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La Bolsa premia a las constructoras por la menor deuda y su negocio fuera

Sacyr sube el 124% en un año; OHL y Ferrovial vuelven a niveles ‘precrisis’

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El hormigón empieza a resucitar en Bolsa. Con matices, claro está: las grandes constructoras del Ibex se visten de verde, mientras las inmobiliarias no levantan cabeza. Los inversores, coinciden los analistas, han decidido premiar a las compañías del ladrillo que han hecho los deberes: aquellas que han sabido reducir su endeudamiento y han apostado por el mercado internacional con grandes proyectos de obra pública. Las acciones de las seis cotizadas en el selectivo español (FCC, Ferrovial, OHL, Sacyr, ACS y Acciona) acumulan en 12 meses subidas de entre el 7% y el 124%. La tendencia al alza permite a OHL volver a niveles de 2007 y a Ferrovial moverse en sus valores máximos desde 2004.

A lo largo de este último año, las seis se desperezaron a un ritmo muy dispar. Sacyr se ha llevado el gato al agua en el parqué. Aunque todavía está lejos de los niveles anteriores a la crisis (en 2007 llegó a cotizar a 26,4 euros) sus títulos se han revalorizado el 124% en un año, hasta los 2,8 euros. “Todos los que tenían que salir del accionariado, ya lo hicieron”, apunta Nuria Álvarez, analista de Renta 4. Dos semanas después de que la empresa anunciara una reducción de su pasivo de 600 millones el precio de sus acciones tocó el techo del último año: el 13 de agosto llegó a los 2,96 euros.

“El plan de internacionalización influye en la confianza del inversor extranjero”, apunta un analista

“Los mercados habían castigado mucho a estas compañías por el exceso de deuda”, apostilla Susana Felpeto, de Atl Capital. Pero el saneamiento de sus balances no es la única causa de mejora en los mercados. Javier Parada, del área de construcción de Deloitte, también apunta a la internacionalización: “Adoptada para afrontar la caída de la demanda española, en la actualidad, más del 75% de los ingresos y del 80% de la cartera de las seis constructoras corresponde a su actividad exterior”.

OHL ejemplifica este proceso. Con apenas un 18,4% (1.656 millones) de su cartera en España, la sociedad se ha revalorizado en la Bolsa un 54,6% en un año. Sus acciones se pagaron el viernes a 27,51 euros, niveles de 2007. A pesar de que en junio su endeudamiento neto aumentó en 1.267 millones frente a diciembre por la compra de un 8,7% de Abertis, sus títulos han estado estables todo el verano cercanos a los 28 euros.

“El plan de internacionalización influye en la confianza del inversor extranjero para entrar en sus valores e inyectar liquidez”, apunta Víctor Rodríguez, analista de CMC Markets. En este punto, Nuria Álvarez fija la vista en ACS: “Lo estaba haciendo mejor que FCC y Sacyr. La suya es una historia de internacionalización y de venta de activos”. El precio de sus acciones ha subido de 15 euros el 23 de agosto de 2012 a 22,7 euros del pasado viernes (50% más). Y el 16 de agosto marcó su máximo: 22,89 euros. Un crecimiento que coincide con la reducción de la deuda del grupo. Aún no ha presentado los resultados del primer semestre, pero cerró marzo de 2013 con un pasivo de 5.989 millones. Cifra que disminuyó un 42,9% respecto al mismo mes de 2012, cuando ascendía a 10.496 millones; pero que subió en comparación con el último diciembre, cuando era de 4.952. Eso sí, según recalcaron desde ACS, el saldo de marzo no recogía los ingresos de 1.600 millones por la venta de parte del negocio de Leighton y de los aeropuertos de Hochtief.

