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¿Son los depósitos adecuados para ahorrar a medio plazo?

El riesgo que se asume debe ir en función de la rentabilidad que se busca

Los primeros 100.000 euros en depósitos en una entidad están “garantizados” por el FGD

Anuncio del interés de un depósito en un banco de Madrid.
Anuncio del interés de un depósito en un banco de Madrid.

Hace ya algunos meses que las entidades bancarias españolas están remunerando las imposiciones a plazo fijo de sus clientes a unos tipos de interés muy poco competitivos; y últimamente estamos viendo también como las extranjeras que operan en nuestro territorio se están adaptando.

Ya sea por la limitación/recomendación del Banco de España de no superar el 1,25% para depósitos con duración de un año; del 1,75% hasta los dos o del 2,25 si lo exceden; o bien por los bajos tipos de interés oficiales (los mínimos de la historia) los ahorradores que no quieren asumir riesgo tienen complicado obtener rentabilidades que superen holgadamente la inflación.

Como en todo instrumento de inversión, el riesgo que se asume debe ir en función de la rentabilidad que se busca; así que para superar el 3% con los condicionantes actuales hay que buscar productos algo más arriesgados.

Puede que haya personas que por conocimientos, miedo, situación económica o algún otro factor no quieran comprometer nada, ni siquiera en situaciones muy puntuales; partiendo de la base que el riesgo nulo no existe, el depósito bancario puede ser una buena alternativa:

A pesar de que el dinero de los clientes queda incorporados en el balance de la entidad, ya que es un “préstamo” que se le hace, en caso de liquidación o quitas que sufra esta los primeros 100.000 euros de cada persona en depósitos en una entidad están “garantizados” por el Fondo de Garantía de Depósitos español. Evidentemente, no sería una situación agradable debido a que el proceso de recuperación del capital puede ser algo engorroso, así que es preferible que estos, al menos, busquen entidades que tengan solvencia.

Desgraciadamente este tipo de personas tienen pocas alternativas: la más aconsejable sería formarse para conocer los riesgos de otros productos e intentar asumirlos. Mientras tanto, el producto con más seguridad es la inversión en deuda pública. De nuevo la rentabilidad obtenida dependerá del riesgo, es decir, de la solvencia de la Administración que emita los títulos:

Emisor 2 años 5 años 10 años
España 0,91% 2,01% 3,38%
Alemania 0,30% 0,71% 1,65%
Portugal 1,54% 3,30% 4,39%

En esta tabla (datos a 20 de marzo de 2014), podemos comprobar que la deuda pública española ofrece menos beneficios que los depósitos, además en caso de necesitar liquidez antes del vencimiento se deben vender los títulos en el mercado secundario con lo que puede haber pérdidas.

Una opción a tener muy en cuenta es utilizar los fondos de inversión para ahorrar a medio/largo plazo, pudiendo un mismo individuo diversificar entre varios asumiendo riesgos diferentes:

Fondos de Renta Fija, cuya cartera tenga mayoritariamente un vencimiento inferior a 3 años, porque a más plazo existe una posibilidad alta de que suban los tipos de interés y que el patrimonio del fondo se resienta pudiendo conllevar pérdidas. Evidentemente, también tienen que ser emisores solventes, dividiendo entre las de distintos países añadiendo las emitidas por empresas privadas que pagan más rentabilidad (particularmente es difícil diversificar cartera mediante esta vía al soler exigir mínimos de 50.000 euros).

Fondos de Renta Fija Mixta que además de tener activos como los anteriores podrían invertir en Renta Variable, es decir en bolsa para beneficiarse de subidas de los mercados, limitándolo a un 30% del patrimonio.

Incluso cabría la posibilidad de que cada uno se haga su “cartera mixta”, es decir combinar Fondos de Renta Fija, con una pequeña parte en Fondos de Renta Variable dependiendo de la situación de cada mercado; haciéndolo así se pueden comprar fondos que inviertan en acciones de cualquier sector o zona geográfica con potencial de revalorización y en tendencia alcista; y dependiendo de la evolución y del momento traspasarlo a otro.

Los fondos de Renta Variable pueden incluso ser válidos para gente muy conservadora que elabore una estrategia de traspasar los beneficios de los fondos “seguros” a los “arriesgados” de tal manera que solo se puede perder una parte de la rentabilidad ya obtenida salvando en todo momento el capital inicial.

Una tipología de fondos que la población en general no conoce y que pueden óptimos para este momento, son los de Retorno Absoluto, que intentan ofrecer beneficios al partícipe, combinando diferentes productos y estrategias dependiendo de las variaciones de los mercados. Quien quiere invertir en uno de ellos, debería analizar su comportamiento y comprobar los niveles de pérdida puntuales que ha asumido, las ganancias medias… ya que puede estar asumiéndose más o menos riesgo que el realmente deseado.

Un factor importante de cualquier ahorro o inversión es la fiscalidad que puede hacer que una inversión rentable pase a no serlo:

En los depósitos cada cobro de cupón supone una retención del 21% y a la hora de hacer la declaración de IRPF puede sumarse un 4 o un 7% adicional

Los fondos, pese a que también tienen una retención del 21%, ésta es sobre el beneficio, no sobre la cantidad total rescatada.

En el siguiente ejemplo vemos la diferencia entre la tributación de un cobro de intereses del 2% mediante un depósito (21% de todo lo cobrado) y la del fondo que solo es sobre el beneficio de las participaciones vendidas, en este caso sobre el 2% de 1.471 participaciones:

Por otra parte, ya hemos visto que una estrategia es movilizar el dinero de un fondo a otro en función de los resultados, mercado… esta operativa está exenta de tributación aunque en el fondo “origen” haya beneficios; de esta forma conseguimos, además de elegir el mejor momento para declarar ganancias, una capitalización “compuesta” que con el paso del tiempo hace que el patrimonio total sea sensiblemente superior al que se obtiene con una capitalización “simple”.

Hace falta promover la cultura financiera entre los clientes bancarios para que sean capaces de diversificar y no basar su ahorro en depósitos bancarios, de forma casi exclusiva.

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