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“En los bufetes de abogados, los negros y las mujeres ganan un 25% menos”

"En Estados Unidos, sólo el 3% de los socios de los mayores despachos son de color"

David B. Wilkins, durante su visita a Esade.
David B. Wilkins, durante su visita a Esade.

Con un currículo brillante bajo el brazo y una vocación de defensa de los derechos humanos innata, David B. Wilkins, vicedecano de iniciativas globales para la profesión jurídica de Harvard Law School (Escuela de Leyes de Harvard), ha hecho de la diversidad su personal caballo de batalla. Está dispuesto a dejarse la piel para que la política de la diversidad comience a ser un hecho y no una palabra en los despachos de abogados y en los departamentos legales de las grandes corporaciones estadounidenses. “Es un hecho que las compañías están más cerca de fomentar la presencia de las minorías raciales, religiosas, lingüísticas o sexuales en sus plantillas que las prestigiosas firmas de abogados”.

Obstinado en cambiar las reglas del juego, Wilkins es uno de los más acérrimos defensores del movimiento Call to Action, organizado por General Mills, y urge desde su tribuna a las grandes compañías a la movilización y al compromiso de presionar a los bufetes para que impulsen sus políticas de diversidad y eviten establecer relaciones comerciales con aquellas firmas que no muestren progresos en dichas políticas.

Y es que resulta toda una paradoja que el país más potente del mundo, presidido por un afroamericano como Barack Obama y cuya población de raza negra representa el 12,6%, cuente “dentro del ranking de los 315 bufetes más prestigiosos del mundo con tan solo 200 socios negros, lo que supone solo el 3% del total”.

Pregunta. ¿Cuál es la situación de los abogados negros en Estados Unidos?

Respuesta. Hay que hablar de épocas buenas y malas. Hace 60 años se dio un gran paso con la famosa ley de segregación racial, cuando los jueces del Tribunal Supremo decidieron que la segregación en las escuelas públicas era ilegal, así como en el lugar de trabajo y en las instalaciones que sirvieran al público. Hoy contamos con un presidente de todos los americanos negro y con el precedente del primer juez afroamericano de la Corte Suprema, Thurgood Marshall. Desgraciadamente, pese a ello, se ha avanzado poco y vivimos un sistema judicial en el que hay una escasa presencia de abogados de raza negra, al igual que en las compañías, organismos e instituciones. La situación es aún peor si se es mujer, lo que contrasta con los últimos estudios que revelan que el 60% de los estudiantes de Derecho son mujeres negras.

“En mis clases no hablo de racismo porque la gente se pone a la defensiva”

P. ¿Es cuestión de racismo?

R. Es algo más complicado. Vivimos una situación en la que los bufetes, especialmente los intermedios, aunque también los mejores, reclutan el talento de la raza negra, pero luego no lo retienen por un prejuicio inconsciente por el que tendemos a acercarnos a gente que se parece a nosotros, es un componente psicológico inevitable. En EE UU hay una tendencia de pensamiento muy interiorizada que dicta que el abogado tiene que ser un hombre blanco, con buena presencia y con una esposa que no trabaje. Además, hay que considerar el entorno en el que viven los directivos y la gente con que se relacionan. En una encuesta que hice entre directivos pertenecientes a los consejos de empresas del SP 500, el primer punto que consideraban importante en las firmas de abogados para hacer un buen trabajo eran las relaciones. Si tenemos en cuenta esto, los estereotipos son una barrera.

P. ¿Una barrera para los potenciales clientes?

Su experiencia con los Obama

Compañero de curso en la Universidad de Harvard de Barack y Michelle Obama y profesor de ésta en 1987, Wilkins confiesa que el presidente de EE UU fue “siempre muy famoso en esta institución, donde se graduó con honores”. Además, Obama apuesta por el talento y actualmente está contratando gente negra para posiciones relevantes, dice. Algo que ya demostró el nombramiento de Eric Holder, un prestigioso jurista negro, como fiscal general de Estados Unidos. “Obama está siguiendo una estrategia en la que rompe estereotipos, abriendo la puerta a personas de las minorías e incidiendo en la educación y en el acceso a la universidad. Busca gente brillante”, añade Wilkins.

R. Efectivamente, porque el cliente busca tener enfrente un abogado que le genere confianza y respeto. Por eso, siempre incido en la importancia de la formación y la educación a todos los niveles, porque un cliente debe aprender a negociar con gente diferente.

P. ¿Cómo respira el mundo jurídico en este sentido?

R. No es fácil trasladar el mensaje de la diversidad al mercado legal, pero han de entender que es importante para llevar a cabo acuerdos y negociaciones. Es cierto que muchos despachos de alto nivel en EE UU cuentan con políticas de diversidad, y esto es ya un gran paso.

P. ¿Varían los salarios de los abogados en función de la raza?

R. Por supuesto, de la raza y el sexo. Un estudio de Harvard en el que se comparan los salarios de 2.000 hombres y mujeres cada tres años por regiones revela que tanto los hombres de raza negra como las mujeres ganan un 25% menos que los blancos. Además, los socios negros y las mujeres reciben un menor reparto de los beneficios de la firma.

P. ¿De qué logro se siente más satisfecho en esta cruzada?

R. De encontrar el mejor diálogo para llevar el mensaje al mundo legal de que tiene que apostar por la diversidad. En mis cursos no hablo de racismo porque la gente se pone a la defensiva y nadie quiere reconocer que es racista. Prefiero hablar de liderazgo y propongo que para llegar al éxito de liderazgo en los bufetes es necesario aplicar la diversidad. Cada año doy un curso a 50 abogados de los más prestigiosos despachos del mundo, incluidos los españoles, en el que les explico cómo dirigir una empresa o un bufete desde la diversidad.

P. ¿Por qué ha centrado sus investigaciones en el área legal?

R. Porque los abogados tienen mucha responsabilidad sobre lo que ocurre en el mundo, hasta el punto de que en la crisis económica las firmas legales han tenido su parcela de responsabilidad. Por eso el gran reto es integrar gente procedente de minorías, tanto si se es negro, chino, gay o lesbiana, en los principales despachos de abogados del mundo.

P. Compañías como Allstar Insurance apoyan la diversidad como un valor de negocio. ¿Qué opina de esta tendencia?

R. Hay que tener mucho cuidado con utilizar la diversidad como una estrategia de negocio porque la diversidad como fuerza de trabajo puede contribuir a incrementar las ventas, pero ¿qué pasa si ese empleado deja de vender? No se puede usar la diversidad en tu provecho y hay que tratar de que ese empleado venda a todo el mundo porque así se rompen los estereotipos.