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Detroit declara el estado de emergencia fiscal

La ciudad, castigada por el crimen, el éxodo y el descalabro inmobiliario, no es capaz de recuperarse

Monumento al boxeador Joe Louis en el centro de Detroit.
Monumento al boxeador Joe Louis en el centro de Detroit. REUTERS

La capital cuna de la industria del automóvil convertida en ejemplo del declive urbano en EE UU. Detroit no termina de salir de la crisis. Y para intentar de contener el derrumbe financiero, el gobernador Rick Snyder acaba de declarar formalmente el estado de emergencia fiscal. Eso significa que el Estado de Michigan asumirá el control de las finanzas de la ciudad si los líderes locales no le convencen de lo contrario en los próximos diez días.

El desenlace tiene lugar cuando se cumplen cuatro años desde que General Motors y Chrysler tuvieran que pasar por el taller de la suspensión de pagos para reestructurarse. Pero la ciudad, castigada por el crimen, por el éxodo de residentes y por el descalabro del sector inmobiliario, no fue capaz de entrar en la senda de la recuperación. De la quinta metrópolis por población ahora es la décimo octava. Eso significa menos ingresos vía impuestos.

“En los últimos 50 años hemos ido de lo más alto a lo más bajo”, dijo el gobernador al anunciar su medida en un evento público. Ahora Snyder debe designar a un gestor. Quiere que tenga plenos poderes para montar un plan financiero, que revise el presupuesto local y que reduzca la estructura del ayuntamiento, lo que significa despidos, venta de edificios y la negociación con los sindicatos de un nuevo contrato laboral. La idea no gusta.

De la quinta metrópolis por población ahora Detroit es la décimo octava

Los nueve miembros que componen el consejo local tienen hasta el 12 de marzo para intentar desmontar la decisión del gobernador. Pero las cifras están ahí. La deuda de la ciudad asciende a 14.000 millones de dólares y las cuentas públicas tendrán este año un rojo de 100 millones. “Lo veo como un día triste, como un día que desearía que nunca hubiera llegado en la historia de Detroit. Pero es un día también de optimismo y promesa”, concluyó.

No tiene que mirar muy lejos para ver la luz. La suspensión de pagos de Detroit llega al tiempo que California acaba de lograr equilibrar su presupuesto, tras realizar una serie de ajustes drásticos en el gastos y elevar impuestos, especialmente a las rentas más altas. Jerry Brown, el gobernador del Golden State, espera un positivo en las cuentas públicas de 851 millones para el ejercicio 2013-2014. Hace también cuatro años corría hacia la bancarrota.