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El Gobierno no fijará una tasa máxima en los propietarios de los cajeros

El Consejo de Ministros aprueba este viernes el decreto que veta la doble comisión

El propietario de la máquina establecerá la comisión, que no podrá aumentar el emisor de la tarjeta

Cajeros
Un hombre retira euros de un cajero automático.

El Gobierno no establecerá una tasa máxima ni mínima a los dueños de los cajeros cuando un no cliente saque dinero. Solo indicará que el propietario de la máquina y el banco emisor de la tarjeta deben llegar a un acuerdo. La entidad del cliente decidirá si absorbe todo, parte o nada de la tasa, pero no puede elevarla y el usuario la aprobará o no. El Ejecutivo ultima los flecos del decreto ley que aprueba este viernes el Consejo de Ministros, según ha anunciado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Entrará en en vigor el sábado.

La conocida guerra de los cajeros puede acabar del lado de los dueños de las máquinas. Si no se realizan cambios de última hora en el decreto ley que prepara el Ministerio de Economía, ellos serán los que fijen las tarifas para los no clientes que acudan a sus cajeros, según fuentes del mercado que pidieron el anonimato.

Sin embargo, sí habrá un cambio sobre la situación actual. Los propietarios de los cajeros no cobrarán la tarifa directamente al no cliente, sino que lo hará el banco emisor de la tarjeta. "No puede ser que los depositantes tengan que pagar dos veces cada vez que acuden al cajero", ha justificado Rajoy al anunciar que el Consejo de Ministros aprueba este viernes la norma, que, según el propio presidente, entrará en vigor el sábado.

Hasta ahora, CaixaBank, que es el único que aplica dos euros desde marzo pasado, sí los cobra directamente al usuario. Este esquema permite que el cliente tenga cierta capacidad de negociación con su banco si le aplica tarifas altas. De cualquier forma, el emisor no podría cargar a su cliente más del coste que le cobra el propietario del cajero. Ambas entidades deberán llegar a un acuerdo que figure en una pantalla. El usuario deberá aceptar la tasa estipulada.

El sector estaba dividido en dos bandos: las entidades que se decantan por cobrar por el uso de cajeros (los más grandes, con el 50% de los cajeros entre CaixaBank, Santander y BBVA) y las que prefieren mantener la tasa de intercambio que se cobran los bancos como emisores de tarjetas. Esta tasa oscila entre los 0,45 euros y los 0,70, por lo que si se generaliza el cobro de dos euros, estarían triplicando lo que cobran ahora.

Diferentes tasas

 Ahora, al cliente no le cuesta nada obtener efectivo cuando acude a los cajeros de su banco. De media, paga 1,3 euros si saca dinero en las máquinas de la competencia, aunque las entidades on line no suelen cobrar nada ya que tienen pequeñas redes de cajeros propios.

De todas formas, con este panorama, las entidades llegarán a acuerdos con los rivales para ofrecer precios atractivos a sus clientes. Dentro de cada entidad, puede haber precios diferentes en función de la vinculación del cliente, es decir, el número de productos que tenga contratados con la entidad.

El Ejecutivo remitió el pasado lunes un requerimiento a las entidades para conocer su posición sobre dos posibles alternativas, con las características comunes de que el banco propietario del cajero sea el que cobre un recargo y siempre se respete el principio de solo imponer una comisión por la extracción de dinero. Tras marcar el terreno de juego, los bancos pronto fijarán las nuevas alianzas.

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