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Globalia revienta la boda

Hidalgo da un golpe de mano y se hace con Orizonia, comprometida con Barceló

El viaje en tren es una de las ofertas de Iberrail (Globalia)
El viaje en tren es una de las ofertas de Iberrail (Globalia)

La unión empresarial clave en mapa del mercado del turismo en España es una sorpresa, con compromisos rotos y cambio de novios. Juan José Hidalgo, presidente del conglomerado Globalia, compra un rival en apuros, Orizonia, y gana una partida que, si cuaja, le puede situar en una posición fuerte en el negocio global del ocio y los viajes. En la maniobra de disputa, Hidalgo integra a un rival directo en agencias minoristas, operadores y compañía aérea. De paso, vence a otro competidor grande, Barceló, que había dado por ganadora su opción de compra para engordar el tamaño de su sólido grupo familiar, una cadena hotelera internacional media y red de agencias de viajes.

Hábil y decidido, Hidalgo compró en 1991 Air Europa cuando quebró su matriz, agigantó Halcón Viajes y pretendió controlar Iberia. Emigrante y taxista entre Suiza y España en la dictadura, realiza una deseada adquisición expansiva, aun en tiempos críticos, con reducciones de plantilla incluso en su propio grupo. Orizonia pasará a Globalia con 1.000 oficinas, 5.000 empleados y 2.400 millones de ventas. Hidalgo tiene unas 1.500 agencias, factura cerca de 4.000 millones y cuenta con 25.000 trabajadores. Una integración compleja.

El 3 de diciembre, seis días antes del golpe de mano final de Globalia, Barceló anunció la adquisición de las redes de su competencia, Orizonia. Esa alianza frustrada la proclamó Barceló tras una negociación larga que Globalia alteró con una ruptura seguida de un nuevo acuerdo. En la mesa de negociación se cruzaron cartas, plantones y jugadores rápidos y conocidos. No fue una subasta ni una negociación abierta a tres.

Orizonia fue puesta en venta por los fondos de inversión y capital riesgo que tenían la propiedad, Carlyle y Vista Capital. Los bancos apremiaron la búsqueda de un salvador exterior para recuperar una parte de los créditos y solventar los apuros por la falta de liquidez. Orizonia estaba en riesgo de concurso de acreedores.

Los bancos querían un salvador exterior para recuperar una parte de los créditos

“Los bancos nos vinieron a buscar, esperaban una solución rápida”, confiesa un conocedor de las negociaciones. “Era una oportunidad para crecer, pero a la vez una apuesta de riesgo”. El domingo 9 de diciembre, de noche y al final del puente, Globalia divulgó su maniobra final: la toma del control de las siete marcas y líneas de negocio del conglomerado de Orizonia, radicada en el Parc Bit, ámbito tecnológico de Mallorca.

Globalia tiene la sede a solo 22 kilómetros de distancia de Orizonia, en el polígono de Llucmajor, y su capital está en manos del clan familiar Hidalgo. El fundador-presidente cuenta con mayoría, y en la sociedad figuran como accionistas sus tres hijos —María José, Javier y Cristina—, que son altos ejecutivos del grupo; su esposa y hermano. El músculo bancario lo dan dos socios en minoría: Popular y Unicaja.

La oferta vencedora de Hidalgo incluyó una aportación de 60 millones de euros y la asunción de 140 millones de los 620 de deuda de Orizonia. Así, los once bancos y otros tantos fondos acreedores asumen una enorme quita. La baja asunción de deuda se explica en la obsesión de los financiadores de Globalia por evitar un fiasco. “La amplia mayoría de los acreedores financieros de Orizonia respaldan la propuesta de adquisición de Globalia en tiempo récord”, reza un comunicado difundido por ambas empresas.

Además de la eventual sangría por despidos masivos, los bancos conocían que Orizonia no tiene grandes activos inmobiliarios. La dilación en los pagos amenazaba la viabilidad de Orbest, la aerolínea con 10 Airbus, y lastraba operaciones comerciales porque los hoteleros exigían pago previo de reservas. Para generar caja, Orizonia vendió los portales Rumbo y Viajar, que poseía con Telefónica, e ingresó 35 millones.

La venta de Orizonia ha sido en bloque y de golpe. “Esta era una ocasión única que no podíamos dejar escapar”, opina Hidalgo. “Es una empresa fraguada de la nada, como él”, observa un colaborador. Se ignora cómo se plasmará la fusión de dos compañías con semejanzas y negocios en redes paralelas, en especial en agencias y en ciudades.

Barceló muestra sorpresa por el requiebro de Hidalgo, del que fue socio en Air Europa. Siente “preocupación” por el “previsible” ajuste de empleo debido a las “duplicidades”. Ve su estructura complementaria con Orizonia, con menos coincidencias que Globalia. Hasta que Competencia dicte posibles restricciones, Barceló observa “incertidumbre negativa para el sector turístico”. Los bancos auscultarán la nueva alianza.

La oferta vencedora incluye 60 millones y otros 140 millones de deuda

La disputa por Orizonia sucedió a los seis años de nacer. La firma surgió de un desecho de Iberostar, cuando la familia Fluxá —dueña de los zapatos Camper y Lotusse— vendió por 900 millones de euros sus marcas turísticas minoristas, las ramas no hoteleras (Viajes Iberia, rebautizada luego como Vibo, e Iberojet). El capital se usó para comprar el 5 % de ACS. Todos los grandes empresarios turísticos de Mallorca (Barceló, Fluxá, Hidalgo, Orizonia) estudiaron salir a Bolsa, tras la estela de los Escarrer, de Sol Melià.

En el mercado se valora la decisión de los Fluxá al olvidar su actividad en agencias y la compañía aérea Iberworld (Orbest en Orizonia), poco rentables en sus balances. También la familia Barceló, ya en 2000, había pasado su rama de viajes al operador internacional First Choice, aunque recuperó la red para que no se vendiera a otra casa.

Los fondos de riesgo Carlyle y Vista Capital compraron Orizonia, que inventó Gabriel Subías, su primer gestor, encargado de negociar la venta inicial por parte de los Fluxá y que se fue con los compradores. Subías intentó comprar Globalia y después Marsans. Destituido en Orizonia en 2010, un año después entró en Barceló de consejero delegado de viajes. Ahora tuteló la fallida compra de su excasa.

Hay más datos a valorar. Otro ejecutivo con memoria, José Duato, que sustituyó a Subías como primer ejecutivo de Orizonia, es muy amigo de José Hidalgo. Era su mano derecha en Globalia y es pareja en golf. Duato ha pasado por cuatro compañías turísticas y Subías por tres. La tensión entre ambos no fue secundaria a la negociación. Ambos son consejeros delegados y aspiraban a manejar el gigante. No podían ganar los dos. Hidalgo acoge a Duato y Barceló mantiene a Subías.