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Las aseguradoras pagan 73 millones a Campofrío por el incendio de Burgos

La compañía logra 25 millones de beneficio extraordinario en 2014 por el siniestro

Campofrío
La planta de Campofrío incendiada en Burgos

El incendio que destruyó la fábrica de Campofrío en Burgos el pasado 16 de noviembre ha tenido paradójicamente un efecto beneficioso en las cuentas de la empresa que preside Pedro Ballvé. Campofrío ha recibido ya algo más de 73 millones de euros como adelantos de la indemnización por el incendio, según la memoria de sus cuentas anuales del ejercicio 2014. En ella se concreta que el efecto neto de pérdidas e ingresos extraordinarios por el incendio sale a favor de la compañía por unos 25 millones. Campofrío señala que el siniestro no tendrá un impacto significativo sobre su patrimonio gracias al seguro.

La póliza cubre un máximo de 400 millones de euros para riesgos en España, aunque todavía es pronto para saber cuál será el importe de la indemnización definitiva. Lo que sí dice la empresa es que tiene prácticamente asegurado recibir al menos 99 millones.

El seguro no solo cubre los daños materiales de la planta de La Bureba, sino también la pérdida de beneficios resultante de la reducción de las ventas por culpa del incendio y los costes adicionales en que tenga que incurrir la compañía para recuperar ventas.

En 2014, Campofrío había recibido ya 71,57 millones de euros y en el arranque de 2015 cobró otros 2,25 millones, en ambos casos como “anticipos de las indemnizaciones de las aseguradoras”.

Pero esto es solo el comienzo. Así lo explica la empresa en la memoria de sus cuentas anuales: “La sociedad espera recibir una compensación adicional en concepto de indemnización por daños materiales, pérdida de beneficio y los costes adicionales en que pueda incurrir (...) durante los 12 meses siguientes a la fecha del siniestro”.

Campofrío explica que todavía “no se está en disposición de determinar dicho importe adicional” porque los distintos procedimientos asociados a dicho siniestro se encuentran en curso. Pero la compañía concluye que, “teniendo en cuenta el adecuado nivel de cobertura de seguros con que cuenta la sociedad y el positivo desarrollo de la tramitación del siniestro”, el incendio “no tendrá efecto adverso material en su situación patrimonial ni conllevará un cambio significativo de su estrategia financiera ni de su política de apalancamiento en el futuro”.

Las pólizas de seguros le permitirán “cubrir la totalidad del valor de reposición de una nueva fábrica con una capacidad equivalente a la anterior”.

Ingresos y gastos

En las cuentas de 2014 la compañía se ha apuntado como ingresos 99 millones en indemnizaciones de las aseguradoras por el incendio, aunque lo que ha cobrado aún no alcance esa cifra. Campofrío explica que ese es el importe de la compensación a recibir que se considera “virtualmente cierto” a 31 de diciembre de 2014 en función del “análisis del contrato de seguro, informes de expertos independientes y anticipos y comunicaciones recibidos de compañías de seguros”. A esos 99 millones se suman otros 2,9 millones en ingresos vinculados al incendio por otros conceptos que no se detallan.

Del lado de los gastos, Campofrío ha dado de baja en sus cuentas los activos fijos de la fábrica incendiada por importe de 175 millones de euros, si bien acumulaban una amortización de 122 millones, de modo que el efecto neto en libros ha sido de 52,9 millones de inmovilizado. A eso se suman 13,5 millones de euros en existencias que se perdieron por el fuego, 4,4 millones en servicios exteriores (por la reasignación de la producción, gastos como consecuencia del siniestro y otros gastos relacionados con la recuperación de las ventas perdidas) y otros 5,9 millones en gastos de personal, principalmente por el expediente de regulación temporal de empleo para 774 empleados del cerca del millar que trabajaban en la fábrica destruida. En total, las pérdidas registradas por los diferentes conceptos ascendieron a 76,7 millones.

Por tanto, el efecto del incendio sobre las cuentas de 2014 ha sido de 25,2 millones a favor de la compañía, pues ha contabilizado 101,9 millones en ingresos y 76,7 millones en pérdidas. Campofrío, controlada en un 57,54% por el grupo mexicano Alfa-Sigma y en un 37% por el chino WH Group, cerró 2014 con una cifra de negocio de 1.929 millones de euros, un 1% más que el año anterior, y unos beneficios netos de 12,7 millones, similares a los de 2013. El impacto contable positivo del incendio ha resultado clave para mantener el resultado.

En cuanto a la producción, a mediados de febrero pasado el 90% de la capacidad de producción perdida ya había sido adjudicada y se esperaba volver a alcanzar muy pronto el volumen de producción previo al siniestro.

Campofrío ha realizado ya labores de desescombro en la fábrica incendiada. Este mismo mes prevé presentar las directrices del proyecto de nueva planta La compañía contará con numerosas ayudas y exenciones fiscales para volver a la actividad en Burgos. La investigación policial descartó que el incendio de La Bureba fuese provocado.

Nuevo acuerdo con Kraft

En su memoria anual, Campofrío también explica que ha renegociado el acuerdo de licencia de la marca Oscar Mayer firmado con Kraft Foods. El acuerdo fue firmado en 2000 y como consecuencia del mismo, Campofrío pago 3,6 millones de euros a amortizar en 20 años. En 2014, se ha acordado una modificación del contrato de licencia, que incluye una extensión del plazo de vigencia, cumpliendo determinadas condiciones, hasta el año 2029, así como una reducción del ámbito territorial.

La empresa también explica en su informe anual que muy pocos bonistas ejercieron la opción de repagpo anticipado de sus títulos por el cambio de control de la compañía tras la opa del año pasado. Solo exigieron la devolución los titulares de 8,4 millones de euros de nominal sobre una emisión de 500 millones. La razón es que la cotización del bono en la Bolsa de Luxemburgo era del 104,125% del nominal en el momento del cambio de control, mientras que la opción se podía ejercer al 101% del nominal. En cuanto al préstamo bancario (club deal) de 100 millones para la compra de la italiana Fiorucci, Campofrío logró una exención por parte de los bancos, que aceptaron no exigir la amortización anticipada por cambio de control.

En 2014, tras perder un recurso ante el Supremo, el grupo tuvo que pagara a Hacienda 5,4 millones de euros de cutoa y 1,98 millones de intereses por las actas fiscales levantadas a Omsa, luego absorbida por Campofrío, sobre los impuestos de sociedades de 1997 a 2000. Campofrío sí logró que los jueces anulasen la sanción adicional.

La retribución del consejo de administración se duplicó con creces en 2014, al pasar de 3,34 a 7,3 millones, un incremento que según la empresa se debe principalmente a la compensación efectuada por rescisión de las relaciones laborales de consejeros ejecutivos.

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