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El Banco de Japón vira hacia una política de estímulos agresiva de la mano de Abe

El organismo asume las tesis del nuevo primer ministro y fija el objetivo de inflación en el 2%

Mejora sus previsiones de crecimiento para este año

Un hombre camina frente a la sede del Banco de Japón en Tokio. Ampliar foto
Un hombre camina frente a la sede del Banco de Japón en Tokio. EFE

El Banco de Japón (BOJ) ha anunciado este martes un giro hacia una política monetaria "agresiva" para lograr una inflación estable del 2%, objetivo que el primer ministro, Shinzo Abe, considera clave para revitalizar la tercera economía mundial. Hasta ahora, la meta estaba fijada en el 1%. El anuncio tiene lugar apenas una semana después de que el nuevo Gobierno anunciase un multimillonario plan de estímulo de la economía.

El emisor nipón tomó estas decisiones en su reunión mensual de dos días, celebrada menos de cuatro semanas después de que Abe asumiera el poder en Japón con una política centrada en reflotar su estancada economía, atrapada en una persistente deflación. Además, el Gobierno ha avanzado que aplicará contundentes medidas de flexibilización para conseguir "cuanto antes" este ambicioso objetivo.

Con los tipos de interés prácticamente a 0 desde hace más de dos años en Japón, atrapado en una década de estancamiento económico, la principal herramienta de estímulo del BOJ es su programa de compra de activos. Con él, inyecta nuevos billetes en el sistema y, de hecho, llegó a aplicarlo en cuatro ocasiones en 2012.

La decisión animó las compras en la Bolsa de Tokio, pero también despierta recelos

Este método de compra concluye en diciembre de 2013, y el Banco de Japón ha anunciado que a partir de enero de 2014 activará un sistema para adquirir cada mes, sin una fecha límite, activos por unos 13 billones de yenes (unos 110.000 millones de euros), de los que unos 2 billones (16.900 euros) serán bonos del Gobierno.

Esta decisión del BOJ no pasó inadvertida en la Bolsa de Tokio, aunque, según analistas locales, tras el entusiasmo inicial del parqué, los valores locales retrocedieron dado que la conclusión general de la reunión estaba dentro de lo previsto por los inversores. La medida referente a la compra de activos la aprobaron por unanimidad los nueve miembros de la junta de política monetaria del BOJ, aunque no ocurrió lo mismo con el objetivo inflacionario, al que se opusieron dos de los consejeros pese a la intensa presión de Abe en las últimas semanas.

Este rechazo minoritario no impidió que de la reunión de hoy saliera un documento conjunto —ampliamente esperado— firmado por el BOJ y el Gobierno de Japón en el que recogen su compromiso para luchar contra la deflación hasta lograr una subida del IPC del 2 %. Para ello el instituto bancario nipón "perseguirá la flexibilización monetaria", mientras que el Ejecutivo "promoverá con firmeza medidas para establecer una estructura fiscal sostenible, con vistas a asegurar la credibilidad de la gestión fiscal".

Este es uno de los grandes retos de Japón, el país industrializado con la mayor deuda pública del mundo (supera el doble del PIB). Aun así, el Ejecutivo prevé emitir próximamente nuevos bonos por 5,2 billones de yenes (unos 44.000 millones de euros) para costear parte de un amplio paquete de estímulo diseñado por el Gobierno de Abe para crear 600.000 puestos de trabajo y sumar 2 puntos al PIB nipón.

En este sentido, el BOJ revisó hoy a la baja 0,5 puntos su pronóstico del crecimiento del PIB para el año fiscal 2012, que en Japón termina el próximo 31 de marzo, y lo situó en el 1%. Sin embargo, para el ejercicio 2013 el Banco de Japón espera que la economía nipona crezca un 2,3% (muy por encima del 1,6% que pronosticó el pasado octubre), al tiempo que confía en que los precios dejen atrás la deflación y se incrementen ese año un tímido 0,4%.

Los resultados de la reunión de hoy reflejan un cambio de rumbo —bajo influencia del nuevo Gobierno— de la política monetaria del BOJ, cuyo gobernador, Masaaki Shirakawa, concluirá su mandato el próximo 8 de abril y será sustituido por un candidato propuesto por el Gobierno y ratificado por las Cámaras.