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Fernández de Sousa niega el agujero de 3.000 millones de euros en Pescanova

El presidente del grupo rechaza el uso de información privilegiada en una entrevista en la Ser

“Moralmente me siento tranquilo, no creo que deba temer a la Justicia”, asegura

Fernandez de Sousa, en la sala de juntas de Pescanova.
Fernandez de Sousa, en la sala de juntas de Pescanova.

El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, ha negado esta mañana que la empresa arrastre un agujero patrimonial pese a su multimillonaria deuda y la entrada de la compañía en concurso de acreedores. “No hay un agujero de 3.000 millones en Pescanova, el agujero no existe y el valor de Pescanova excede su pasivo”, ha asegurado Sousa en una entrevista a la Cadena Ser.

Además, el que ha sido presidente de la multinacional durante los últimos 37 años también ha rechazado el uso de información privilegiada en la venta de parte de su paquete accionarial. Según, ha justificado, si el motivo de la operación hubiera sido el lucro, lo hubiera vendido todo. Sin embargo, ha asegurado Sousa, el motivo por el que vendió fue para ayudar a la empresa. Sobre este tema, también ha señalado que vendió 32 millones de espaldas al mercado “para hacer frente a compromisos que tenía, créditos” y para prestar 10 millones a Pescanova.

Durante la entrevista, Sousa, que se ha mostrado tranquilo y sonriente frente a los periodistas, ha vinculado los serios problemas que sufre Pescanova por la combinación de una situación propia de la empresa de exceso de endeudamiento y crisis financiera internacional. En este punto, ha sostenido que no encontraba crédito bancario, aunque el pasivo reconocido por el grupo frente a la banca supera los 3.000 millones.

“Moralmente me siento tranquilo, lo que he hecho ha sido todo por Pescanova. No creo que deba temer a la Justicia”, ha añadido el directivo gallego interrogado sobre la decisión de la fiscalía de pedir su imputación por este supuesto uso de información privilegiada y sospechas de falsedad en la información financiera de la compañía. “Me he equivocado en muchas cosas, pero ha sido por hacer lo mejor para la empresa. Si vendí acciones, fue también para ayudarla. No vendí por falta de confianza”, ha añadido.

Asimismo, aunque trató de evitar que el juez dejase las riendas de la empresa en manos de Deloitte, ahora asegura que va a colaborar con el administrador judicial en todo lo posible. “Sigo yendo allí sede de Pescanova en la Ria de Vigo todos los días. Estoy a disposición de los administrados judiciales y al pie del cañón, como he estado toda mi vida”, ha dicho.

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