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UGO PANIZZA| Economista y profesor en Ginebra

“La austeridad fue una mala idea”

El economista ya cuestionó en 2012 el estudio de crecimiento y deuda de Rogoff y Reinhart

Ugo Panizza, economista, posa en el campus de la universidad de Navarra.
Ugo Panizza, economista, posa en el campus de la universidad de Navarra.

Ugo Panizza es un economista e investigador especializado en temas de deuda soberana. Profesor de Finanzas y Desarrollo en el prestigioso Graduate Institute de Ginebra, y curtido en organismos como el Banco Mundial y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, fue uno de los estudiosos que puso en entredicho el trabajo que ha dado cobertura teórica a los partidarios de la austeridad y el ajuste: Crecimiento en tiempos de deuda, publicado en 2010 por Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff.

El trabajo de estos dos prestigiosos economistas norteamericanos se vio envuelto en una polémica a mediados de abril cuando una revisión de investigadores de la Universidad de Massachusetts puso de relieve que los economistas de Harvard habían omitido datos en su análisis y habían utilizado una metodología incorrecta. Reinhart y Rogoff asumieron un error de codificación en las tablas de Excel que utilizaron. Pues bien, un año antes, en abril de 2012, Panizza y su compañero Andrea F. Presbitero ya publicaban un trabajo que resaltaba disfunciones en el estudio de los dos economistas de Harvard.

La tesis de Reinhart y Rogoff es que el crecimiento se frena abruptamente cuando la deuda de un país supera el umbral del 90% del producto interior bruto (PIB). Fue usada por algunos gobernantes para dar vía libre a los recortes. Panizza y Presbitero pusieron en duda ese umbral del 90% en su trabajo de abril de 2012. “El ejercicio de Reinhart y Rogoff asumía que todos los países son iguales, cosa que no tiene sentido”, declara Panizza en una sala de la Universidad de Navarra, adonde acudió esta semana para impartir dos conferencias en la II Semana del Desarrollo. Mientras países como Japón y Reino Unido, explica, tienen control directo sobre su moneda y, por lo tanto, margen de maniobra para intervenir a través de sus bancos centrales, los países de la UE no pueden.

“No pagar la deuda es malo; pero no es el fin del mundo”, declara

La correlación entre deuda y crecimiento señalada por Reinhart y Rogoff existe, dice Panizza. Pero podría ser al revés: es decir, que fuera el débil crecimiento el que generase altos niveles de endeudamiento. “Observar que hay muchas personas enfermas en un hospital no significa que el hospital te haga enfermar”, ilustra. “Es más bien al revés: al hospital van aquellos que están enfermos”.

Hubo muchos investigadores, cuenta, que señalaron las fallas del trabajo de Reinhart y Rogoff. Él y su compañero Presbitero no fueron los únicos. Con todo, el error que descubrieron los investigadores de Massachusetts, dice, en realidad cambia poco el resultado y las conclusiones del estudio. El problema, señala, está en el uso que del estudio hicieron aquellos políticos interesados en reducir el peso del Estado en la economía: “Acumular deuda no es bueno, pero existe la idea de que, en tiempos de recesión, generar déficit y, por tanto, deuda, es conveniente porque estimula la economía. Aquellos que no están de acuerdo con esto utilizaron el trabajo de Reinhart y Rogoff para aplicar políticas fiscales más duras”.

A sus 48 años, este economista nacido en Turín considera que con políticas menos restrictivas, se habría generado menos desempleo en Europa: “La austeridad, en mi opinión, fue una mala idea”.

“Reinhart y Rogoff asumían que todos los países son iguales, no tiene sentido”

Y sostiene que la UE se equivocó en las medidas que adoptó con respecto a Grecia. “El gran problema fue esta idea de que pagar la deuda es la prioridad número uno. Los países deben pagar sus deudas, que no se me malinterprete. No pagar la deuda es malo; pero no es el fin del mundo. Muchos países lo han hecho y han sobrevivido”.

El problema, señala, es que no se ha articulado un buen procedimiento, como existe con las empresas, para cuando suspenden pagos. El cortoplacismo de los políticos y la sobredimensión del sector financiero son dos de los elementos que contribuyen a explicar el momento económico que vivimos. “En los países democráticos, los políticos tienen una visión a corto plazo. Acumular déficit y deuda les permite posponer decisiones difíciles”, asegura.