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ANTÓNIO PIRES DE LIMA | Ministro de Economía de Portugal

“Se gobierna mejor sin la troika, con acceso a los mercados financieros”

El ministro de Economía de Portugal, Antonio Pires de Lima
El ministro de Economía de Portugal, Antonio Pires de Lima

La actividad de António Pires de Lima (Lisboa, 1962), ministro portugués de Economía, es de todo menos plácida. Accedió al cargo en 2013 y tuvo que convivir con la presencia de la troika (las autoridades económicas del FMI, el BCE y la CE), que vigilaban al país desde la propia casa; tras la salida de estos, en mayo, se derrumbaron dos de los grandes pilares del tejido empresarial luso: el imperio Espírito Santo y Portugal Telecom. Pires de Lima dirige ahora el programa de privatizaciones de empresas estatales, como Correos o las líneas aéreas TAP. Después llegarán los ferrocarriles. Milita en el partido liberal CDS, que forma coalición gubernamental con el centrista PSD, del primer ministro Pedro Passos Coelho.

Pregunta. ¿Se gobierna mejor sin la troika?

Respuesta. Estar sin la troika significa que hemos dejado de estar sin asistencia financiera; y sí, se gobierna en mejores condiciones cuando te puedes financiar en los mercados, cuando crece la economía y el paro va a la baja. Hemos conseguido devolver la reputación financiera a la nación.

P. En el primer examen postroika, las autoridades europeas les han afeado que el gasto público siga sin reducirse.

R. El gasto público ha bajado en 6.000 millones en tres años, sobre un total de 80.000 millones, lo que es mucho; no se ha bajado más porque hubo que respetar la interpretación que el Tribunal Constitucional hizo de un par de medidas (reducción de pensiones y de salarios de funcionarios); en cualquier caso, hemos pasado de un déficit público de casi el 11% en 2010 a menos del 3% en 2015; de una balanza corriente del -10% al 3% de superávit; exportamos más que lo que importamos, algo inédito en nuestra economía. Todo esto sería imposible sin el gran rigor de la política financiera de este Gobierno.

Portugal Telecom se vio arrastrada por la peculiar gestión del Espírito Santo”

P. La Constitución, salida de la revolución del 74, dice, en su preámbulo, que persigue el “socialismo igualitario”. Para una coalición conservadora como esta, ¿es fácil gobernar con ese paraguas y en estos tiempos?

R. La flexibilidad de gestión del gasto público no es tan grande como nos gustaría; aun así, con esta Constitución, hemos recuperado la reputación en los mercados. Creo que se ganaría si la Constitución fuera adaptada a la nueva realidad del euro, especialmente en las exigencias sobre disciplina financiera.

P. Se va la troika y se desmoronan el imperio Espírito Santo y Portugal Telecom...

R. Pueden parecer dos casos, pero es solo uno: una institución gestionada de una forma un tanto peculiar y que ha arrastrado a PT.

P. En declaraciones suyas sobre estos casos,  parecía más crítico con la arrastrada, PT, que con el origen, Espírito Santo...

Hemos recuperado la reputación económica de la nación”

R. He sido crítico con las dos, porque me parece que en Portugal hay muchas empresas, mucha gente, que está trabajando para que el país recupere su credibilidad y que agradece que estos comportamientos no se repitan. El Gobierno fomenta una cultura empresarial competitiva y sana. Es importante separar el trigo de la paja, y desde el Gobierno hacer la presión necesaria para que esas instituciones pasen de página y comiencen una gestión que obedezca a las correctas reglas de mercado. Casos como este han ocurrido en todos los países de economía de mercado, por lo que tampoco debemos penalizarnos por un par de situaciones particulares, aunque es cierto que obligan al Gobierno a reforzar su actividad para convencer a los mercados de que en este país vale la pena invertir.

P. En 2012 fracasó la privatización de las líneas aéreas de TAP, pero ahora vuelven a intentarlo, pese a las protestas sindicales y sociales. ¿Por qué?

R. La compañía necesita una recapitalización y, además, varios grupos empresariales se habían interesado por su venta.

P. Entre los interesados se encuentra el grupo español Globalia (Air Europa). ¿Ha habido contactos formales?

R. Los hubo, pero antes de publicar el cuaderno de condiciones. No es oportuno, por nuestra parte, hablar de los potenciales interesados; pero va a haber varias ofertas y la operación estará terminada a finales de mayo.

