El banco malo arranca con el Santander y La Caixa como grandes accionistas

El capital inicial es de 827 millones, de los que el FROB pondrá 397 millones Los cinco grandes colocarán 2.200 millones por la ausencia del BBVA

El presidente del Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), Fernando Restoy
El presidente del Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), Fernando RestoyEFE

El banco malo, tantas veces negado por el Gobierno y forzado por las autoridades europeas, ha comenzado a andar. Después de muchos esfuerzos del Ejecutivo para convencer a las entidades para que invierten en el capital de la Sareb, (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), ya es una realidad. El banco malo, que se ha convertido en una cuestión de Estado, es uno de los grandes hitos de la reestructuración bancaria porque, en teoría, debe servir para aparcar los activos tóxicos de las entidades nacionalizadas o con ayudas del Estado, para que empiecen a conceder créditos. Otros países europeos, como Irlanda y Reino Unido, ya disponen de organismos similares desde hace años.

Esta sociedad aglutinará activos tóxicos en forma de créditos impagados, 89.000 pisos y 13 millones de metros cuadrados de suelo, estará dominada por el Santander (16,2% de capital tras aportar 840 millones) y La Caixa, (11,7% con 606 millones), como compromiso máximo.

Para febrero, probablemente, la Sareb realizará una ampliación de capital hasta alcanzar los 5.200 millones

En el arranque, el banco malo solo tendrá 827 millones de capital, aunque realizará ampliaciones antes de fin de año para alcanzar los 4.000 millones entre acciones (el 25% de la inversión) y deuda subordinada. De esta cantidad, unos 2.100 millones serán privados y el resto, del fondo de rescate, el FROB. Con estos recursos propios, podrá admitir activos por valor de 44.000 millones de BFA-Bankia, Catalunya Bank, Novagalicia y Banco de Valencia.

Posteriormente (para febrero probablemente), la Sareb realizará una ampliación de capital hasta alcanzar los 5.200 millones, de los que algo más de 2.600 serán de las entidades bancarias. Tras este refuerzo, podrá admitir la segunda oleada de activos tóxicos, los procedentes de Banco Mare Nostrum, Liberbank, Caja España-Duero y Caja3. Sumarán unos 65.000 millones y llegarán con un descuento medio del 54% sobre su valor en libros, siguiendo los criterios de los escenarios de las pruebas de capital de Oliver Wyman.

El Gobierno ha buscado que el sector privado sea mayoritario para evitar que las pérdidas de la sociedad (previstas durante algunos ejercicios) cuenten como déficit público y la inversión total no sea deuda del Estado.

El Gobierno ha buscado que el sector privado sea mayoritario para evitar que las pérdidas de la sociedad cuenten como déficit público

Junto al Santander y Caixabank, también aportará grandes cantidades de dinero el Sabadell (335 millones), el Popular (288 millones) y Kutxabank (128 millones). Otros accionistas relevantes serán Bankinter (54 millones), Mapfre (50 millones), además de Unicaja, Ibercaja, Caja Laboral Popular, Banca March, Cecabank (entre 14 y 17 millones), AXA (10 millones), Deutsche Bank, Barclays, Catalana Occidente, Pelayo, Cajamar y el Banco Cooperativo.

La polémica del banco malo no ha estado tanto en los que están como en las ausencias: a falta de inversores extranjeros (que se podrían incorporar con cuenta gotas a última hora), la negativa del BBVA a participar ha sido muy sonada. La entidad comentó hace semanas que no entraría en la Sareb si no veía claro la rentabilidad del proyecto y si no era bueno para sus accionistas.

Joaquín Maudos, catedrático de Economía de la Universidad de Valencia, señala que “sin criticar al BBVA, desde fuera no se entiende su discrepancia porque es una manifestación de que no se cree la rentabilidad media anual del 15% que ha dicho el Gobierno”.

A falta de inversores extranjeros, la negativa del BBVA a participar ha sido muy sonada

En este sentido, Francisco Riquel, analista bancario de N+1 Equities, añade que el BBVA se beneficia indirectamente de la puesta en marcha del banco malo con el dinero de otras entidades. “La puesta en marcha de la Sareb es buena para el riesgo soberano, debería reducir la prima de riesgo y, en definitiva, impulsar la economía, lo que es bueno para todo el sector financiero”.

Lo cierto es que en el mercado ha sorprendido la gran cantidad de dinero que han colocado las cuatro entidades más relevantes (2.069 millones), lo que otorga una ventaja añadida al BBVA. Sin embargo, este portazo podría salirle caro a la entidad presidida por Francisco González, que no especificado la razón de su negativa. El ministerio de Economía estudio obligar a todas las entidades a reforzar el capital del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) bancario. Sin embargo, las que hayan aportado dinero a la Sareb no tendrían que hacerlo, lo que obligaría solo al BBVA a destinar recursos al FGD, que se consideran una pérdida y por lo tanto deberá provisionarlos. Sin embargo, el dinero colocado en el banco malo es una inversión y no se provisiona. No obstante, algunas fuentes creen que el BBVA se podría arrepentir de su actitud y entrar a comienzos del próximo año. Este movimiento reduciría drásticamente la participación de los grandes, ya que aportaría alrededor de 700 millones.

Mientras se deshoja la margarita, otros analistas consultados alaban la creación del banco malo, pero comentan que “la credibilidad del modelo llegará cuando lleve un tiempo funcionando. Es clave que no necesite más capital vía derramas, porque proyectaría sensación de fracaso”. Otro experto no descarta la llegada de inversores extranjeros “si los directivos, puestos por el Gobierno, responden al reto”.

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Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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