Dijsselbloem dice que las presiones de España no son buenas para el Eurogrupo

La UE aplaza los nombramientos del fondo de resolución bancario para dar margen a Juncker

Foto: reuters_live | Vídeo: EL PAIS-LIVE

Holanda juega sus bazas. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, aspiraba a ser comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, pero con la negativa en redondo de Jean-Claude Juncker —tras unas declaraciones del ministro holandés en las que le acusaba de fumar y beber más de la cuenta— ahora aspira a seguir en el cargo al menos hasta mediados de 2015. España presiona a favor de su candidato, el ministro Luis de Guindos, pero Dijsselbloem parece dispuesto a meterse en la trinchera y defenderse: “Me quedaré en mi trabajo el menos hasta el verano que viene y ya veremos quién es el candidato entonces”, dijo, en un dardo teledirigido al Gobierno español, que para esas fechas estará ya metido en harina electoral. No fue la única saeta: las presiones de España, dijo “no son buenas” para el Eurogrupo.

Bruselas es estos días el equivalente institucional al juego de las sillas, con el presidente in péctore de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ultimando el reparto de las áreas más jugosas. Todos los grandes países, y muchos de los pequeños, quieren comisarios en los departamentos económicos con más solera. “Lo lógico es que muchos salgan defraudados: no hay puestos para todos”, indican fuentes europeas. Bruselas concedió ayer a Juncker algo de margen: aplazó el nombramiento del presidente y el vicepresidente del Mecanismo Único de Resolución –el organismo que cerrará los bancos de la eurozona—para dar al presidente de la Comisión margen de maniobra y tratar de dar un premio de consolación con esos puestos a los países que se sientan agraviados con sus decisiones.

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Fuentes españolas llevan semanas asegurando que ese podría ser el destino de Dijsselbloem, pero el holandés no parece dispuesto a aceptar ese cargo y su país apura sus opciones en todos los flancos. Holanda ha enviado a un peso pesado a la Comisión: el exministro de Exteriores Frans Timmermans. El Ejecutivo de Mark Rutte, muy beligerante en los últimos días para contrarrestar las presiones de España a favor de Guindos, busca un puesto de relevancia en Bruselas, donde siempre ha tenido sillones importantes: a diferencia de la España de Mariano Rajoy, Holanda suele boxear por encima de su peso en las instituciones europeas.

El presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, admitió hacer unos días que el nombramiento del presidente del Eurogrupo no se producirá hasta el próximo verano. Eso rebaja las expectativas de España, que se había granjeado el apoyo de Alemania para Guindos y se había hecho a la idea, además, de que ese cargo podía ser permanente. Van Rompuy asegura públicamente que Guindos es el mejor colocado, en un cable diplomático incluso apuntaba, hace unas semanas, que Holanda se estaba resistiendo a dejar el cargo pese a que el tiempo de Dijsselbloem ya ha pasado. El actual presidente del Eurogrupo, sin embargo, juega sus bazas con inteligencia: “Así es la democracia, hay un procedimiento abierto para el año que viene. Pero no hay ninguna vacante en este momento”.

Las elecciones generales en España serán, a más tardar, el 20 de noviembre: cualquier adelanto complicaría el puesto para Guindos. Aunque Dijsselbloem no tendría fácil repetir: los comicios en Holanda son apenas unos meses más tarde. De todo ese proceso enmarañado solo hay una conclusión posible: España, que ha perdido peso a espuertas desde el inicio de la crisis en los cargos importantes en Bruselas, no tiene nada asegurado, y debería apurar sus opciones en la próxima Comisión con Miguel Arias Cañete ante la posibilidad de que las promesas para Guindos y Rajoy en el Eurogrupo se queden en agua de borrajas.

Sobre la firma

Claudi Pérez

Director adjunto de EL PAÍS. Excorresponsal político y económico, exredactor jefe de política nacional, excorresponsal en Bruselas durante toda la crisis del euro y anteriormente especialista en asuntos económicos internacionales. Premio Salvador de Madariaga. Madrid, y antes Bruselas, y aún antes Barcelona.

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