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La creciente deuda familiar acerca a Estocolmo y Madrid

El banco central teme un alza de los impagos si el paro sube

Contra lo que uno pudiera pensar, dada la distancia económica y cultural entre los dos países, España está muy presente en los análisis de la crisis en Suecia. Son muchos los economistas que ponen el énfasis en las similitudes entre la crisis bancaria que vivió el país entre 1991 y 1994 y la situación que atraviesa la economía española en la actualidad. Son los mismos que defienden la existencia de un modelo sueco de resolución de este tipo de crisis —“en realidad, nuestro modelo se basa a su vez en el resultante de la gestión de la crisis de las cajas de ahorros de los años ochenta en Estados Unidos”, apunta Jen Henriksson, presidente de Nasdaq OMX Stockholm— y recomiendan su aplicación en el caso español.

Claro que no ignoran un pequeño detalle: al contrario que España, Suecia pudo entonces devaluar su divisa y, a día de hoy, casi 20 años después, la corona sueca aún se sitúa por debajo del nivel más bajo que alcanzó en plena crisis de los años noventa [ver gráfico superior adjunto]. “Sin duda, el tipo de cambio desempeñó un papel importante para salir de la crisis”, admite Per Jansson, subgobernador del banco central.

Ahora Suecia tiene una amenaza que resulta familiar para los españoles: un elevado endeudamiento de las familias, como consecuencia de la fuerte subida de los precios de la vivienda en los últimos años. Jansson explica que el fenómeno tiene un componente estructural claro de oferta, porque en Suecia se construye poco y es difícil alquilar fuera de las grandes ciudades, lo que hace poco probable que el sector inmobiliario sufra una burbuja. “Pese a todo, hemos tomado medidas. Hemos impuesto restricciones a la concesión de créditos, y los bancos solo pueden ofrecer hipotecas a tipos de interés de mercado por el 85% del valor de la vivienda”, apunta el subgobernador. Las autoridades monetarias temen que se produzca un fuerte desapalancamiento en la economía, con el consiguiente problema para los bancos, si la economía se frena y el paro aumenta, “como ha sucedido en España”, apunta Jansson.

Las similitudes, con todas las salvedades que se quieran introducir, se extienden a la crisis financiera y al proceso de ajuste fiscal. Jens Henriksson, que también fue secretario de Estado de Economía con el Gobierno socialdemócrata entre 2002 y 2006, cree que lo primero que hay que hacer es lidiar con la crisis bancaria, ofrecer una garantía para los ahorradores y los bonistas y dar a los bancos la ayuda que necesiten.

“Recortar el dinero a inyectar en la banca hará la recesión más larga, y el ajuste, más difícil”

Ahí el actual gestor de la deuda pública sueca y ministro de Finanzas entre 1991 y 1994, Bo Lundgren, tiene algo que decir. “Yo hace tres años ya fui a explicarles a los responsables del PP, en unas jornadas organizadas por la FAES, cómo manejó Suecia su crisis financiera”, recuerda Lundgren. El contacto y el consejo no se han retomado una vez que el PP ha llegado al Gobierno, aclara. Pero la receta que configura el modelo sueco no pierde vigencia, explica. “El dinero que se vaya a inyectar en los bancos españoles debería hacerse mediante la toma de participaciones en los bancos. A partir de ahí se destituye a los antiguos responsables, se asume el control de la gestión y se puede recuperar la inversión en el futuro”, resume el responsable de la gestión de la deuda de Suecia, que este año se sitúa en el 37,6% del PIB. El subgobernador recuerda que “en Suecia, las nacionalizaciones no suponen un problema ideológico” como en otros países. El consenso abarca tanto a izquierda como a derecha, a empresarios, sindicatos y economistas. Nadie parece poner objeciones a la medida.

“Lo importante es manejar con rapidez las crisis bancarias en cuanto estallan”, dice Lundgren. Un requisito ya resulta difícil de cumplir en el caso español, que acumula cinco grandes decretos de reforma del sector financiero. Según el manual de gestión de crisis descrito por Henriksson, solo entonces el Gobierno puede lidiar con la recesión que estas crisis provocan y, una vez estabilizada la economía, proceder a la consolidación fiscal.

“España aún está en la primera fase. Cada día que pasa van reduciendo el dinero que creen necesario inyectar al sector bancario, y eso hará que la recesión sea más larga y, en consecuencia, que el ajuste sea mucho más difícil”, recalca Henriksson.

Un proceso que, de por si, es largo. “A Suecia le llevó ocho años lidiar con la crisis financiera y es importante saber que nunca se recupera lo perdido en estas crisis. Solo la mitad de quienes perdieron su empleo a principios de los años noventa lograron recuperarlo”, admite el presidente de Nasdaq OMX.

¿Significa eso que Suecia está inmunizada frente a futuras crisis financieras? “El hombre no siempre es racional y no siempre aprende las lecciones”, sentencia Lundgren. Son muchos los expertos que apuntan a un factor adicional: “Siempre se necesita un poco de suerte”.