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Especial Ahorro Inteligente

Trucos de la abuela en tiempos modernos

El 'Hazlo tú mismo' es un movimiento alternativo que cada vez se hace más presente en España

La tendencia se consolida con clases de tejer, fabricación de jabón o la creación de abalorios

Una mujer elabora una pieza de bisutería.
Una mujer elabora una pieza de bisutería.

Izaskun y Susan comparten la misma mesa de trabajo y las mismas ganas por aprender a trabajar el cuero en un curso de bisutería y abalorios. María, la profesora de la tienda Vilma Stoned, las va guiando con los distintos pasos de cada pulsera. A Izaskun con el entrelazado de las tiras y a Susan con el nudo turco, uno de los más difíciles de hacer. Susan se ha quedado en paro y lleva una semana aprendiendo, en el mismo tiempo que ya ha hecho cuatro pulseras, y no descarta dedicarse a esto de manera profesional: “Pero hay que quemar fases, primero aprender y después llevarlo a la práctica”. Para Izaskun, que ya había trabajado con tutoriales en internet, es su primera clase: “Guardo una muestra de todas las cosas que hago y apunto todo el proceso, qué materiales he usado y cómo lo he hecho. Esto engancha”.

Una mini fábrica que hace jabón

El dispositivo que permite hacer jabón con aceite reciclado.
El dispositivo que permite hacer jabón con aceite reciclado.

Agua, aceite, sosa cáustica, todo mezclado y sin parar de remover con un palo de madera. Esa imagen de las abuelas haciendo jabón natural está presente entre muchas de las personas que han pedido a Analía Blanco una unidad de su invento: La fábrica de jabón. Esta diseñadora industrial, argentina y afincada en España, ha creado un electrodoméstico con el que hacer jabón natural para aprovechar el aceite usado. “La intención es industrializar un proceso artesanal, además de recuperar una tradición y que no sea un trastorno en nuestra rutina diaria. No tienes que estar pendiente del proceso, pones los componentes en cada lugar y le das a un botón. El molde está diseñado para que el jabón a las 48 horas esté sólido y no necesites de un cuchillo para cortarlo, sino que puedas sacar el jabón como un cubito de hielo o partirlo como una tableta de chocolate”, explica Blanco.

Con este nuevo dispositivo se brinda la posibilidad de ser independiente para deshacerse del residuo y no tirarlo simplemente al desagüe, un gesto que por litro de aceite contamina 1000 litros de agua. Este diseño, que fue ganador del primer premio nacional del concurso internacional de diseño James Dyson Award, será respaldado para su producción con una campaña de crowdfunding a finales de marzo. Se fabricarán unas 3.400 unidades y aquellos mecenas que la apoyen recibirían el electrodoméstico a los 6 meses del cierre de la campaña. “Con solo medio litro de aceite ya se obtienen 350 gramos jabón reciclado que lo podemos utilizar para realizar una limpieza ecológica completa del hogar. Para poner una lavadora completa se necesitan 80 gramos de un jabón comercial mientras que solo con 20 de jabón reciclado lavamos lo mismo”, asegura Blanco.

El ‘Hazlo tú mismo’ o ‘Do it Yourself’ (DIY en sus siglas en inglés), un movimiento alternativo de raíces punk, se consolida en España con más personas que ven en el trabajo manual una forma divertida de pasar su tiempo libre, además del ahorro que supone no tener que ir a una tienda a por el producto final. Los aprietos económicos motivados por la crisis, así como una mayor conciencia ambiental, son algunas de las razones que invitan a recuperar los trucos de la abuela. Para la mayoría que practican estas técnicas la sensación de que han elaborado un producto único es quizás la mayor de las recompensas, además de que algunos de ellos lo convierte en su principal fuente de ingresos.

Conchas de Bali, cristal de Bohemia, cuentas africanas… Sonsoles López, dueña de Vilma Stoned, abrió la primera tienda en Madrid hace 8 años y en sus viajes alrededor del mundo encuentra las piezas que vende. También da cursos en los que enseña a elaborar piezas únicas de bisutería. “Desde siempre me había interesado el mundo de los abalorios y la bisutería y aprendí hace mucho a hacer pulseras o colgantes en mis ratos libres y ahora somos nosotros quien impartimos estos cursos”, explica López mientras atiende a las clientas que entran al establecimiento. El perfil de quienes se acercan hasta su tienda es de mujer de entre 25 y 50 años, pero asegura que no hay nadie que no esté capacitado para hacer un anillo, un collar o una pulsera con unas mínimas instrucciones y tres herramientas; alicates planos, de corte y redondo. “También vendemos piezas terminadas, pero el beneficio no supera los 4 o 5 euros, lo que pretendemos es que la gente venga y prueben a hacerlo ellos mismos”, aclara López.

A Ana López, periodista y consultora de comunicación en A Coruña, siempre le había gustado tejer. Su madre y su abuela le enseñaron cuando tenía cinco años. A ella y sus hermanos les hacían ropa y ahora ha tomado el relevo. “Calcetar, ganchillar y coser siempre fue algo que me encantó. De hecho, uno de mis juegos favoritos cuando era pequeña era hacer ropa para mis muñecas. Así empecé, haciendo mini jerseys para la Nancy”, explica López. Desde Misslanitas, un proyecto que comparte con Sara Pernas, expone un catálogo que va desde gorros, bufandas, patucos y zapatos para bebés y que, en palabras de López, pretende ser “un espacio de consulta, en el que puedas encontrar información sobre diferentes hilos, consejos de cuidado, tutoriales para hacer prendas o aprender puntos”. “En colaboración con una tienda local, La Casita de las Maris, organizamos clases de calceta, a las que pueden apuntarse desde personas que no tienen ni idea de hacer punto y quieren aprender desde cero, hasta gente que ya sabe y quiere perfeccionar o hacer prendas concretas”, afirma.

