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“La supervisión la llevaba el subgobernador; yo tenía otras cosas”

Fernández Ordóñez explicó al juez que Ariztegui se encargaba del peso del control al banco y él tenía que intervenir poco

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ex gobernador
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ex gobernador

El exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, explicó al juez Andreu en su declaración del pasado 14 de febrero que él intervenía poco directamente en las tareas de supervisión. El peso de ese trabajo lo llevaba el subgobernador, Javier Ariztegui, y el departamento de Supervisión, según explicó. Sobre la conveniencia de que el presidente de Bankia, Rodrigo Rato, dejase la gestión de la entidad, Ordóñez declaró: “Se habló mucho con él, ya le digo, esto fue una cosa constante. Recuerdo una conversación que tuve con él. Insisto, casi todo se llevaba desde supervisión y el subgobernador, y hacían un muy buen trabajo, un trabajo ímprobo durante estos tres años. Y yo tenía otras cosas que hacer, tenía que ir a Fráncfort… Solo cuando tenían un problema que veían que no salía, que era poquísimas veces, me llamaban (...) Yo hablé con el señor Rato, y fue una conversación un poco delicada. (...) Pero había que transmitirle que no, que no era la persona adecuada”.

En relación con otra pregunta sobre la comisión de control de Caja Canarias, Ordóñez abunda en la idea: “El trabajo de un gobernador, lo siento, está mucho más allá de saber el mínimo incidente que pasa en todas las cajas”. “A mí me contaban lo gordo”, dice en otro momento de la declaración.

¿Qué otras cosas tenía que hacer el gobernador más importantes que el día a día de la supervisión? En su declaración, Ordóñez hace referencia a diferentes decisiones en ámbitos internacionales, como en el Banco Central Europeo, a cuyo consejo pertenecía por ser gobernador del Banco de España: “He tenido la suerte de estar en los Consejos del BCE donde aprobamos, a la vista de que los mercados estaban cerrados, una medida que para los bancos españoles ha sido definitiva, porque se hubieran muerto sn ella, que es la aprobación de los LTRO, de las grandes inyecciones de liquidez, una en diciembre, otra en febrero, que han sido clave para poder mantener a la banca española. Para la banca española, esa decisión de Fráncfort ha sido más importante que todo lo que pudiésemos hacer aquí”.

En varias preguntas de carácter general, Ordóñez defiende la gestión de la crisis financiera en España y el papel del supervisor: “La propia Ley del FROB sale cuando acaba de quebrar Lehman Brothers, y a la mayoría de los países les han quebrado bancos muy importantes. (...) Había, sin embargo, una cierta complacencia, de decir que como en España no ha pasado nada de esto, no pasa nada. Entonces el Banco de España se dirigió al principal partido de la oposición, entonces era el señor Montoro, el responsable económico, y al señor Solbes, diciendo, bueno esto parece que no pasa nada, y es verdad, porque la burbuja es un tumor lento, no es como los productos tóxicos que aparece rápidamente, y lo que hace la supervisión ahí es decir: aunque ahora están razonablemente bien las entidades, en el futuro van a acabar mal. Y hace un cálculo de casi unas 40 cajas en esa situación, sin posibilidad de intervenir ni nada, y como tres bancos. (...) Si no hago una Ley del FROB, aquí van a ir cayendo como gotas una serie de cajas intervenidas”.

Ordóñez defiende que se exigiesen integraciones y reestructuraciones a cambio de inyectar dinero. También entra en la polémica sobre los inspectores: “

Un tema tan delicado como es intervenir un banco, una decisión de este tipo, no tiene sentido que el inspector del Banco de España sea como el de Hacienda, que le hace a usted un acta y se ha acabado. (...) Es que cargarse un banco es un tema muy gordo. Lo que hace el Banco de España es eso que ellos llaman sistema de filtros, que significa que una decisión no se toma sin haberla estudiado concienzudamente por los distintos niveles”.

“Continuamente, el Banco de España está haciendo requerimientos en base a lo que hacen los inspectores y se lo enviamos a las entidades. Pero son secretos, y no se hacen solo a Bankia, también a los más importantes, la gente se aterraría al verlo”. (...) Lo que intenta cuando uno se sale del carril es que vuelva, lo que me importa no es sancionar, sino que lo arregle. Y se le dice cambie esto, cambie lo otro… Desgraciadamente hay gente que no cambia, que no cambia, y al final hay que intervenir. Y eso es enormemente costoso, que hay que tratar de evitarlo. (...) Lo que no puede impedir el Banco de España es que se hagan mal las cosas, ni el Banco de España ni nadie. En EE UU se intervienen, los años buenos, 400 bancos. Y los años malos, más de 1.000. Por mucho que haga uno, el que lleva el volante se sale y se estrella”.

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