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Competencia pide al Gobierno que revise el sistema de monopolio de los estancos

Exige que se revisen algunas restricciones a la entrada en este sector y que se revisen prohibiciones como la venta de otros artículos ajenos al tabaco en las expendedurías

Policías municipales delante de un estanco en la Puerta del Sol, Madrid
Policías municipales delante de un estanco en la Puerta del Sol, Madrid

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) le ha pedido al Gobierno que revise el sistema de monopolio de los estancos. Concluye que "el mercado de tabaco en España presenta fuertes restricciones a la competencia derivadas de la configuración del comercio al por menor de las labores de tabaco como un régimen de monopolio del que es titular el Estado". El organismo ha realizado un informe en el que pide que se suavicen las exigencias para poder gestionar un estanco, que las concesiones puedan ser inferiores a 25 años, que se permita la venta en los estancos de otros productos y que no sea obligatorio, por ejemplo, vivir en la localidad donde se regenta el establecimiento.

El organismo de competencia español ha revisado el funcionamiento del mercado a raíz de la preparación de un Real Decreto con el que el Gobierno modifica algunas restricciones y prepara nuevas subastas para acceder a estancos. La CNMC aprovecha para señalar al Gobierno que no se están realizando "todos los avances que serían convenientes". Pide a Hacienda que analice si debe mantener la existencia del monopolio en la distribución minorista de tabaco a través de los estancos.

Con la nueva normativa que prepara el Gobierno, se efectúan las modificaciones en el acceso a estancos, que pasan de concurso a subasta. "Se observan avances en la posibilidad de gestión delegada de autorizaciones para puntos de venta con recargo, la liberalización de los horarios de apertura de expendedurías, la mayor flexibilidad en el régimen de transmisión de las mismas, y la desaparición de un derecho de preferencia al anterior concesionario de la expendeduría", alaba la CNMC.

Reclama a Hacienda que deje “libertad a los operadores para que decidan qué actividades o servicios realizar en los estancos

Sin embargo, aquí acaban los halagos, ya que la CNMC observa muchos aspectos mejorables en el sistema, a pesar de que reconoce que es un sector especial, por sus implicaciones con la salud pública. "La normativa que regula el sector presenta otras restricciones que no se derivan directamente de la existencia de un monopolio estatal sobre la distribución minorista sino, probablemente, de razones históricas que han dificultado, hasta la fecha, la remoción de las restricciones a la competencia existentes en este sector desde la óptica de la buena regulación económica", advierte en el informe, publicado este martes. 

En concreto, considera “desproporcionada” que las concesiones sean de 25 años y pide a Hacienda que “regule un plazo inferior”. Solicita que “elimine o suavice” los requisitos para ser titular de una expendeduría (en la actualidad: ser persona física; comprometerse a residir en la localidad; gestionar por sí mismo el negocio y no ser titular de otra expendeduría) porque “no se aprecia una justificación razonable”.

También reclama a Hacienda que deje “libertad a los operadores para que decidan qué actividades o servicios realizar en los estancos, declarando sus actividades a través de una simple comunicación”. Y elimine la limitación en los productos a comercializar (artículos de fumador, de librería, papelería u otros debidamente autorizados). Considera que no permitir vender otras mercancías en los estancos supone "limitar su libertad de empresa y privarles de la posibilidad de conseguir beneficios adicionales a los derivados de la distribución minorista de tabaco y timbre del Estado. Esta limitación también supone un perjuicio para los consumidores que podrían beneficiarse de adquirir determinados bienes y servicios en expendedurías".

La CNMC considera además que el Estado tiene demasiado poder a la hora de decidir quién se hace con un estanco. Pide que se conceda por mecanismos competitivos, como la subasta, los despachos temporales de tabaco a terceros, para ferias, exposiciones, etc. Que se revise las reglas generales para la instalación de expendedurías porque se “concede excesiva discrecionalidad a la Administración Pública” y que se elimine la exigencia de tener previamente un establecimiento para optar a una expendeduría complementaria.

En cuanto a las normas estrictas que deben cumplir quienes tienen un estanco, critica que como una barrera innecesaria y desproporcionada a la competencia exigir que el tabaco se almacene en el punto de venta y se exija una autorización administrativa para utilizar otro local. Solicita que se eliminen las restricciones en la transmisión de los estancos y la participación en nuevos concursos.

Por último, en su informe cree que tampoco estarían justificadas las causas tasadas para el cambio de ubicación, cree que se debe eliminar la limitación que existe en la actualidad de abastecer en exclusividad las máquinas expendedoras entre los tres estancos más próximos y pide que se elimine o se justifique mejor la obligación de adquirir y transportar las labores de tabaco personalmente por el titular del estanco.

En conclusión, el organismo de competencia considera que la existencia del monopolio en la venta de tabaco no está justificada. "Asumiendo la necesidad de regular el consumo de este producto, por el contrario, no parecería proporcional el mantenimiento de un monopolio en la distribución minorista del tabaco. Si la persistencia de este monopolio en la distribución minorista, una actividad económica sin fallos de mercado significativos, no se encontrase suficientemente justificada, sería provechoso para el interés general alcanzar mayores niveles de competencia efectiva, prescindiendo para ello de dicho monopolio en el ordenamiento jurídico y económico de España", apunta.

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