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Una potencia del turismo sanitario

Las clínicas privadas españolas redoblan la marcha para ganar presencia en un mercado de 7.000 millones de euros al año

Las listas de espera en la medicina pública de los países desarrollados y los elevados precios de la atención privada han disparado el negocio del turismo de la salud. Los enfermos hacen las maletas para ir a clínicas privadas de calidad de otros países, hasta un 90% más baratas en algunos casos. Es un mercado mundial que superará los 7.000 millones de euros (solo en gastos médicos) en 2015, encabezado por México, Turquía y Singapur. Son países con años de apuesta por este turismo de la salud, a diferencia de España, que apenas tiene el 1% del pastel mundial gracias a un mercado incipiente que crece a dos dígitos, y trabaja por posicionarse en el mundo.

El negocio es floreciente. Life & Sun Clinic ha facturado en 2014, su primer año de apertura, 270.000 euros, y el 70% de sus clientes son extranjeros. Ha invertido 600.000 euros en una lujosa clínica con quirófano y consultas ubicada en Gran Meliá Don Pepe de Marbella, un complejo de cinco estrellas. Acuden deportistas de élite, artistas, y miembros de la realeza europea y árabe.

“Damos servicio llave en mano hasta con avión medicalizado. Atendemos una veintena de especialidades médicas en el idioma del paciente, y operamos las grandes cirugías en reconocidas clínicas privadas. Tenemos casi 80 médicos para que haya disponibilidad las 24 horas, y servicio a domicilio para los extranjeros que viven en la zona”, cuenta el doctor Luis F. Jaime, fundador de Life & Sun Clinic. El 70% de los pacientes de este centro son británicos de clase media alta, están una semana, y gastan de 1.000 a 5.000 euros, solo en médicos. Los pacientes de mayor gasto son los árabes, sus facturas médicas pueden subir a 100.000 euros, y los gastos particulares, incluidos familiares y personal de servicio, son desorbitados.

“Hay pacientes que solicitan una suite y enfermeros en su idioma durante las 24 horas. Nuestro departamento de Servicios Internacionales atiende en 18 idiomas. La mitad de nuestros clientes son extranjeros, el tipo de usuario de mayor crecimiento”, cuenta J. Bosco Rodríguez, director de desarrollo de negocio de Vithas Xanit Internacional, uno de los nueve hospitales privados españoles con el sello de calidad IJC estadounidense, necesario para atraer enfermos de ese país.

La calidad de los centros privados españoles, sin embargo, aún no es suficiente para pelear por los primeros puestos del mercado. “Es imprescindible tener un departamento de atención al cliente internacional. Deben atender y tener los procedimientos [papeleo, informes] en varios idiomas, y hasta ofrecer atención emocional a un enfermo venido de otro país que puede sufrir un choque cultural. Cataluña, Málaga y Alicante tienen los centros más avanzados, en este sentido”, explica Lino González, gestor en España de Health-Tourism.com, una web que trae pacientes de 18 países. Los gestores de turismo sanitario asesoran tanto en opciones médicas como culturales. Conocen, por ejemplo, quienes sirven comida halal, en el caso de que el paciente sea musulmán, o kosher, si es judío.

Los enfermos extranjeros necesitan un visado médico. “Hago el viaje a medida para el enfermo y sus acompañantes, y he quintuplicado el negocio en lo que va de año. La Clínica Barraquer, de Barcelona, siempre atrajo a pacientes de todo el mundo. Este turismo crece, sobre todo, en la Costa del Sol, donde se han instalado cirujanos como Petr Spurek, especialista de tobillo y pie de fama mundial. Inversores rusos estudian abrir instalaciones. Valoran el clima, la estabilidad y la seguridad de España, junto a la reconocida calidad de sus médicos”, cuenta Enric Meier, cofundador de HealthCareExpert.

España tiene 455 hospitales privados responsables del 3,38% de la riqueza nacional, según IDIS. El 75% de los clientes de la clínica Buchinger de ayunoterapia, guiada por médicos, son extranjeros. Para responder la demanda aumentó un 40% de su capacidad en 2012. En Alicante, SHA Wellness Clinic crece al 20% anual desde hace seis años, tiene médicos de 35 nacionalidades para atender a sus clientes, el 80% extranjeros. La pequeña Albir Medical, una clínica estética, ha crecido gracias a la asiduidad de los pacientes noruegos.

Británicos, alemanes, rusos, árabes y nórdicos viajan a España atraídos por las cirugías estética, ocular, ortopédica y cardíaca. La legislación española sobre reproducción asistida es de las más abiertas del mundo. Los chequeos médicos, la rehabilitación, la odontología, las terapias antienvejecimiento y de salud, y los tratamientos termales son otros platos fuertes. “Estar en la Unión Europea implica seguir protocolos de calidad en las prótesis médicas”, añade Mario Rodríguez, presidente de Hospitales San Roque de Canarias, que quiere hacer destacar a las islas gracias a los tratamientos dermatológicos.

“Hemos empezado a hablar con las autoridades sanitarias de los países desde los que llegan los clientes, las aseguradoras y los canales de promoción para destacar nuestra oferta médica. Haremos el esfuerzo sobre todo en los países del golfo Pérsico, Rusia y el resto de los países europeos durante 2015. Queremos dar relevancia a España como [país receptor de] turismo de salud, y desestacionalizar la demanda turística”, cuenta Marta Blanco, directora general de Turespaña. En 2014, vinieron 25.000 turistas a España a tratarse en hospitales privados, y la cifra se dispara con quienes buscan tratamientos en balnearios.

“Para este año se prevé que el turismo sanitario de pacientes privados represente 500 millones de euros en España, solo en gastos directos, y que para 2020 se duplique la cifra. Habría que sumar los costes indirectos (hoteles, actividades turísticas, transportes, o gastronomía) del paciente y de sus acompañantes, lo que constituye un importante mercado”, explica José Ramón Meco, consultor de la industria de Sanidad en Deloitte.

Los turistas movidos por mejorar su salud “gastan de ocho a diez veces más que el turista medio, que dejó 110 euros diarios en 2014”, añade Ricardo Pagán, director de la cátedra de Turismo, Salud y Bienestar de la Universidad de Málaga. Esa cátedra se ha creado para formar a los profesionales del nuevo mercado, que moverá 3.200 millones de euros en Europa en 2015.