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PETER A. DIAMOND / Premio Nobel de Economía en 2010

“Se podrán pagar pensiones razonables, pero trabajando más”

Su último trabajo escrito junto con Nicholas Barr analiza "la reforma necesaria"

Peter A. Diamond, en su visita a Madrid
Peter A. Diamond, en su visita a Madrid

Hace ya dos años que Peter Diamond (Nueva York, 1940) dejó de dar clases de Economía en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology. Ahora es un jubilado que no tiene miedo porque un día la Seguridad Social de Estados Unidos deje de pagarle su pensión. “Mucha gente está preocupada y dice cosas como: yo no espero conseguir nada de la Seguridad Social. Creo que tienen una actitud completamente irrealista. Los ingresos por cotizaciones continuarán llegando mucho tiempo después de que yo ya no viva. Puede que no haya suficiente dinero para pagar hasta el último centavo con la ley actual, pero habrá suficiente dinero para pagar pensiones razonables”.

Envejecimiento de la población, largas carreras de cotización o la llegada a la jubilación de la generación del baby boom de posguerra han extendido en los occidentales el temor por el futuro de las pensiones. Diamond, que ganó el Nobel de Economía en 2010 no lo tiene, aunque para estar tranquilo pide cambios: “Hay que detectar los problemas. El problema no está en la economía subyacente, sino en el diseño del sistema de pensiones. Así que hay que ajustar los sistemas a la demografía y a la economía”, analiza el economista, que llega a España para participar en un foro organizado por la Fundación Rafael del Pino.

En esa teoría se asienta su último trabajo, La reforma necesaria: el futuro de las pensiones (editado por El Hombre de Tres). Lo ha escrito a cuatro manos con otra autoridad mundial sobre la materia: el profesor de la London School of Economics, Nicholas Barr. Y tras el trabajo, llega a una conclusión tranquilizadora: “Sí [en el futuro] se podrán pagar pensiones confortables”. Aunque vuelve a aparecer el matiz: “La pregunta a hacerse es qué tamaño quieres que tengan. Eso es una elección. Pensiones grandes o pequeñas. La parte difícil es reconocer que la gente tiene que trabajar más o tener pensiones más pequeñas. La esperanza de vida crece y la natalidad baja. Tienes que ajustarte preferiblemente en las dos dimensiones. En parte, haciendo que la gente trabaje más y, en parte, con pensiones más bajas. Es importante reconocer que no todo el mundo es igual, tiene que haber leyes que se ajusten para la gente con diferente salud, trabajo, con diferentes oportunidades e ingresos”.

¿Y toda reforma de pensiones tiene que pasar necesariamente por recortes? “Depende de las circunstancias del sistema”, explica el que fuera profesor del actual presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, que fue rechazado hace tres años por los republicanos para compartir con su exalumno el Consejo de Gobernadores de la Fed. “En Estados Unidos las cotizaciones son bajas, aumentarlas debería ser una meta de la reforma, pero en países con cotizaciones altas es otra historia. Allí el tema clave debería ser que la gente se retirara más tarde”, explica.

El Nobel no conoce el sistema español al detalle. Así que no llega con una receta detallada de cómo tiene que ser el factor de sostenibilidad —el mecanismo de ajuste automático de las pensiones según la marcha de la economía y la esperanza de vida—. Aunque su manual es amplio y le da para facilitar unas líneas generales. “En muchos países si retrasas tu edad de jubilación tienes una pensión mayor. Si un sistema no te da nada más por retrasar la edad de jubilación, te retirarás lo antes posible y eso es un mal diseño, es malo para el mercado de trabajo y malo para el sistema financiero. Los países tienen la opción de tirarlo todo y empezar de cero. Así que la pregunta no es qué hacemos, sino cómo definimos la pensión cuando tú te jubiles y cómo diseñamos la actualización año a año en la pensión para los que ya están retirados”. “Ningún [mecanismo] es perfecto, pero no necesitamos perfección, sino un sistema que funcione razonablemente bien”, zanja.

Si la reforma tarda, puede ser tarde, en su opinión. Ni la distorsión que puede introducir en el debate una tasa, creciente, de paro del 26%, sirve de excusa. “Siempre es difícil hacerlo, esto es algo que la gente entiende y es importante para la gente”.

Cuando Diamond ganó el Nobel junto con Dale T. Mortensen y Chistopher A. Pissarides, la Academia Sueca destacó sus investigaciones y modelos matemáticos para estudiar las imperfecciones de los mercados laborales, lo que los economistas llaman fricciones: ¿Por qué no encajan perfectamente las ofertas y las demandas de trabajo? ¿Está bien diseñado el seguro de desempleo? Así que cuando el también exprofesor de la Universidad de Berkeley aterriza en España la pregunta es obvia: ¿Acabar con esas fricciones resolvería el paro? “Hay un debate: ¿qué parte del desempleo responde a fricciones?, ¿qué parte se debe a falta de demanda agregada? La demanda agregada es importante hoy, pero eso no quiere decir que las fricciones no sean importantes para la economía. No debemos perder de vista la importancia del crecimiento económico, no solo para el desempleo sino también para afrontar deudas. Más crecimiento económico rebaja el ratio de deuda sobre el PIB y eso es importante. El mundo no está fuera de la Gran Recesión todavía, ni por asomo. Así que es importante hacer cosas que ayuden al crecimiento económico”.

 

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