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Reyal Urbis tiene un agujero patrimonial de 1.700 millones, según el administrador

Los administradores creen que su insolvencia se debe a la compra de Urbis

Las pérdidas del primer semestre se disparan hasta 325 millones

Reyal Urbis no podrá pagar su deuda. La empresa en concurso de acreedores tiene un agujero patrimonial de 1.700 millones, según el informe de los administradores concursales comunicado por la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La inmobiliaria tiene unos activos de 2.419 millones de euros, según una valoración a 30 de junio pasado, y unos créditos concursales o deudas de 4.118 millones a 4 de marzo de 2013. La diferencia son esos 1.699 millones de agujero patrimonial. La cifra revelada ahora es muy similar a la que señaló el juez el pasado mes de marzo, cuando calculó el agujero patrimonial en 1.724 millones, según constaba en el auto dictado por Francisco Javier Vaquer.

Los activos son básicamente activos inmobiliarios (que se valoran en 2.325 millones de euros, según valoración emitida por Jones Lang Lasalle con fecha 30 de junio de 2013), estando conformados por inmuebles de uso propio, en arrendamiento y disponibles para la venta, así como otros activos tales como participaciones en empresas del grupo y asociadas, créditos fiscales, saldos a cobrar y cuentas de tesorería.

La administración concursal establece en su informe como causa principal de la insolvencia de la sociedad el endeudamiento financiero provocado principalmente por la adquisición en 2006 de Inmobiliaria Urbis, a la vista del deterioro de los activos (principalmente, los suelos) provocado por la situación de la economía española y especialmente de su mercado inmobiliario.

"La sociedad continúa trabajando con la intención de alcanzar un acuerdo con sus acreedores y firmar una propuesta de convenio a la mayor brevedad posible, todo ello de conformidad con los términos y en los plazos previstos en la normativa concursal, y a tal efecto está en la actualidad negociando con las entidades financieras que participan en el crédito sindicado de la sociedad", explica la empresa a la CNMV.

Las pérdidas se disparan

La compañía ha presentado hoy también sus cuentas del primer semestre, en que la facturación se hunde hasta 33 millones de euros, con un descenso del 58% en la línea de promoción residencial que factura solo 11 millones de euros y ha entregado únicamente 39 vivindas. No se han registrado operaciones significativas de ventas de terrenos y solares.

La cifra de negocio la completan ingresos por arrendamiento del patrimonio en renta de 9 millones de euros, a los que habría que añadir los 12 millones de euros obtenidos por la actividad hotelera. Al margen, se han producido ventas de inmovilizado (patrimonio en explotación y uso propio) por importe de casi 13 millones de euros. Las pérdidas se disparan un 54%, hasta 324,7 millones de euros. Los auditores lanzan numerosas advertencias sobre la situación de la sociedad.