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La policía detiene al consejero delegado de Orange por el escándalo Tapie

Stéphane Richard era jefe de gabinete de Lagarde cuando se decidió el arbitraje privado

El acuerdo indemnizó con 403 millones de euros al empresario

El consejero delegado de Orange, Stéphane Richard.
El consejero delegado de Orange, Stéphane Richard.

Stéphane Richard, consejero delegado de Orange, ha sido detenido este lunes por la policía financiera en París. Richard, que dirige una empresa con 170.000 empleados y 226 millones de clientes, va a ser interrogado por los jueces sobre el papel que jugó en el escándalo Tapie cuando era jefe de gabinete y número dos de la exministra de Economía Christine Lagarde, actual directora del Fondo Monetario Internacional (FMI). Junto a Richard ha sido arrestado Jean-François Rocchi, expresidente del CDR, la estructura pública que gestionó el pasivo del banco Crédit Lyonnais y que acabó abonando una indemnización de 403 millones de euros a Bernard Tapie.

La dirección de Orange ha emitido un comunicado en el que afirma que, pese a su detención, Richard continúa al frente del grupo. Sin embargo, su situación parece muy delicada. Los jueces investigan las circunstancias que rodearon la decisión del Gobierno de Nicolas Sarkozy de encargar a un tribunal privado la resolución del largo litigio judicial que Tapie mantenía con el Crédit Lyonnais sobre la reventa de Adidas. Los magistrados tratan de averiguar quién dio la orden, cómo fueron designados los tres árbitros y por qué el ministerio no recurrió aquel fallo lesivo para el Estado.

La investigación judicial transcurre por dos vías paralelas. Una ministerial, que afecta solo a Lagarde y que es instruida por la Corte de Justicia de la República, el órgano competente para juzgar a los ministros. La CJR decidió hace un mes no imputar de momento a Lagarde por complicidad en falsedad y malversación tras interrogarla durante 22 horas, y declaró a la directora del FMI “testigo asistido”, un estatuto penal que no garantiza su absolución y que puede acabar en imputación si aparecieran nuevos indicios. La decisión salomónica contentó al presidente socialista François Hollande, que expresó en público y en privado su apoyo a Lagarde. Hollande cree que Francia no puede permitirse perder a su único funcionario internacional de prestigio tras la ruidosa caída del socialista Dominique Strauss-Kahn, que fue destituido de su cargo hace dos años tras ser acusado de violación.

La segunda vía es la de la justicia ordinaria, que afecta a todos los demás implicados y avanza a mayor velocidad. En los últimos días, uno de los tres árbitros (Pierre Estoup) fue detenido e imputado por “estafa en banda organizada”, una acusación que supone un salto cualitativo de consecuencias imprevisibles.

Richard, consejero delegado de Orange, ha afirmado varias veces lo mismo que Christine Lagarde: que no hubo órdenes, presiones ni instrucciones del Elíseo para habilitar un tribunal privado. Pero en los últimos días –a raíz de que el abogado de Lagarde dijera que quizá hoy su clienta no habría tomado la misma decisión- Richard parece haber cambiado su versión. La semana pasada, Le Canard Enchaîné publicó que Richard afirma que el secretario general del Elíseo en 2007, Claude Guéant, le trasmitió la instrucción de recurrir al arbitraje privado durante una reunión a la que asistió también Jean-François Rocchi, el presidente del banco malo.

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