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El fenómeno de las butacas menguantes

Airbus y Boeing libran una sorda batalla por el liderazgo que incluye desacuerdos en torno a la anchura deseable que deben tener los asientos

Inspectores revisan la cabina de un Boeing de All Nippon Airways.
Inspectores revisan la cabina de un Boeing de All Nippon Airways.

Si usted embarca en el avión, se sienta, y tiene la sensación de que los asientos han menguado, es posible que no se trate de una alucinación. Sobre todo si, preso de un flash-back, se retrotrae a los ochenta y noventa, aquellos años dorados en que la tendencia era hacia el crecimiento en el ancho de los asientos, hacia el aumento del confort del pasajero en clase turista.

“Con la llegada de las low cost, los espacios para los pasajeros se redujeron”, asegura Ranga Natarajan, ejecutivo de seatguru.com, web especializada en recomendar asientos en los vuelos de compañías aéreas de todo el mundo. El indicador del espacio para las piernas, técnicamente denominado pitch, se redujo de una media de 34 pulgadas (86,3 centímetros) en los ochenta, explica Natarajan, a una media de entre 31 (78,7) y 32 (81,2) pulgadas.

A ello hay que sumarle, además, la variable de la anchura, asunto este en el que Airbus ha abierto un pulso con su competidor. El gigante de la aviación europeo aboga por que el ancho de 45,72 centímetros (18 pulgadas) se convierta en un estándar, sobre todo, para los vuelos de largo recorrido; mientras que el otro gran agente del mercado, Boeing, dice que no van a imponer un ancho a las compañías aéreas, que son las que, en última instancia, deciden la configuración de sus aviones. La demanda de aviones con asientos de 17 pulgadas, aseguran, no hace otra cosa que crecer.

Los dos grandes están enfrascadas en un pulso por el liderato que se volvía a poner de manifiesto, una vez más, esta semana. Airbus daba a conocer el lunes pasado sus datos globales y anunciaba que había superado a Boeing al conseguir un número neto de encargos de 1.503 aviones (frente a los 1.355 pedidos netos de Boeing). Pues bien, la firma norteamericana replica, sin embargo, que suyo es el liderazgo en el capítulo de aviones entregados, indicador que, aseguran, es más relevante en relación con los ingresos de la compañía: 648 entregas frente a las 626 de Airbus.

El fabricante europeo abrió un pulso al abogar por asientos de 45,72 centímetros

Fue poco antes de la feria de Dubai del año pasado, a finales de octubre, cuando Airbus soltó el zarpazo a su rival: reclamaba que la industria de la aviación adopte el estándar de los 45,72 centímetros, las 18 pulgadas, para asegurar el confort de los pasajeros en los próximos años.

Desde Toulouse, Eduardo Galicia Roquero, portavoz de la compañía europea, incide en esta cuestión. “Boeing está erosionando el estándar de clase económica en sus productos de largo recorrido”, asegura, “está proponiendo a las aerolíneas colocar asientos de 17 pulgadas (43,1 centímetros) en el modelo 777 como única manera de igualar la capacidad del A350, que utiliza los de 18 pulgadas”. Galicia Roquero señala que la tendencia, en general, en teatros, o en estadios, no es hacia asientos más pequeños, sino todo lo contrario. Y sostiene que una pulgada marca una gran diferencia, en términos de confort: “Sobre todo, en viajes largos, en que puedes necesitar dormir o moverte en el asiento”.

Desde Seattle, Tarun Hazari, director regional de Experiencia de Cabina y Análisis de Réditos de Boeing, asegura que la campaña de Airbus responde a que sus modelos no son capaces de incorporar diez asientos donde antes había 9, como lo hace el Boeing 777. “Están desesperados, la suya es una maniobra desesperada”, manifiesta. Y explica que en un contexto en que la compra de billetes por internet ha hecho bajar los precios y, por tanto, la rentabilidad de las compañías, éstas reclaman una mayor flexibilidad en los modelos que se les ofrecen.

El modelo 787 de Boeing fue originalmente diseñado para ocho plazas a lo ancho, pero ahora se pueden montar nueve. El modelo 777 admitía nueve, y ahora pueden ser diez. En 2010, el 15% de los 777 que Boeing vendía a las compañías incorporaban diez plazas. En 2012, representaban el 69%, según confirman desde Seattle. En otras palabras, las compañías aéreas piden, cada vez más, aviones con mayor capacidad.

El estadounidense afirma que se trata de una maniobra desesperada

Hazari enfatiza que Airbus se ha quedado sin poder ofrecer la opción de montar diez asientos en una fila a las líneas aéreas. Y recuerda que estas ganancias de espacio permiten montar entre 20 y 23 sitios más en algunos aviones, lo cual supone grandes reducciones de costes.

La agencia Bloomberg informaba el pasado 4 de diciembre que Airbus, por su parte, está estudiando montar asientos de 16,7 pulgadas para reavivar las ventas de su modelo A340.

Añadir asientos en una fila o filas en un avión es una tendencia que vino de la mano de la crisis. Las líneas de bajo coste optaron por configuraciones de una sola categoría en los aviones para poder así encajar al máximo número de pasajeros posible. Desde Ryanair confirman que sus aeronaves tienen un ancho único de 17 pulgadas. Pero, preguntados sobre el debate de las 18 pulgadas, contestan que “no opinan sobre rumores o especulaciones”.

La búsqueda de rentabilidad no es patrimonio de las low cost. Las líneas aéreas optan por configuraciones en que caben más pasajeros. Desde seatguru.com, Natarajan confirma que en Estados Unidos se están añadiendo sitios extra y filas extra en muchos aviones. La compañía United, por ejemplo, ha añadido una fila de seis asientos en los aviones A319 y A320 de Airbus. Pero “no ha modificado la anchura de los asientos en ningún avión, con motivo de añadir un asiento por fila”, asegura un portavoz de la compañía norteamericana.

Alitalia, por ejemplo, es una compañía que ha optado por un ancho de 17 pulgadas para un avión de largo recorrido como su Boeing 777-200ER. Un portavoz de la compañía declina hacer comentarios sobre la idea lanzada por Airbus de que las 18 pulgadas sean un estándar para los viajes largos y destaca que el espacio para las piernas oscila entre 30 y 35 pulgadas (con el ancho de 17) y que sus clientes están satisfechos con el confort de la clase economy.

“Para ciertas distancias, 17 pulgadas puede ser suficiente”, declara José Solaz, director de Automoción y Medios de Transporte del Instituto de Biomecánica de Valencia, “todo depende del tiempo que estés volando”. Solaz destaca que los proveedores de asientos están trabajando en nuevos materiales que permiten que haya butacas más finas que permiten ganancias de espacio en cada avión.

“Nosotros somos críticos con el tamaño y con la separación de los asientos”, clama Rubén Sánchez, portavoz de la plataforma de consumidores FACUA. “A algunas compañías aéreas les falta meternos en la bodega y envasarnos al vacío”, ironiza.

La última Encuesta Anual de Vuelos llevada a cabo por Trip Advisor en España, que data de mayo de 2013, señalaba que los asientos incómodos y el escaso espacio para las piernas son la principal queja del 80% de los españoles a la hora de volar.

Rubén Sánchez declara que es necesaria una normativa europea que ponga los puntos sobre las íes. Tal y como recuerda el ingeniero Solaz, no existe una normativa específica y, citando una tesina realizada por Pablo Wagner Civera, que él supervisó, recuerda que se utiliza, como referencia, una normativa de aviación civil británica que solo alude a que el pitch, el espacio de profundidad para las piernas, no debería ser inferior a los 66 centímetros (26 pulgadas).