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ANÁLISIS

Reserva Federal: optimismo cauteloso

La mayoría de los directores de los bancos centrales de EE UU intentan preparar al mercado para las futuras subidas de tipos

Como se anticipaba, el 17 de junio, la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) dejó la tasa de interés sin cambio. El balance del comunicado, la conferencia de prensa y las proyecciones de los miembros del Comité fue de optimismo cauteloso.

La Fed enfatizó que la actividad económica se ha expandido a un ritmo moderado tras un estancamiento en el primer trimestre. También destacó que la mejora del mercado laboral y la menor capacidad ociosa permitirán alcanzar la meta de pleno empleo. Sin embargo, todavía queda espacio para mejoras adicionales considerando que la tasa de actividad está por debajo de su tendencia, el bajo crecimiento de los salarios y el elevado empleo temporal. Asimismo, si bien la inflación continúa baja, Yellen enfatizó que se espera alcanzar la meta de 2% en los próximos años, si continúa la mejora en las condiciones laborales. Además, hay confianza de que algunos factores que provocaron la disminución en la inflación –caída de precios energéticos y apreciación del dólar- se vayan diluyendo, en un entorno donde las expectativas de inflación de largo plazo permanecen estables. El Comité también redujo sus perspectivas de crecimiento para 2015 aunque las incrementó para los dos años subsiguientes, dejando sin cambio su perspectiva de largo plazo.

Yellen enfatizó que el ritmo gradual de subidas en la tasa de interés es más importante que la fecha del primer aumento y que la estrategia de salida será dependiente de los indicadores económicos disponibles antes de cada reunión. En particular, 15 de los 17 miembros del FOMC esperan al menos una subida en 2015 y 10 de ellos anticipan dos aumentos. Esto conlleva una elevada probabilidad de que el primer aumento ocurra en septiembre próximo, siempre y cuando las condiciones económicas aseguren una recuperación sostenida. Las proyecciones del Fed sugieren que el ritmo de los aumentos será, en promedio, de 100 puntos básicos por año. El ritmo de subidas esperado por el Comité implica que la tasa de interés en 2017 se sitúe por debajo de su nivel de largo plazo, aun cuando la tasa de desempleo se encuentre por debajo de su nivel de equilibrio y la inflación se acerque a la meta de 2%. Esto refleja que, incluso para entonces, los estragos de la crisis financiera seguirán afectando el consumo y la disponibilidad del crédito. Finalmente, Yellen aceptó la posibilidad de un aumento en la volatilidad cuando se inicie el ciclo de subidas. No obstante, recalcó que harán lo necesario para mantener la estabilidad financiera y minimizar los efectos adversos en otros países.

Todo lo anterior refleja como la Fed intenta preparar al mercado para la inminente subida de tipos en los próximos meses y alinear sus expectativas con las de la institución. Esto permitirá contener un posible aumento en la volatilidad financiera y evitar un incremento brusco en las tasas de interés de largo plazo, como ocurrió en 2013 con el famoso "taper tantrum". En última instancia, el Fed busca acotar los posibles efectos negativos del proceso de normalización de política monetaria en la recuperación económica. Para ello, es fundamental que logre cambiar el foco de la discusión de la fecha del primer aumento a la gradualidad del ritmo de subidas. Algo que hará con los dedos cruzados, esperando no encontrar obstáculos y no tener así que desviarse de su estrategia.

Nathaniel Karp es economista jefe para EE UU de BBVA Research.