Ana López teje una de las mantas que hizo el invierno pasado. ampliar foto
Ana López teje una de las mantas que hizo el invierno pasado.

López empezó en esto de tejer como muchas de las seguidoras de esta tendencia de ‘Hazlo tú mismo’ cada vez más extendida. “Durante mucho años era sólo un hobby de las temporadas de invierno y lo más grande que podía hacer era una bufanda. Empecé a retomarlo hace unos cinco años, primero como una alternativa para hacer regalos diferentes y más personales. Hacía broches, bufandas o gorros para regalar a mis amigas por Navidad o en algún cumpleaños… Más tarde, cuando empezaron a nacer niños a mi alrededor, empecé a hacer patucos y alguna prenda de bebé y desde hace dos o tres años ya lo retomé completamente y siempre tengo algo entre manos”. Lo que más valora esta periodista de su pasatiempo es el hecho de saber que el resultado de su trabajo “es una prenda única, que la tienes sólo tu y que no vas a salir a la calle y te vas a encontrar a diez personas que llevan tu mismo jersey, tu misma bufanda o tu mismo gorro”.

Las ganas por hacer algo por sí misma fueron las que también llevaron a Cristina Moreno Rodríguez, enfermera de 57 años, a fabricar “un jabón muy hidratante, nutritivo y con un aroma tan delicioso que no necesitara perfume”. Desde niña le habían encantado los olores y la pasión de su madre y abuela por el perfume fue lo que le acabó metiendo en este mundillo de fragancias y belleza. “Siempre he sido fan del jabón sólido y como tengo la piel sensible y muy seca me los compraba muchas veces de glicerina. Me hidrataban pero no olían a nada. Así que una noche en una guardia decidí hacérmelos yo. Me metí en internet y miré recetas, al día siguiente sin acostarme de la ilusión que me hacía compré algunos ingredientes y ahí empezó esta aventura”, relata Moreno.

La aventura se llama El gallinero de Miss Marple, una tienda online que abrió tras realizar múltiples tipos de jabones que regalaba a amigos y familiares. “Disfruto muchísimo haciendo jabón y he descubierto que además me lo paso bomba con el tema de la publicidad en las redes sociales. Me sorprendo a mi misma con lo creativo que puedes llegar a ser cuando algo te apasiona”, reflexiona la responsable de Miss Marple. Además de la venta online Moreno suele acudir a mercadillos donde conoce a otras personas con su misma pasión por lo hecho a mano. “La crisis ha potenciado que haya muchas personas que intenten buscarse la vida. En los mercadillos he conocido a gente con un talento increíble y realmente trabajando muy duro, muchísimo, porque la artesanía te tiene que chiflar para que te compense. Se puede convertir en tu medio de vida si además tienes suerte”, asegura Moreno.

Asistentes a la segunda edición de la feria de DIYSHOW. ampliar foto
Asistentes a la segunda edición de la feria de DIYSHOW.

Hacer de una habilidad un negocio es lo que respaldan Laura Dávila Ponce de León y Belén Díaz-Urgorri, las responsables de DIYshow, una feria internacional del movimiento ‘Hazlo tú mismo’ que celebrará en marzo su tercera edición. “¿Quién no tiene a alguien cerca que esté sin trabajo y esté buscando la manera de reinventarse? El ‘Hazlo tu mismo’ puede ser uno de los caminos. En nuestras ferias hemos conocido gente increíble que sale adelante gracias a sus habilidades y además ha conseguido ser feliz. Ya hay casos en los que han creado su propia empresa y han empezado a contratar a gente”, explica Dávila Ponce de León.

En las pasadas ediciones alrededor de 10.000 personas visitaron los expositores en los que se podían encontrar productos artesanales ya finalizados o los elementos para poder realizar tus propias creaciones. Además, se realizaron más de 100 talleres para ayudar al visitante a iniciarse en cualquiera de las técnicas. “Queremos ayudar al artesano a que profesionalice el sector e impartimos también talleres y charlas a los expositores que acuden a las ferias para que aprendan a abrirse una pagina web en 5 pasos o una tienda online, a que usen mejor las redes sociales, a que aprendan a monetizar el blog”, explica Dávila Ponce de León.

Las dos emprendedoras, aunque no se reconocen muy mañosas, han empezado a recibir clases de distintas técnicas, como el scrapbooking o tejer: “Tiene muchos beneficios, desde que relaja a que es divertido. La gente dice que engancha este mundillo y es cierto”, concluye Dávila Ponce de Léon.

Otras técnicas de ‘Hazlo tú mismo’

Scrapbooking. De primeras, este vocablo inglés asusta pero no es otra cosa que personalizar los álbumes de fotos con adornos, elementos decorativos y adhesivos. Esta moda se ha extendido al arte de envolver regalos incluidas las tarjetas de felicitación.

Origami. El barquito o la rosa hecha con una servilleta de bar son versiones básicas de papiroflexia y de este arte japonés milenario que se ha puesto muy de moda. Uno de los artistas de referencia a nivel mundial es el estadounidense Robert J. Lang.

Cupcakes. La evolución del bizcocho de la abuela hasta las sofisticadas magdalenas de mil colores y sabores hay solo un paso. De esta pasión por la repostería ha nacido una nuevo tribu bautizada las malenis.

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