“Puede decirse que las empresas han hecho sus deberes”, remarcaotro experto en Bolsa

“La economía española parece que está saliendo un poco del bache. Eso ayuda a que los inversores apuesten por valores nacionales”, afirma Alberto Castillo, de Capital Bolsa. Una tesis que comparte con Felpeto: “Este último movimiento de recuperación se encuentra muy relacionado con la relajación del bono a 10 años. Antes estaba en duda que España siguiera en el euro. De eso ya no se habla”. Ferrovial aprovecha la mayor confianza. Obtuvo un beneficio de 287 millones (12% más) en el primer semestre. Aunque engordó su deuda en 1.300 millones por sus inversiones en autopistas de EE UU, sus acciones cerraron el viernes un 35% por encima de hace un año, a 13,1 euros.

La otra cara de la moneda la representó Acciona, con un margen más estrecho de las seis (7,26% de subida en 12 meses) y con el coste de sus títulos en 40,9 euros. “Pero es que a Acciona hay que considerarla ya prácticamente como una firma de renovables”, matiza Felpeto, de Atl Capital. Un sector que no vive su mejor momento en plena reforma eléctrica.

“Puede decirse que las empresas han hecho sus deberes”, remarca Parada. Es el caso de FCC. “El mercado ha reconocido el cumplimiento de su plan estratégico”, subraya Nuria Álvarez. Los inversores reaccionaron positivamente a su programa de desinversiones, que prevé la venta de activos por más de 2.200 millones hasta 2015. Así, el precio de sus acciones arrancó a finales de julio una subida muy acusada y registró el 12 de agosto su máximo anual: 13,68 euros. Su deuda financiera ha bajado a 433,2 millones, el 6,1%.

¿Y qué deparará el futuro? “Somos más optimistas que negativos”, responden desde Atl Capital. “A medio plazo veo muy atractivo el sector, sobre todo en 2014”, añade Víctor Rodríguez. Concluye Nuria Álvarez: “Dependerá mucho de lo que haga el mercado. Si hay un repunte de la prima…”.

Las inmobiliarias siguen sin vislumbrar la salida

LLUÍS PELLICER, Barcelona

El estallido de la burbuja inmobiliaria en el mercado de valores supuso su deshinche inmediato, muy distinto al lento descenso de los precios de la vivienda. De los casi 20.000 millones de euros que alcanzó la valoración inmobiliaria en Bolsa en el pico del boom hoy solo quedan 1.256 millones. Es decir, el 93,5% menos. Esa es la capitalización de las cuatro empresas que cotizan con normalidad en un sector que sigue sin levantar cabeza.

Antes de que arrancara la crisis, cotizaban 10 inmobiliarias. Reyal Urbis, Fergo Aisa y Renta Corporación tuvieron que pedir el concurso de acreedores, mientras que la acción de Martinsa Fadesa sigue suspendida, en una suerte de corralito que mantiene atrapados a cientos de inversores. Después de 70 años en el parqué, Metrovacesa, el gran símbolo de la época dorada del ladrillo, dejó el mercado de valores en mayo tras una opa de la banca.

La evolución del valor de las firmas es muy irregular. Las acciones de Quabit y Testa han subido este año un 16% y un 13,9%, respectivamente. En cambio, las de Colonial y Realia han retrocedido, un 32,5% en el caso de la primera, y un 14,6% la segunda. Sin embargo, los analistas opinan que esos movimientos al alza o a la baja pueden ser ahora poco significativos, puesto que esos valores registran un nivel muy bajo de negociación. “Hay pocos movimientos, pero cuando los inversores deciden comprar o vender volúmenes algo importantes su cotización puede sufrir oscilaciones aparentemente importantes”, explica Xavier Cebrián, gestor de GVC Gaesco.

Mientras el negocio de los grupos constructores españoles está muy diversificado e internacionalizado, la mayoría de las promotoras —salvo Colonial o Testa— ni siquiera diversificaron en oficinas, industria o comercial. “La actividad exterior ha estado bajo mínimos en los últimos cinco años. No hay actividad de promoción, no se desarrollan suelos y siguen con la tarea de tener que refinanciar sus deudas. A corto plazo, aún no se ve la salida”, sostiene el director de Fondos de Inversión de CB Richard Ellis en España, Ricardo Werth.

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