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S&P rebaja la nota de Francia y castiga la política fiscal de Hollande

La agencia recorta en un escalón la calificación del país a AA

También degrada la calificación del fondo de rescates europeo

"Mantendré la estrategia, que es la nuestra, el rumbo, que es el mío", ha declarado el presidente

Hollande, centro, en un acto en El Elíseo.
Hollande, centro, en un acto en El Elíseo. AFP

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P) ha rebajado este viernes en un escalón la nota de solvencia de Francia, desde AA+ hasta AA y la deja con perspectiva estable. El informe señala que Francia tiene unas débiles previsiones de crecimiento económico y que el aumento del paro limita el margen de maniobra fiscal y la capacidad de hacer reformas del Gobierno, y añade que los pasos dados hasta ahora, por ejemplo en la reforma de las pensiones, son “insuficientes”.

La decisión de S&P ha sido recibida con un visible malestar por el Ejecutivo socialista. El propio presidente, François Hollande, ya ha respondido que no variará su política. "Mantendré la estrategia, que es la nuestra, el rumbo, que es el mío", ha declarado en París durante una visita a la sede del Banco Mundial en la capital francesa. El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, ha afirmado que la agencia no ha tenido en cuenta todas las reformas que Francia está adoptando, y especialmente la de las pensiones. El ministro de Economía, Pierre Moscovici, ha dicho que la nota es “la tercera mejor posible”, y ha deplorado “los juicios críticos e inexactos” del informe, reiterando “la determinación de proseguir el camino emprendido para reducir los déficits públicos, mejorar la competitividad y apoyar el crecimiento y el empleo”.

S&P rebaja la nota de Francia y castiga la política fiscal de Hollande

El comunicado de S&P sostiene que es dudoso que las reformas presupuestarias y estructurales sobre la fiscalidad, el sector de bienes y servicios y el mercado de trabajo emprendidas por el Gobierno sirvan para “mejorar de forma sustancial las perspectivas de crecimiento de Francia a medio plazo”.

La buena noticia para François Hollande es que la degradación de la calificación de la deuda soberana a largo plazo no afectará a sus grandes bancos, ya que S&P cree que “el Gobierno francés continuará apoyando a esos bancos sistémicos en caso de crisis financiera”.

La agencia dispara contra las subidas de impuestos realizadas y anunciadas por el Gobierno socialista, y afirma que Francia dispone de “un margen de maniobra reducido para aumentar los ingresos” y reducir la deuda del país, que galopa desbocada hacia al 100% del PIB.

Según el equipo económico de Bercy, la deuda alcanzará el 95,1% del PIB a finales de 2014, situándose en 1,95 billones de euros. Los presupuestos para ese año indican que el Estado emitirá deuda por un volumen total de 174.000 millones de euros, y tendrá que dedicar 47.000 millones a pagar los intereses de los viejos préstamos. La deuda supone la segunda partida de gasto del país, a muy poca distancia de la inversión en Educación.

En los mercados, la reacción al anuncio de S&P ha sido limitada, con un descenso del 0,5% en la Bolsa de París y un ligero repunte del tipo de los bonos a diez años (del 2,15% al 2,22%). S&P anunció también una rebaja de un peldaño en la nota del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, el vehículo establecido por la zona euro para financiar los rescates. Buena parte de su capacidad de acción depende de emisiones en el mercado, avaladas por los socios europeos. La calificación del fondo de rescate pasa también de AA+ a AA, con perspectiva estable.

La nueva nota AA equivale en todo caso a un sobresaliente bajo en la clasificación de S&P, que privó a la segunda economía del euro de la matrícula de honor crediticia (AAA) en enero de 2012, en plena crisis de deuda. A este movimiento le siguieron las otras dos agencias que dominan el negocio de la medición de riesgos a nivel internacional, Moody's y Fitch.

Según los cálculos actualizados de S&P, la economía francesa volverá a estancarse en 2013, como ocurrió en 2012, para después crecer siete décimas en 2014, un 1,4% en 2015 y un 1,5% en 2016. En cuanto al déficit, el Estado francés cerrará este año con un desfase presupuestario equivalente al 4,1% del PIB, lejos del 3,5% que preveía hace un año.

El recorte de S&P llega en un pésimo momento para el presidente, François Hollande, que atraviesa su momento más bajo de popularidad de la legislatura. Además, el tijeretazo contrasta con la evolución que están registrando alguno de los vecinos de Francia, como España, donde la opinión de las agencias de calificación ha mejorado en los últimos días.

El análisis de S&P afirma que “es improbable que mejore el crecimiento del sector privado sin nuevas reformas estructurales”, y agrega que el escaso crecimiento económico está limitando la capacidad del Gobierno para consolidar sus finanzas. Además, afirma que el elevado desempleo está debilitando el apoyo a nuevas medidas fiscales y estructurales significativas. A este respecto, S&P comenta que las políticas económicas desde que se confirmó el rating de Francia el 23 de noviembre de 2012 no han reducido significativamente los riesgos de que el paro permanezca por encima del 10% hasta 2016. El desempleo alcanzó el mes pasado el 10,5%.

La perspectiva estable otorgada al rating de Francia refleja que la probabilidad de que eleve o rebaje la calificación en los próximos dos años es inferior a un 33%.

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