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El proyecto de un nuevo aeropuerto para la capital de México levanta el vuelo

La falta de capacidad de la actual terminal limita las oportunidades de la ciudad

El Gobierno anunciará en los próximos días la construcción de un segungo aeródromo

Un avión aterriza en el aeropuerto de la Ciudad de México.
Un avión aterriza en el aeropuerto de la Ciudad de México.

Un vuelo que sale de Los Mochis (noroeste de México) hacia la Ciudad de México está demorado una hora para su partida. Los pasajeros y el avión con su carga están preparados para despegar pero el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) todavía no está listo para recibirlos. El trayecto regularmente suele ser de una hora y media. Cuando el avión despega el piloto y la tripulación piden una disculpa a los pasajeros por el retraso. Tras aterrizar en el aeropuerto de la cuarta ciudad más habitada del mundo, el piloto avisa por el altavoz que la aeronave aún no tiene un sitio asignado en la terminal y que habrá que esperar 30 minutos más a bordo. “En este aeropuerto ya no cabemos”, descarga con frustración.

Esta escena se repite regularmente en el aeropuerto más transitado del país ante una saturación inminente. La dirección general de Aeronáutica Civil refiere que en 2013 el AICM tuvo 31,5 millones de pasajeros cuando la capacidad máxima de sus dos terminales es de 32 millones de pasajeros al año. Este aeropuerto atiende una tercera parte del tráfico aéreo nacional y logra el transporte del 54% de la carga que se moviliza por vía aérea en México. Según un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la capital del país está reduciendo sus oportunidades tanto en comercio como en tránsito de personas ante las primeras señales de que está a punto de exceder su capacidad.

Mientras el aeropuerto de Guarulhos en Sao Paulo tiene 18 vuelos directos a otro continente, el de México tiene apenas seis conexiones fuera de América, refiere el estudio del IMCO. El aeródromo mexicano tiene solo 56 posiciones fijas de embarque cuando los aeropuertos con más tráfico aéreo superan los 100. De 2009 a 2010 el AICM cayó del lugar 124 al 138 en la clasificación aeroportuaria de la consultora inglesa Skytrax. La mayoría de los vuelos que se retrasan por motivos que no son responsabilidad de las aerolíneas (un 23%) viajan a Europa, pero también un 17% en destinos nacionales sufre demoras. La situación indica que la capital de México necesita un nuevo aeropuerto, concluye la investigación.

En 2013 el AICM tuvo 31,5 millones de pasajeros cuando la capacidad máxima de sus dos terminales es de 32 millones

“Con un nuevo aeropuerto estas aerolíneas podrían expandir no solo sus horarios sino también sus destinos y el viajero tendría más opciones lo cual, con base en la ley de oferta y demanda, inevitablemente baja los precios y muchas personas que nunca se han subido a un avión en México podrían empezar a volar”, argumenta Ana Ogarrio, consultora en Desarrollo Urbano del IMCO. La investigadora también apunta que en términos comerciales las demoras en el AICM están elevando el costo del transporte de mercancía, lo que se traduce en la pérdida de volumen que transita por esta terminal.

El límite está cerca y el Gobierno mexicano lo sabe hace ya mucho tiempo. En 2001, el expresidente Vicente Fox anunció la construcción de un nuevo aeropuerto en Texcoco (Estado de México) --a menos de 10 kilómetros de donde se encuentra el AICM-- que implicaba también la expropiación de varios terrenos en el municipio de Atenco. Los habitantes de la región comenzaron una movilización, con algunas protestas que terminaron en enfrentamientos con la policía, en contra del proyecto. Al no conseguir los terrenos, la administración del expresidente Fox canceló la construcción del nuevo aeropuerto y encontró un paliativo: la construcción de una segunda terminal en el mismo aeropuerto de dos pistas, que se estrenó en 2007.

El tema fue retomado por el presidente Enrique Peña Nieto en julio de 2013. Entonces, presentó el Programa de Inversiones en Infraestructura de Transporte y prometió que una parte de los 300.000 millones de dólares destinados al plan, servirían para resolver el problema de saturación del AICM. No se habló de plazos, tampoco de costos. Esta semana el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, reconoció que los detalles sobre el nuevo aeropuerto se darán a conocer en los próximos días y antes de que termine el mes de septiembre. Esparza aseguró que el proyecto requeriría de una inversión de 9.000 millones de dólares y que se construiría en un terreno de 12.500 hectáreas aledaño al actual aeropuerto, en el llamado vaso de Texcoco.

“Este proyecto será sin lugar a dudas el proyecto más importante de la actual administración en términos de infraestructura y es de tal envergadura que no puede hacerse a puerta cerrada”, comenta la investigadora Ogarrio. La construcción de un aeropuerto abre la puerta a interrogantes sobre las dimensiones del proyecto, el tiempo de construcción, el impacto al medio ambiente y a la comunidad de la zona, así como la distribución del proyecto en manos de los contratistas encargados de construirlo. Ogarrio insiste en que el Gobierno mexicano deberá ser muy transparente en la gestación de este nuevo aeropuerto para evitar el fiasco que otras millonarias obras públicas en el país han sufrido.