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La OCDE pide a España que ponga el foco en la productividad

Gurría advierte de que la eficiencia pesa más que el nivel absoluto de los salarios

El organismo afirma que no quedan más balas de política fiscal o monetaria en el mundo

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. EFE

El realismo más crudo que se ha vivido en la jornada económica de Bilbao, una suerte de foro de Davos europeo impulsado por el Gobierno, ha venido de la mano del secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. Tras una mañana de buenas palabras sobre la reactivación española y datos de paro o de débil crecimiento reducidos a la categorías de simples peros, su balance fue rotundo: los niveles de crecimiento de la zona euro son bajos, el medio y largo plazo no resulta halagüeño y ni a los bancos centrales les quedan cartuchos de política monetaria ni a los gobiernos más gasolina fiscal para impulsar la economía, así que no hay más plan que confiar en las reformas.

“Vivimos un contexto muy complejo, las cifras de crecimiento son modestas y el medio largo plazo deja mucho que desea en las economías del mundo y en especial en Europa, y los instrumentos tradicionales los hemos agotado”, señaló Gurría. “Los tipos de interés son cercanos a cero en Estados Unidos, Europa, Japón, Reino Unido… Y la política fiscal la gastamos toda para salir del agujero, los ratios de deuda con relación al PIB han aumentado en 30 puntos porcentuales en los países de la OCDE, hasta el 100%. Así que, ¿qué nos queda?”, se preguntó el secretario general. A su juicio, “queda lo estructural, las reformas en educación, impuestos, mercado de trabajo, regulación, I+D, crecimiento verde, innovación… Esas son las cosas que nos van a salvar”.

En el caso de España, Gurría recalcó la necesidad de mejorar la productividad, más allá de una “rebaja absoluta” de los salarios. “Hay una cuestión de productividad que no tiene que ver con el nivel absoluto de los salarios, tiene que ver con la remuneración del trabajo y lo que ese trabajo produce en una hora. La mejor forma de mejorar los salarios es mejorar la productividad, hay que enfocar la atención en eso y no en unos niveles más altos o más bajos de salarios”, recalcó.

La competitividad, explicó, se perdió tanto en España como en el conjunto de Europa durante 15 años en los que los costes laborales crecieron por encima de la productividad. En el caso español, esta competitividad “ya se está recuperando en el caso de España, Portugal, Irlanda hasta cierto punto en Grecia, pero no en otros países europeos importante”. El secretario general de la OCDE destacó que la economía española ya tiene superávit por cuenta corriente con Europa y crecen las exportaciones pese a la debilidad de la demanda externa, así que las medidas están empezado a funcionar, aunque Gurría lamentó que “muchas de estas medidas se han empezado a tomar tarde”.

La OCDE lleva al menos dos años advirtiendo de la creciente desigualdad en las economías del mundo y los efectos que esta tienen no solo en el bienestar de los ciudadanos, pero Gurría recalcó que en países como España no hubo mucho margen para evitar los recortes sociales. “La austeridad no es una política, es el resultado aritmético de la reducción de gasto”, apuntó.

"Cilindros" de bajo crecimiento

Los “cilindros” del crecimiento, usando su símil, van mal, ya que las inversiones y el comercio marchan a medio gas, el crédito oscila entre el estancamiento y el retroceso y las potencias emergentes —ese manojo de países que se agruparon bajo el acrónico BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— están pasado por “momentos complicados”. Estas complicaciones se deben a la ralentización de estas economías en desarrollo y, sobre todo, la locomotora china, y al efecto que la retirada de estímulos económicos de la Reserva Federal estadounidense (Fed) que ha supuesto una pérdida de los capitales extranjero y ha castigado a los países emergentes más dependientes de la financiación externa.

Preguntado por los riesgos de deflación (caída generalizada y persistente de los precios) en la zona euro, Gurría destacó que esto constituya un peligro real a corto plazo y advirtió de que la moderación de los precios tiene que ver con la escasa demanda y “lo que hay que atacar es la fuente” y esta, recalcó, “es que no hay suficiente vigor económico”.