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El Santander dará un vuelco a su estructura en EEUU

Pacta con la Reserva Federal un plan para corregir sus deficiencias

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el Santander han acordado las medidas que debe tomar la entidad, en un plazo máximo de dos meses, para subsanar sus deficiencias.

Según el documento, hecho público ayer, la entidad debe mejorar la gestión de liquidez, la de riesgos, los planes de capital para cada negocio y reorganizará su estructura consolidada de todas las áreas. En estos momentos, el grupo presidido por Ana Botín tiene cuatro grandes divisiones: banca privada con sede en Miami, banca mayorista en Nueva York, la unidad de banco de consumo y el banco comercial en Boston.

La Fed quiere que exista un solo interlocutor del Santander ante las autoridades norteamericanas, que será Scott Powell, consejero delegado del grupo en Estados Unidos y responsable del país.

Este plan empezó a negociarse con la Fed en marzo de 2014, cuando llamó la atención de banco por deficiencias similares a las actuales. Los cambios que pide la Reserva Federal son de mucho calado ya que supone crear un nuevo holding completo, según fuentes de la entidad. El Santander ha contratado a unas 500 personas para atender la nueva estructura y los requerimientos de las autoridades, al tiempo que ha cambiado a los principales directivos del Santander en Estados Unidos.

En marzo de 2014 la Fed ya exigió los primeros cambios al banco

El plan presentado ayer describe con gran nivel de detalle cómo debe organizar todo el gobierno corporativo, las líneas de reporte de los directivos y las funciones de las comisiones del consejo. La Fed pide la experiencia profesional de los principales responsables, así como los incentivos y objetivos marcados en sus remuneraciones.

En las cuestiones sobre capital y liquidez, las autoridades reclaman tomar medidas suficientes para superar las pruebas de estrés que el grupo no ha aprobado en las últimas ocasiones.

En marzo pasado, la Fed puso de nuevo objeciones al plan de capital de la filial estadounidense del Santander, lo que significó que no podía hacer pagos a la matriz hasta nueva orden.

El Santander, como otras dos entidades suspendidas en marzo, entre ellas la filial del Deutsche Bank, debieron evaluar incluso la posibilidad de desprenderse de activos que les pudieran crear problemas.

Pese a estas deficiencias detectadas, Santander Holdings USA aprobó el primer examen con un ratio (Tier 1) del 9,4% en una situación extrema. Se pedía un 5%. El BBVA tuvo un 6,3%, pero no ha tenido que hacer frente a la reorganización del banco ni ha presentado problemas de gobernabilidad.

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