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Ono decide salir a Bolsa y aparcar la oferta de compra de Vodafone

La operadora considera que la colocación puede aumentar la puja por encima de los 7.000 millones que ofrece la británica

Cartel de la sede central de Ono
Cartel de la sede central de Ono Bloomberg

El Consejo de Administración de Ono ha decidido continuar con los planes de salida a Bolsa de una parte del capital, aparcando su decisión sobre la oferta de compra anunciada por Vodafone por alrededor de 7.000 millones de euros, así como otras posibles ofertas como la de la estadounidense Liberty. Los fondos de inversión británicos que controlan el 55% del capital entienden que la oferta de Vodafone puede ser mejorada, y que la salida a Bolsa puede conseguir ese propósito, siguiendo el modelo que llevó a cabo la alemana Kabel Deutschland, que se estrenó en los mercados en 2010, antes de que Vodafone la comprara en 2013. 

El consejo en su reunión del martes discutió sobre las distintas posibilidades de futuro de la empresa pero no evaluó sobre una oferta en concreto ya que, en contra de lo publicado por la prensa británica, Vodafone ha manifestado su interés por hacerse con la cablera pero no le ha presentado aún ninguna oferta formal, informaron en fuentes conocedoras de la operación.

"En el consejo de Administración no se presentó ni se discutió ninguna propuesta de compra para adquirir Ono por parte de ninguna compañía, así como ningún otro tema relacionado con este asunto", indicó este miércoles Ono en un comunicado.

La colocación en los mercados se llevará a cabo esta primavera. Para ello se ha convocado una junta general de accionistas para el próximo 13 de marzo que debe aprobar la operación. Esta se dividirá en una ampliación de capital (OPS) por alrededor de 800 millones de euros y una posterior operación de venta de acciones (OPV) de entre 200 y 300 millones. El diseño de la colocación apunta que la cablera busca primordialmente tener un valor de referencia en los mercados para que los potenciales compradores pujen posteriormente. Los fondos que se obtengan de la operación se dedicarán a la reducción de deuda, que asciende a 3.330 millones. Los bancos seleccionados por el grupo de cable para liderar el sindicato bancario que realice la colocación son Deutsche Bank y JP Morgan.

La junta de accionistas debe aprobar la salida el 13 de marzo

Pese a que los accionistas de Ono hayan preferido buscar el refugio de la Bolsa, el destino natural de la compañía es una venta a corto o medio plazo, bien mediante una compraventa directa, bien mediante una oferta pública de adquisición (OPA) amistosa.

El consejo de Ono, integrado por 13 miembros, está dominado por los fondos CCMP, Providence, Thomas H. Lee y Quadrangle, que poseen 5 miembros, y votan conjuntamente. General Electric y Caisse de Dépôt et Placement du Québec, tienen un representante cada uno. Las españolas Multitel y Val, relacionadas con Eugenio Galdón, fundador de Ono, poseen otros dos asientos,. El resto del consejo lo forman dos consejeros ejecutivos (el presidente, José María Castellano, y la consejera delegada, Rosa Portela) y dos independientes.

Ono debe hacer valer ahora su posición en el mercado de la banda ancha de alta velocidad, donde por el momento solo compite con Telefónica. Aunque la tecnología que usan ambas es distinta, ambas proporcionan velocidades superiores a 100 megabits por segundo (Mbps), necesarias para la creciente demanda de datos y de vídeo. La cablera tiene una red de 45.000 kilómetros y 7 millones de hogares pasados de HFC (Hibrid Fiber Coaxial o fibra híbrida coaxial). Por su parte, Telefónica está tendiendo una red de FTTH (Fiber To The Home, o fibra hasta el hogar), y cuenta ya con 600.000 clientes activos.

Esa es la principal razón para el interés de Vodafone por Ono, ya que fortalecería su presencia en España. En banda ancha fija pasaría de 953.000 clientes y una cuota del 7,5% a 2,64 millones y una cuota del 21%, y en móvil incluiría un millón de clientes a sus 13,6 millones y ampliaría su cuota al 26%. La compañía ha perdido en los últimos doce meses 1,7 millones de clientes de móvil, a manos precisamente de Ono y Jazztel. Vodafone firmó un acuerdo con Orange para llevar la fibra a seis millones de hogares en 50 ciudades españolas en cuatro años, que ahora podía quedar trastocado.