deuda para la financiación de la compra de Ono. También aumentó notablemente la provisión por insolvencias de clientes, factores que empeoraron el resultado.

Menos voz y más datos

Los ingresos por datos suben un 6%, hasta 1.266 millones, pero eso no logra compensar la fuerte caída del 18,5% en lo ingresos por voz. También descienden los ingresos por telefonía fija.

La crisis y el incremento de la competencia en el sector han pasado una severa factura a Vodafone España durante los últimos años. Teniendo que luchar contra ofertas convergentes como Fusión, de Telefónica, y con el auge de Yoigo los operadores móviles virtuales, la filial española del grupo británico fue perdiendo cuota, ingresos y beneficios.

En 2010, la filial española facturó 6.374 millones y tuvo un beneficio de 963 millones. Desde ahí, ha acumulado una caída de ingresos del 42% que ha terminado por meter a la empresa en números rojos. Hasta ahora, la filial española siempre había tenido beneficios, aunque la caída de su rentabilidad ya había forzado al grupo a efectuar algunos saneamientos para ajustar el alto valor al que la filial española figuraba en sus cuentas.

Más inversiones

Para revertir esta tendencia, Vodafone ha redefinido su estrategia y ha apostado por una oferta convergente, en la que la compra de Ono ha sido un paso clave. Le permite ofrece televisión de pago y reforzar su apuesta por la banda ancha ultrarrápida fija. A eso se suma la extensión de la red 4G para móviles.

Por ello, pese a la caída de ingresos, Vodafone ha decidido redoblar el esfuerzo inversor para acelerar el despliegue de las redes de nueva generación y así afianzar el liderazgo de Vodafone en banda ancha ultrarrápida fija y móvil.

El grupo británico destinó 1.110 millones a inversiones en España el pasado ejercicio, lo que supone un 49% más que un año antes en términos orgánicos.

Tras el cierre del ejercicio, la matriz suscribió una ampliación de capital por importe de 1.269,5 millones de euros, según figura en su memoria.

En las cuentas anuales se señala también que la remuneración a los miembros del consejo de administración se redujo en 2014 a la tercera parte, a 3,03 millones de euros.