El FMI pide a Francia que modere su gasto y mejore la competitividad

El organismo cree que la recuperación llegará en el segundo semestre Subraya el potencial de crecimiento de la tercera potencia europea y segunda del euro

El presidente francés, Francois Hollande.
El presidente francés, Francois Hollande.BERTRAND LANGLOIS (AFP)

Los liberales de Alemania y Reino Unido llevan meses diciendo que Francia es el enfermo de Europa. Este martes, los tres economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) encargados de vigilar el estado de la economía gala han cerrado dos semanas de “misión” en el país y han mejorado un poco ese diagnóstico. Su informe de conclusiones anima al Gobierno socialista a seguir reformando su economía “para responder a las múltiples y profundas incertidumbres” que atraviesa la segunda potencia del euro, pero cree que París puede “moderar el ritmo de la consolidación, a condición de hacer esfuerzos en la contención del gasto público” y concluye que la recuperación comenzará en el segundo trimestre de este año.

Los economistas del FMI han relativizado ante la prensa la extrema gravedad del enfermo, y de hecho han desmentido que esté cerca de la tumba. Así, han considerado improbable que, a la vista de los datos y la situación social, el país esté al borde de una segunda Revolución francesa, como acaba de anticipar el prestigioso economista Jacques Attali en su nuevo libro. Preguntado por esos negros pronósticos, el responsable de la misión, Edward Gardner, ha explicado gráficamente que “el Gobierno francés sabe que el país tiene, más que problemas psíquicos, problemas estructurales”. Además, ha saludado las intervenciones realizadas en los últimos meses por el Gobierno socialista y ha celebrado que François Hollande quiera seguir reformando. Gardner ha dicho que se lleva “una fotografía clara de la relativa armonía entre los agentes sociales”, y ha citado dos elementos positivos: los bancos nacionales están bien recapitalizados, aunque deben hacer más por el crecimiento, y, sobre todo, “las empresas francesas no están sobre-endeudadas y pueden volver atrás, invertir y crear empleo, a diferencia de lo que sucede en otros países europeos”.

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Tras reunirse durante 15 días con miembros del Gobierno, los cuatro principales banqueros, la patronal, el sindicato mayoritario (el comunista CGT) y diversas entidades públicas y parlamentarias, el Fondo ha emitido un informe templado y moderadamente pesimista. En él, el FMI rebaja ligeramente las previsiones de crecimiento para este año y el que viene. Para 2013, cree que la economía se contraerá dos décimas (una más de lo previsto en abril), para rebotar un 0,8% en 2014, una décima menos que en su anterior previsión. Y considera que después de dos trimestres negativos, el último de 2012 y el primero de este año, “la actividad económica debería comenzar a recuperarse en el segundo semestre de 2013, impulsado por una mejora de las condiciones externas”.

El FMI considera, como la Comisión Europea, que el problema fundamental de Francia es la “pérdida de competitividad externa”, y añade que solo podrá volver a crecer si desarrolla algunos “motores internos”: ampliar la competencia en profesiones y servicios, reducir las rigideces del mercado laboral aprovechando el impulso de la reforma laboral ya aprobada, y reforzar las políticas activas de empleo para reducir la duración de los periodos de paro, que está en máximos, y mejorar la tasa de ocupación entre los jóvenes y los trabajadores de más edad.

Más medidas

Otras medidas concretas recomendadas por el informe son: reducir el coste salarial de los empleados públicos; reformar las pensiones mediante un retraso en la edad de jubilación; reducir el coste de contratación de jóvenes mediante la flexibilización de contratos (Gardner ve con buenos ojos un posible salario mínimo para los jóvenes), y la reforma el seguro de desempleo.

En cuanto a la contabilidad y el déficit, París tendrá que seguir avanzando en la consolidación fiscal “a medio plazo” a través de la reducción de los gastos porque “los ingresos están agotados”, advierten los economistas del FMI. “El uso recurrente de medidas fiscales para llenar las lagunas presupuestarias no solo ha aumentado la presión fiscal a niveles excesivos, sino que también ha minado la confianza empresarial y de los hogares”, subraya Gardner.

El Fondo cree que Francia acabará 2013 con un déficit de alrededor del 3% del PIB y que en 2014 bajará algo de esa cifra, y aconseja mantener el aumento del gasto entorno al 0,3% a partir de 2015 “hasta que se alcance el objetivo presupuestario estructural”. El Programa de Estabilidad presentado por Francia en Bruselas prevé alcanzar ese objetivo en 2016, pero los economistas del organismo con sede en Washington consideran las hipótesis de crecimiento del PIB esgrimidas por París "demasiado optimistas".

El informe, en todo caso, achaca a la anémica situación de la economía europea la persistencia de los nubarrones sobre Francia. “Los principales riesgos a la baja”, dice, “se encuentran en las perspectivas de crecimiento precario en Europa, vinculados a las reestructuraciones de los balances públicos y privados”. El Fondo señala también que las grandes mejoras en la competitividad de los países periféricos pueden afectar a la economía gala si el Gobierno de París no se pone las pilas. Y pide avanzar en la estabilidad financiera impulsando la unión bancaria.

Rebaja de la masa salarial

El resumen es que el desafío de Francia pasa por reactivar la competitividad y el crecimiento a través de políticas fiscales, financieras y estructurales “que pongan el acento en elevar la productividad de los recursos humanos y de capital, aumentando la competencia, avanzando en la consolidación fiscal a un ritmo constante en términos estructurales y apoyándose en “una contención del gasto y una rebaja de la masa salarial pública”.

La institución celebra las actuaciones del Gobierno de Hollande, pero le recomienda que busque instrumentos nuevos para reducir el coste efectivo de la contratación de jóvenes. Y alerta de que el elevado "coste de la mano de obra sigue siendo un obstáculo fundamental para el extremo inferior del mercado laboral, los jóvenes".

El documento recuerda, sin embargo, que las tasas de empleo en Francia siguen siendo muy inferiores a los de los países socios en los dos extremos de la distribución por edades. Según Gardner, “París está negociando estos acuerdos y sabe que debe buscar soluciones con urgencia. Pero solo el tiempo dirá si ha tomado las decisiones buenas”.

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