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La Fed suspende el plan de capital de la filial del Santander en EE UU

El supervisor tampoco aprueba los planes de la rama estadounidense de Deutsche Bank. Autoriza los del BBVA Compass

Sucursal del Santander Bank en EE UU.
Sucursal del Santander Bank en EE UU. AP

La Reserva Federal puso de nuevo objeciones al plan de capital de la filial estadounidense del Banco Santander, lo que significa que no podrá hacer pagos a la matriz hasta nueva orden. La Fed tampoco dio luz verde a los planes de la rama estadounidense de la gran entidad alemana Deutsche Bank. Los dos bancos europeos pasaron la primera parte de la prueba de resistencia. El banco central de EE UU sí que autorizó las retribuciones previstas por el BBVA Compass.

En cierta medida, los resultados presentados la semana pasada era la parte más fácil del examen. La Fed evaluó entonces si los grandes bancos que operan en EE UU que manejan activos combinados por valor de 14 billones de dólares disponían del colchón de liquidez suficiente para soportar pérdidas en un escenario de crisis severa, con un paro en EE UU al 10%, la vivienda perdiendo un 25% del su valor y los mercados sufriendo una caída del 60%.

Los 31 bancos examinados aprobaron. Eso no era, sin embargo, una garantía de que fueran a pasar la segunda parte de la prueba: la relativa a los planes de capital. La Reserva Federal es más rigurosa en este aspecto, porque así mantiene a raya a los gigantes de Wall Street y evita que se repitan los excesos que llevaron a la última crisis financiera. En este caso, aprobaron 28 bancos.

Eso significa que las tres entidades suspendidas deberán apartar de momento los planes de recompra de acciones y la concesión de dividendos a los inversores, hasta que presenten un plan revisado. Eso les puede llevar a realizar cambios internos para evaluar mejor cómo les afecta el riesgo y eso puede llevarle incluso a desprenderse de activos que le pueden crear problemas.

Es el segundo año que las entidades extranjeras con activos superiores a los 50.000 millones de dólares se someten a las pruebas anuales de resistencia de la Fed. Santander Holdings USA aprobó el primer examen con un ratio (Tier 1) del 9,4% en una situación extrema. Le bastaba un 5% para pasarlo. En su caso está incluso por encima de la media, del 8,2%. El BBVA tuvo un 6,3%.

Sin embargo, el banco central de EE UU pone pegas cuando analiza sus planes de capital. Considera que hay "deficiencias generalizadas y significativas" a la hora de predecir de una forma correcta las pérdidas y los riesgos. Como el año pasado, la Fed justificó su decisión citando problemas en áreas como “la gobernabilidad, los controles internos, la identificación y la gestión de riesgos”.

La otra suspendida es Deutsche Bank, que se sumó por primera vez a la prueba de resistencia. La semana pasada superó la primera parte del examen con un colchón del 34,7%, el más alto de todos. Bank of America también tendrá que presentar de nuevo su plan de capitalización, pero en su caso más que un rechazo es un aprobado condicional. Citigroup y las filiales estadounidenses de HSBC y de Royal Bank of Scotland pasaron esta vez.

Aunque la Fed no tiene autoridad para impedir que el Santander o Deutsche Bank repartan dividendos entre sus accionistas, si puede influir indirectamente limitando las retribuciones que le llegan de las filiales en EE UU. Tras el suspenso del año pasado en la primera de prueba de estrés, el Santander realizó una serie de cambios en la dirección de su filial estadounidense que buscaban en cierta medida ganarse la confianza del regulador.

Sheila Bair, expresidenta de la FDIC equivalente al fondo que garantiza los depósitos bancarios entró en el consejo de administración del grupo. Hace solo una semana, nombró a Scott Powell consejero delegado de Santander USA y en diciembre fichó a Timothy Ryan. Los dos antiguos fueron ejecutivos de JPMorgan Chase, el mayor banco por activos de EE UU.

En un comunicado emitido tras conocerse el resultado de la Fed, la entidad admite que tiene "trabajo por hacer para cumplir con las expectativas del regulador y nuestros propios estándares de excelencia”. También reitera el compromiso de la entidad por seguir "reforzando el gobierno corporativo y la gestión para dar respuesta" a los requerimientos de la supervisora. "Habrá cambios en ambas áreas", anticipó Ryan, experto en cuestiones reglamentarias.

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