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Gamesa y la francesa Areva crean una sociedad para desarrollar la eólica marina

La empresa estará repartida al 50% y contará con la tecnología multi-megavatio de la española

Vista aérea del parque eólico marino Alpha Ventus, en el mar del NortE.
Vista aérea del parque eólico marino Alpha Ventus, en el mar del NortE. REUTERS

La empresa española Gamesa y la francesa Areva han alcanzado un acuerdo para constituir una sociedad conjunta a través de la cual canalizarían todo el desarrollo del negocio eólico marino de ambas compañías y sus filiales, según han informado a la CNMV. La nueva empresa estaría participada al 50% por los socios e incluiría los activos relacionados con este negocio de que son titulares.

En especial, las empresas destacan que Areva, un grupo conocido por la energía nuclear pero que también tiene intereses en distintos sectores de energía renovable, aportará su planta de montaje en Bremerhaven y su planta de fabricación de palas en Stade, ambas en Alemania, así como su tecnología offshore y su cartera de contratos.

Gamesa, por su parte, pondrá a disposición de la sociedad su tecnología multi-megavatio aplicable a la eólica marina, su plataforma 5.0 MW y su prototipo 5.0 MW offshore, así como su competencia y conocimientos de ingeniería y de operación y mantenimiento. A este respecto, está previsto que la firma española reciba la certificación oficial para empezar la producción en serie de su prototipo de molino de viento marino en el primer trimestre de 2014.

Además, aceleraría el desarrollo de aerogeneradores de 8 MW, "beneficiándose de las inversiones y conocimiento desarrollado por ambas partes hasta la fecha". También continuaría con el desarrollo de los compromisos industriales adquiridos por Areva en Francia y el Reino Unido, como la instalación de una planta de ensamblaje y de palas en Le Havre y el desarrollo de una red de suministradores.


Los expertos consultados por Reuters ven sentido estratégico a la alianza, sobre todo si se tiene en cuenta que es un negocio muy intensivo en capital. De hecho, las propias compañías han advertido de que existen grandes riesgos en desarrollar tecnologías difícilmente rentables sin subvenciones.

A este respecto, la nueva sociedad permitiría a ambas sociedades abordar el mercado offshore de manera más sólida en las áreas comercial, tecnológica e industrial, con el objetivo de posicionarse como uno de los principales fabricantes globales de turbinas en el sector.

 

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