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El Tesoro rehace su colchón de liquidez para aplazar el rescate

El dinero del Estado en la hucha del Banco de España casi se duplica tras seis meses de caídas. El efectivo pasó de 19.035 a 36.704 millones en septiembre

El Gobierno no deja de repetir que el rescate no es una urgencia. Ayer aclaró, incluso, que lo ve improbable antes de 2013. Justo una vez se ha asumido ya la inevitabilidad de solicitar auxilio a los socios de la eurozona y del apoyo anunciado por el Banco Central Europeo (BCE) al mismo, una extraña calma chicha se ha instalado en los mercados. Las presiones sobre la deuda —es decir, la rentabilidad que exigen los inversores para prestar dinero a España— se han suavizado y el Tesoro Público ha hecho caja para afrontar con toda comodidad los vencimientos de deuda de lo que queda de año.

La cuenta de ahorro que el Tesoro guarda en el Banco de España se recompuso el pasado mes de septiembre después de seis meses de caídas. Este fondo de maniobra, del que el Estado tira para ir pagando los gastos y los vencimientos de deuda los meses en que los ingresos y la financiación de los mercados no da más de sí, aumentó en unos 17.700 millones, es decir, un 90% respecto a los 19.035 millones en que quedó en agosto, con lo que supera los 36.704 millones, según datos del Banco de España y del Tesoro.

El Estado tiene cubiertos los vencimientos hasta fin de año

El dato muestra un refuerzo de esta hucha que se produjo justo antes del mes más crítico de amortizaciones de deuda para España: en octubre vencieron 29.110 millones de deuda, un volumen que a muchos expertos les hacía pensar que obligaría a España a pedir ayuda del fondo de rescate europeo, dado lo hostil de los mercados y la cara financiación para renovar ese pasivo.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha recalcado que no pide el rescate “porque no lo considera imprescindible en este momento”, aunque es bien consciente de que la tregua que los inversores muestran respecto a España tiene mucho o todo que ver con la expectativa de esa ayuda. Por eso, ayer mismo subrayó: “Si España lo necesita, lo pediré”.

En noviembre y diciembre, España afronta vencimiento de deuda superiores de algo más de 12.000 millones, así que lo más difícil parece superado. Pero el arranque de año no parece tan liviano: venden más de 20.000 millones. De momento, el mes horribilis de octubre que acabó ayer no lo ha sido tanto. El plan de compra de bonos anunciado por el BCE a finales de septiembre que ayudaría a los países que tienen problemas de crédito en los mercados ha tenido un efecto placebo incluso antes de producirse. En las subastas de septiembre y octubre, el Tesoro ha podido hacer caja sin demasiados problemas y ha emitido más de 48.600 millones en deuda a corto y largo plazo.

La salida de capitales suma 343.000 millones en 14 meses

Y no solo la prima de riesgo española —el sobreprecio que se paga respecto a la referencia alemana por vender bonos a 10 años— se ha suavizado en más de 120 puntos básicos desde primeros de septiembre, sino que los inversores extranjeros han vuelto a apostar por los títulos españoles. El volumen de deuda en manos de no residentes alcanzó en septiembre los 210.238 millones, unos 18.000 millones más que en el mes anterior, según los datos del Tesoro. Su peso el total de deuda española se sitúa en el 35,4%, un punto más que en agosto.

Las tenencias de deuda de extranjeros y la reducción en los préstamos del BCE a la banca española son indicadores adelantados que apuntan a que septiembre pudo ser también el mes en el que se revirtió la salida de capitales tras 14 meses consecutivos. Ese periodo ha supuesto una salida de España de 343.000 millones (247.000 millones entre enero y agosto de este año), según datos publicados de la balanza de pagos publicados ayer por el Banco de España.

El colchón de del Tesoro en el Banco de España es un dato volátil, fluctúa en función de pagos puntuales de cada mes o el calendario de subastas. Sin embargo, en los últimos meses venía reduciéndose de forma constante y alarmante desde los 54.766 millones que alcanzó en febrero, debido a las dificultades para acceder a los mercados a un coste razonable. En agosto, ese colchón de seguridad se había reducido a su nivel más bajo de los últimos dos años, un nivel delicado ante cualquier posible turbulencia.