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El BCE propone fijar límites a los dividendos futuros del banco malo

Considera prioritario que amortice la deuda avalada por el Estado

El organismo alerta también de posibles conflictos de interés de los accionistas

El dictamen confía en la viabilidad de la Sareb y alaba la fijación de precios

El vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio.
El vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio.

El Banco Central Europeo (BCE) acaba de enviar al Ministerio de Economía su dictamen sobre la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (la Sareb o banco malo). El informe firmado por Vítor Constâncio, vicepresidente del BCE, es favorable en términos generales, pero propone limitaciones al pago de dividendos para garantizar que se paga la deuda avalada por el Estado (y que se usa para lograr financiación del Eurosistema), alerta de los posibles conflictos de interés de los bancos accionistas y aboga por medidas de financiación para la venta de activos.

“El proyecto de ley debería complementarse con medidas que garantizaran la amortización oportuna de los títulos avalados por el Estado. Este objetivo puede lograrse imponiendo limitaciones al pago de dividendos por la Sareb y asegurando que todo el efectivo por ella mantenido más allá del necesario para operaciones a corto plazo, gastos de capital y otras necesidades de liquidez, se destine al pronto reembolso de sus títulos avalados por el Estado”, señala el dictamen, que matiza que “estas medidas no deben afectar al ritmo desapalancamiento – es decir, al ritmo de enajenación de los activos – que dependerá del plan de negocio aprobado por el Consejo de Administración de la Sareb”.

El organismo que dirige Mario Draghi señala que está “dispuesto a designar a un observador permanente que se incorpore a la Comisión de Seguimiento” del banco malo. Pero pide “desarrollo y clarificación” sobre el tipo de información y rendición de cuentas que el banco malo deberá facilitar a dicha comisión, pues “solo puede cumplir eficazmente su mandato con información adecuada por parte de la Sareb”.

Para los accionistas, la preocupación, más que el dividendo, es que la sociedad sea rentable a largo plazo y, sobre todo, que no haya que poner más dinero para cubrir las posibles pérdidas de los primeros años. Algunos creen que su presencia en el banco malo les servirá también para controlar que la entidad no hunde los precios con ventas masivas. En relación con esto, el dictamen del BCE señala que “en la medida en que el capital de la SAREB proceda de determinadas entidades de crédito españolas, será preciso atender a la evitación de posibles conflictos de interés que podrían suscitarse toda vez que esas entidades pueden tener también intereses significativos en el sector inmobiliario español”.

El organismo señala que está dispuesto a designar a un observador permanente

El otro punto en el que pone el acento el BCE es cómo facilitar las posibles compras. “El establecimiento de medidas de financiación contribuiría enormemente a la enajenación de activos por la Sareb”, señala el BCE, que subraya que, `puesto que la SAREB no es una entidad de crédito, “no puede conceder crédito a los posibles compradores para facilitar que adquieran los activos”, pero estará compitiendo con bancos que sí ofrecen esa financiación a los compradores de sus activos inmobiliarios. “Las condiciones de esas medidas de financiación deberían ser competitivas respecto de las ofrecidas por las entidades de crédito españolas”, añade el informe.

El informe de Fráncfort avala al banco malo en un punto fundamental, la fijación de precios: “La metodología aplicada a la obtención de los precios de los activos que deba adquirir la Sareb parece apropiada y bien fundada, y debería desembocar en precios conservadores, lo que a su vez debería minimizar los riesgos a este respecto para la Sareb”, señala Constâncio. Además, considera que “las limitaciones respecto del alcance y la capacidad de la Sareb son razonables y compatibles con su viabilidad”.

El BCE cree que es más fácil recuperar el valor de los activos dañados cuando estos se agrupan y gestionan por especialistas independientes.

El BCE considera que el banco malo es “un instrumento importante para facilitar el actual proceso de reestructuración y recapitalización del sector bancario español”. Espera “que el proyecto de la Sareb como tal mejore la situación de financiación general de la banca española” y que “la emisión de deuda avalada por el Estado debe mejorar la posición de liquidez de la banca española”.

El organismo advierte de los riesgos para el Estado, pero dentro de un tono general bastante elogioso: “Al facilitar la transmisión de activos no productivos a una entidad distinta, los mecanismos de separación de activos como la Sareb ayudan a los bancos participantes a reestructurar sus balances, lo que, a su vez, debería aumentar su solidez financiera. Al facilitar la reestructuración y recuperación del sector bancario, aunque sea transfiriendo el riesgo del sector bancario al Estado, estos mecanismos deberían contribuir positivamente a la capacidad de las entidades de crédito para conceder este y apoyar la recuperación económica”, señala el informe.