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CRISIS DEL EURO

Eslovenia escapa del rescate para sanear la banca. ¿Y ahora qué?

El plan para recapitalizar la banca disparará la deuda

La primera ministra de Eslovenia, Alenka Bratusek.
La primera ministra de Eslovenia, Alenka Bratusek. EFE

Una lucha de zombis en la que todos han salido perdiendo. Es la descripción que hace Ales Ahcan de lo que ha vivido Eslovenia en los últimos años. “Los bancos chupaban la sangre a las empresas a las que habían concedido préstamos. Las compañías, endeudadas y sin acceso al crédito, no podían invertir e innovar porque estaban preocupadas por pagar sus deudas. Con una competitividad y unos ingresos por los suelos, cada vez estaban más debilitadas y les era más difícil devolver el dinero prestado”, explica este profesor de Economía de la Universidad de Ljubljana.

Este es el círculo vicioso que las autoridades eslovenas se han propuesto romper esta semana con la presentación de los exámenes a la banca, que han revelado que las ocho entidades más grandes necesitan casi 5.000 millones de euros. El plan es mostrar a las claras el colosal agujero de los bancos —provocado, no por el ladrillo como en España, sino por la acumulación de préstamos impagados por parte de las empresas—; transferir los créditos dudosos a un banco malo; y generar así un nuevo ciclo virtuoso en el que la banca vuelva a dedicarse a lo que nunca debió abandonar: ofrecer crédito a precios razonables a los negocios rentables.

Eslovenia y Chipre serán los únicos países de la UE en recesión en 2014

“Tendríamos que haber hecho esto hace un par de años. Así no estaríamos en esta situación”, aseguraba el pasado viernes, un día después de aparecer en todos los informativos del país, el gobernador del banco central, Bostjan Jazbec. Las autoridades eslovenas han logrado algo que parecía difícil hace unos meses: alejarse del abismo y no convertirse en el quinto país —tras Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre— en solicitar un rescate a los socios europeos. Pero por el camino, este pequeño país acostumbrado a algo muy parecido al pleno empleo ve ahora cómo su tasa de paro crece por encima del 11%, su deuda pública —que antes de la crisis rondaba el 25%— se disparará al 75% tras la inyección de dinero público en la banca y las previsiones lo sitúan como el único país de la UE, con Chipre, que seguirá en recesión el próximo año.

El país que se vio como el milagro económico entre las antiguas repúblicas yugoslavas paga un alto precio por sus excesos. Pese a todo, su situación dista mucho de crisis como la griega. Cuando se pregunta a la gente en las calles de la capital, no creen estar al borde de la catástrofe. “Es cierto que muchos no han notado la crisis. Pero la pobreza ha aumentado, pese a que en muchos casos se mantenga oculta”, explica el sociólogo Joze Vogrinc.

“Este plan debería haberse aprobado hace dos años”, dice el Banco Central

El Gobierno se congratula de haber ahuyentado la profecía que le situaba como la próxima víctima de la crisis del euro. “Lo negaba hace seis meses y lo niego ahora. Ni íbamos a pedir rescate entonces ni lo vamos a hacer en el futuro”, responde el ministro de Finanzas, Uros Cufer. Pero algunos creen que la ayuda internacional no habría sido tan mala opción. Andrej Sircelj, responsable de Finanzas del Partido Democrático de centroderecha hasta este año en el poder, considera que el país está pagando un precio demasiado alto para lograr financiación en los mercados con la que reparar el agujero de los bancos.

A Eslovenia le queda un largo camino hasta la recuperación. La limpieza a fondo de su sistema financiero, en un 45% en manos públicas, es solo el primer paso. Ahora vendrá la privatización de 15 grandes compañías que ha llevado a la primera ministra, Alenka Bratusek, a pasearse por Rusia, Alemania, Francia e Italia en busca de inversores. Después habrá que continuar con el ajuste presupuestario y la reconversión del sector empresarial que emprenderá el banco malo, convertido en gran accionista. Mientras, muchos jóvenes piensan en emigrar de un país que antes de la crisis ofrecía muchas expectativas. Queda la resaca de la borrachera de crédito que vivió Eslovenia en los años locos del boom.