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La filial británica del Santander se blinda frente al riesgo de ruptura del euro

El banco que dirige Ana Patricia Botín contrata coberturas para minimizar el impacto

El supervisor ha exigido a los bancos planes de contingencia frente a ese riesgo

La consejera delegada de Santander UK, Ana Patricia Botín.
La consejera delegada de Santander UK, Ana Patricia Botín. BERNARDO PÉREZ

Santander UK, la filial británica del primer banco de España y de la zona euro, alerta en su informe semestral del riesgo de ruptura de la moneda única. El banco que dirige Ana Patricia Botín ha tomado medidas para blindarse frente a ese riesgo. La entidad señala que como consecuencia de las continuas presiones sobre los países periféricos del euro, "hay una mayor posibilidad de que un Estado miembro abandone la eurozona". La entidad tiene coberturas de 35.000 millones de libras (unos 44.000 millones de euros) sobre sus contratos denominados en euros que minimizan su exposición a solo 100 millones de libras, según dicho informe, registrado ayer en la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (la SEC, por sus siglas en inglés).

El banco hace una descripción de algunos de los escenarios posibles en caso de ruptura del euro, pero sobre todo, señala que está tomando medidas para cubrirse de ese riesgo. Que una filial del primer banco de la zona euro por capitalización bursátil haga una advertencia de ese calibre debe ponerse en contexto. Por un lado, el supervisor británico (la Financial Services Authority, FSA) ha exigido a las entidades que dispongan de planes de contingencia frente a la crisis del euro, según fuentes financieras. Barclays, por ejemplo, retiró capitales de la filial española, a la que llevó a buscar en el Banco Central Europeo (BCE) una fuente de financiación alternativa, para cubrirse del riesgo de que España saliese del euro, según señaló expresamente la entidad. Por otro lado, las advertencias de Santander UK forman parte de un documento registrado ante los supervisores de los mercados financieros, puesto a disposición de inversores y en esos supuestos las entidades tienden a ponerse en lo peor. En el documento de Santander UK, no obstante, las advertencias sobre la ruptura del euro no están solo en el capítulo de riesgos, sino en el cuerpo principal del informe.

El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, expresó este martes su confianza en que la crisis del euro se resuelva. Dijo que era "delicado" hablar ahora de temas como la compra de bonos por parte del BCE porque estaba a la espera del resultado de las “importantísimas reuniones que se van a celebrar los próximos días en Europa para solucionar el futuro del euro". "Creo va a salir bien y que la moneda única no se romperá”, señaló en México.

El riesgo de ruptura de la zona euro se denomina técnicamente riesgo de redenominación. Santander UK explica que dicho riesgo "surge de las incertidumbres generadas por la salida de un Estado miembro del euro o de una disolución total del euro y la forma en que la salida o la disolución se llevaría a cabo".

La filial británica del Santander señala que "ha estado identificando y monitorizando activamente los potenciales riesgos de  redenominación y, donde es posible, adoptando medidas con la capacidad de mitigarlos y/o reducir la exposición global del grupo a las pérdidas que puedan producirse en el caso de cambio de moneda". Pero la entidad advierte que "una salida del euro podría tomar formas diferentes que dan lugar a distintas consecuencias legales, de mercado y prácticas que puedan alterar significativamente la efectividad potencial de las medidas adoptadas, y no es por consiguiente posible predecir cómo de eficaces serán las medidas concretas hasta que se pongan a prueba frente a las circunstancias precisas de un acontecimiento de redenominación".

El banco que dirige Ana Patricia Botín no baja la guardia y señala que las acciones de gestión para mitigar el riesgo de ruptura del euro se mantienen bajo constante vigilancia. "Si las perspectivas de la zona euro siguen deteriorándose, los directivos evaluarían y aplicarían medidas para reducir aún más el impacto de dicho deterioro en su actividad".

Un 'corralito' en caso de ruptura

El documento del Santander también tiene interés por las reflexiones que hace sobre cómo podría ser una ruptura de la moneda única. "En general, se espera que un Estado miembro que salga del euro introduciría una nueva moneda nacional para reemplazar el euro y redenomine (o pretenda redenominar) los contratos en euros a la nueva moneda nacional a un tipo de cambio oficial, exponiendo a los titulares de la nueva divisa al riesgo de cambio en el valor de la nueva moneda frente al euro".

El banco que dirige Ana Patricia Botín cree que la redenominación "podría complementarse con controles de cambio y/o de capital y días festivos bancarios adicionales a fin de hacer efectiva la salida". Esos días de cierre adicional es lo que en Argentina se llamó corralito. En todo caso, la entidad está hablando de riesgos e hipótesis frente a los que cubrirse, no de eventos que considere probables. La posibilidad de controles de capitales y de límites a la retirada de efectivo fueron mencionados por el premio Nobel Paul Krugman en un polémico post en su blog en mayo pasado.

Hay un último escenario sobre el que advierte: "En el caso de una disolución total de la zona euro, el euro dejaría de ser una moneda válida, y todos los Estados miembros volverían a sus monedas sobre la base de un probable Tratado de la UE que haga efectiva la disolución".

En todo caso, las autoridades europeas trabajan para resolver la crisis del euro y el presidente del Banco central Europeo, Mario Draghi, ha prometido hacer "todo lo que sea necesario" para defender la moneda única, garantizando que será "suficiente".