P. ¿Cuánto vale la compañía?

Hubo contactos con Air Europa por TAP. Vale más de 1.000 millones”

R. Entre la deuda de la empresa y el plan de capitalización, que será el criterio principal que nos guíe en la venta, estamos hablando de un valor bastante superior a los 1.000 millones de euros.

P. Tras el anuncio de la privatización, los sindicatos convocaron una huelga navideña. Usted consiguió que la desconvocaran, pero a costa de firmar un pacto por el cual el comprador de TAP no podrá realizar despidos colectivos en casi tres años. ¿Cree que este acuerdo va a animar la venta?

R. La paz social, la estabilidad social, es un activo muy importante para gestionar una empresa como esta; además, son compromisos bastante razonables. No hacer despidos colectivos durante 30 meses, no hacer outsourcing un 25% superior a las operaciones de la empresa durante determinado tiempo y prorrogar los acuerdos laborales garantizan la paz social durante años. Para nosotros lo importante es que surjan inversores que miren a medio y largo plazo por la compañía.

P. A la vez, también se va a vender la parte buena del Banco Espírito Santo (BES), el Novo Banco, donde se intentará recuperar los 4.900 millones de euros inyectados. ¿Hay comprador claro?

R. Aquí hay muchas instituciones interesados [17 han solicitado información interna, entre ellos los bancos españoles Santander y CaixaBank], pero es un proceso privado, que no está liderado ni por el ministerio ni por el Gobierno, sino por el Banco de Portugal; pero será bueno para la economía del país su venta y que tenga accionistas de referencia y de largo plazo.

P. Los dos grandes protagonistas de los años de los excesos tienen problemas: el ex primer ministro socialista José Sócrates está en la cárcel y el banquero Ricardo Salgado Espírito Santo, en libertad bajo fianza. ¿Casual?

Políticamente soy la antítesis del ex primer ministro socialista Sócrates”

R. No me gusta hacer comentarios sobre procesos judiciales. A Sócrates lo he combatido políticamente de una forma muy fuerte. Políticamente, soy la antítesis de Sócrates. El primer ministro Pedro Passos Coelho (PSD) y su viceprimer ministro Paulo Portas (CDS) ganaron las elecciones de 2011 por ser claramente una opción contraria a la forma de gobernar del antecesor Sócrates; pero una cosa es la lucha política y otra la actuación de la justicia.

P. Las encuestas preelectorales indican que quizá los portugueses no van a premiar en las urnas al Gobierno por enderezar la macroeconomía...

R. La política no es una cuestión de justicia. Hay que ser realistas: estamos en el Gobierno por una misión. Llegamos con la troika dentro y ahora accedemos libremente a los mercados con intereses del 2,5%. Estábamos en recesión y ahora crecemos. Teníamos un paro del 18% y ahora, aunque todavía es muy alto, nos acercamos al 13%. En turismo crecemos por encima del 10%, el triple que en España. Es un poco temprano para valorar las encuestas. Las diferencias entre los dos partidos gubernamentales y el Partido Socialista no son tan grandes. En cualquier caso, la alternativa al centro derecha ya la conocimos.

P. En su presupuesto anual no han recurrido a la bajada de impuestos. ¿Por qué han renunciado a ese gancho electoral?

Agradeceré siempre  haber estado en el Gobierno en el momento más exigente. Me gustan los retos difíciles.

R. El pueblo portugués ya vivió y sufrió el hecho de haber confiado en políticos que vendían muy fácilmente ilusiones. Ahora tiene gobernantes serios, que hacen de la política una actividad de autenticidad. Y vamos a empezar a devolver algunos de los recortes que hicimos. El fin de asistencia financiera significa una reposición gradual de sueldos; hemos aumentado un 4% el salario mínimo, y si la recaudación fiscal supera lo presupuestado, devolveremos la sobretasa fiscal creada en 2013. Cada cosa tiene su tiempo.

P. Usted proviene de la empresa privada de gran consumo, donde el ritmo y el efecto de las decisiones se ven rápidamente. ¿Cómo se ha adaptado a la burocracia de un ministerio?

R. En el sector privado se ven, efectivamente, los cambios a corto plazo, tiene compensaciones materiales y la privacidad; pero en un trabajo público hay un sentido de realización, especialmente cuando se está en un momento determinante para tu país. Yo agradeceré toda mi vida el haber estado en el Gobierno de Portugal en el momento más exigente. Me gustan los retos difíciles.

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