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El aeropuerto de Murcia, en el limbo

La guerra judicial entre el Gobierno de Valcárcel y la concesionaria deja sin dueño ni futuro al nuevo aeródromo, que ha costado más de 200 millones

Una aeronave de verificación en el aeropuerto de Covera (Murcia).
Una aeronave de verificación en el aeropuerto de Covera (Murcia). EFE

El aeropuerto de Corvera (Murcia) no sería más que un nuevo símbolo del despilfarro si no fuera por la guerra judicial (y hasta policial) que mantienen el Gobierno regional y la concesionaria Aeromur. A diferencia de otros aeródromos sin aviones, como Castellón y Ciudad Real, en el de Murcia no se sabe ni siquiera de quién son las llaves, quién lo explotará en caso de que se inaugure alguna vez y quién asumirá los más de 200 millones que se han enterrado en la infraestructura.

La guinda de este enfrentamiento se ha producido esta semana ante el intento de “toma de posesión” de las instalaciones por parte del Ejecutivo de Ramón Luis Valcárcel con ayuda de la Guardia Civil, mientras que el personal de la concesionaria, liderada por Sacyr, se atrincheraba en el interior. Finalmente, un auto judicial de urgencia impidió esa “toma” y autorizó solo a las autoridades regionales a realizar un inventario de los equipos. La empresa ha presentado una denuncia ante el juzgado de guardia por un delito de “coacciones”.

“La propiedad del aeropuerto siempre ha sido de la Región de Murcia, y seguirá siéndolo. Se trata una concesión sobre la explotación y el nuevo concesionario que resulte del concurso de hará cargo de la citada explotación”, señalan en la Consejería de Obras Públicas.

Montoro debe autorizar más deuda para la comunidad, ahora intervenida

Al margen del rifirrafe por saber quién se hace con las llaves, el futuro mismo del proyecto está en los tribunales. El Ejecutivo autónomo rescindió el pasado 13 de septiembre el contrato a la concesionaria —integrada además de Sacyr por BMN, Sabadell-CAM, Cementos Lacruz y Montoro e Hijos— alegando el abandono del proyecto y el incumplimiento de la apertura del mismo el 28 de julio de 2012, tal y como se comprometieron cuando firmaron la financiación con los bancos. Si el Gobierno no se aviene a negociar una solución, Aeromur recurrirá judicialmente esta rescisión y solicitará una indemnización por daños y perjuicios, según fuentes cercanas a Sacyr. Por su parte, el Ejecutivo también va denunciar a Aeromur y le pedirá un resarcimiento.

El Gobierno murciano tiene intención de convocar un nuevo concurso “cuanto antes” para que la instalación este abierta en 2014, según la Consejería. Pero esa adjudicación llevaría entre seis y nueve meses que, unido al plazo de los trámites administrativos, no permitiría la apertura del aeropuerto hasta finales de 2014 como mínimo, indican en fuentes de las empresas.

Las mismas fuentes señalan que habrá pocos candidatos dispuestos a presentarse a ese concurso en pleno conflicto judicial, y que la verdadera intención del Gobierno de Válcarcel, del Partido Popular, es pactar con el Ministerio de Fomento que AENA se haga cargo de la infraestructura. En ese contexto encuadran la reunión que mantendrá este lunes el presidente murciano con el director del ente público, José Manuel Vargas, para cerrar definitivamente el traslado de los vuelos civiles desde el aeropuerto de la base de San Javier al nuevo aeropuerto de Corvera, a 35 kilómetros uno de otro.

AENA se acaba de gastar 70 millones de euros en la nueva terminal de San Javier, que nadie sabe quién asumirá, si el ente pasa a gestionar el de Corvera, cuya rentabilidad es muy dudosa. Máxime cuando el tráfico de San Javier se ha desplomado en cinco años de 2 a 1,2 millones de pasajeros anuales y el de Corvera está presupuestado sobre la base de un tráfico de cinco millones de pasajeros.

El Ejecutivo convocará otro concurso para abrirlo en 2014

La concesionaria rechaza las acusaciones de la Comunidad. Alega que siempre ha tenido la intención de abrir el aeródromo pero la viabilidad económica del proyecto se complicó por la caída de la demanda y el aumento del coste previsto al tener que asumir gastos no previstos como el de la gestión del tráfico aéreo. Por eso, solicitó en junio de 2012 una revisión del contrato (restablecimiento del equilibrio económico-financiero) que le fue denegada. Tampoco se activó el acuerdo para traspasar el tráfico civil de San Javier como pedía Aeromur.

En fuentes de la constructora se enfatiza que siempre han apostado por una solución negociada. Y ponen como ejemplo la oferta que le hicieron por escrito a la Consejería de Obras Públicas el pasado 11 de septiembre de “aportar los recursos y hacer todo lo necesario” para que el aeropuerto se pusiera en servicio en abril de 2014.

El meollo del conflicto es la financiación del proyecto y quién asumirá esta inversión, por el momento fallida. Ante las dificultades por las que atravesaba el proyecto y las reticencias de los bancos acreedores, el Gobierno regional tuvo que presentar en 2011 un aval de 200 millones de euros para asegurar la continuidad de las obras. Pero la concesionaria ha presentado el pasado 19 de septiembre preconcurso de acreedores, y los bancos (Caixabanc, Espirito Santo, Caixa de Tarragona, Caja Segovia, Cajasol, el ICO y la Caja de Tarragona) pueden ejecutar ese aval en cualquier momento.

Por eso, este viernes el Consejo de Gobierno ha autorizado una operación de crédito para hacer frente a una “eventual” ejecución del aval ante el “probable incumplimiento” de las responsabilidades contractuales de Aeromur. Es decir, que convierte el aval en un préstamo pero la dificultad ahora es que al estar la región intervenida —ha tenido que pedir auxilio al Fondo de Liquidez Autonómica— ese endeudamiento adicional deberá contar con el visto bueno del Ministerio de Hacienda. Todo un reto para el titular del departamento, Cristóbal Montoro, que deberá explicar a Bruselas su respaldo a un proyecto faraónico para una región que ya dispone de un aeropuerto recién remozado y cuya demanda no justifica la construcción de otro nuevo.

En el trasfondo también queda la cuestión política y la lucha entre facciones del PP. Valcárcel espera concurrir a las elecciones regionales de 2015 con el aeropuerto abierto pero no quiere bajo ningún concepto hacerse la foto en un aeródromo vacío y que le asocien a imágenes como la del expresidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, cortando la cinta del hoy desierto aeropuerto de Castellón.

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