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Grecia dice a Alemania que no necesita más dinero, sino más tiempo

Samarás: “Somos un pueblo orgulloso y no queremos depender de dinero prestado”

Un equipo del Ejecutivo alemán estudia el efecto que tendría sobre la eurozona una posible salida del país heleno del euro, según 'Financial Times Deutschland'

El jefe del grupo parlamentario demócratacristiano dice que que no habrá más dinero para Grecia

Merkel y Samarás esta mañana en Berlín.
Merkel y Samarás esta mañana en Berlín. REUTERS

La canciller alemana Angela Merkel demostró este viernes en Berlín tener una rara habilidad para ejercer el arte del malabarismo político. Ha recibido con honores militares al primer ministro griego Antonis Samaras, que llegaba a la capital alemana con la misión casi imposible de pedirle a la jefa del Gobierno alemán más tiempo para respirar.  Y Merkel, para no decepcionar a su invitado, inició una breve rueda de prensa, esta vez con preguntas y respuestas, con una declaración de fe. “Desde el comienzo de la crisis yo siempre he dicho que quiero que Grecia permanezca en la zona euro”, dijo la canciller. En otro gesto de amistad, la canciller ofreció todo el apoyo de Alemania a la gestión que está realizando el Gobierno griego para cumplir con las reformas que le exige la Comisión Europea.

Pero Merkel, ante la certeza de que un 67% del electorado alemán rechaza la concesión de un período de gracia a Grecia, recordó a su invitado que la principal tarea era cumplir con los ajustes que le exigió Bruselas. “A las palabras le deben seguir también acciones”, añadió Merkel.

Al igual que hiciera durante la comparecencia ante la prensa del jueves junto al presidente francés François Hollande, la canciller Merkel volvió a repetir que su Gobierno no actuaría hasta conocer el informe de la troika, que debe certificar el estado de salud económica de Grecia, una decisión que le ayudará a ganar tiempo y a apaciguar los ánimos en las filas de su partido.

Samarás: "Grecia está intentando cambiar"

Antonis Samarás, que realizó su primer viaje al extranjero en calidad de primer ministro, dijo que el informe de la troika solo constataría que el nuevo Gobierno está consiguiendo resultados y que los hechos terminarían siendo más convincentes que las palabras. “Grecia puede tener éxito y está intentando cambiar”, dijo el político griego, quien señaló que el ejecutivo presentará en las próximas semanas un paquete de recortes por valor de al menos 11.700 millones de euros. “Quiero reconstruir el capital de credibilidad de nuestro país, poner en marcha el programa, respetar nuestros compromisos, cumplir nuestros objetivos y sacar a Grecia de la crisis”.

Como era de esperar, Samaras evitó este viernes incomodar a su importante anfitriona y llevó a cabo una defensa casi romántica de los sacrificios que está haciendo el pueblo griego. Evitó, por ejemplo, repetir su plegaria destinada a conseguir un plazo de gracia para cumplir con sus obligaciones y recordó a los periodistas que en el breve encuentro sostenido con la canciller solo habían hablado sobre grandes temas políticos. “Un gran prioridad en mi país es el crecimiento [de la economía]. y el crecimiento necesita impulsos”, dijo.

“Somos un pueblo orgulloso y no queremos depender de dinero prestado”, insistió Samaras al recordar que su país necesita una oportunidad para impulsar el crecimiento económico. “Para dinamizar el crecimiento, necesitamos más tiempo para respirar”, añadió, en la única referencia que hizo con respecto a su plan de buscar el apoyo de Alemania y Francia para obtener más tiempo para completar las reformas exigidas por la troika.

Durante la breve comparecencia ante la prensa, Samaras destacó que el encuentro había servido para poner en marcha una nueva relación entre los dos países y expresó su malestar ante las continuas declaraciones alarmistas, formuladas principalmente en Berlín por destacados miembros del Gobierno alemán y de los partidos que integran la coalición, relacionadas con un posible abandono de Grecia de la zona euro. “Esas declaraciones disuaden a los posibles inversionistas y dificultan el trabajo del Gobierno griego”, dijo.

Los democristianos, críticos con Grecia

La petición de Samarás incomodó a Merkel, quien salió como pudo del trance. La canciller dijo que todos los miembros de la colación de su Gobierno compartían su posición y deseaban que Grecia siguiera perteneciendo a la zona euro. Al parecer, la canciller no había visto las noticias de la mañana en la televisión, donde fue entrevistado el poderoso jefe del grupo parlamentario demócratacristiano, Volker Kauder. El político del partido de Merkel advirtió que ya no había más dinero para prestarle a Grecia y que la unión monetaria europea podría resistir sin problemas una salida de Grecia del euro. “Yo parto del hecho de que no será un problema para el euro” dijo Kauder.

Y Merkel omitió también referirse a que hoy mismo se había conocido la existencia de un grupo especial de trabajo en el propio seno del Ejecutivo alemán, que analiza bajo la dirección del secretario de Estado del Ministerio de Finanzas, Thomas Steffen, las consecuencias que puede tener para Alemania y el resto de los países de la eurozona, una posible salida de Grecia. “Establecen cálculos y reflexionan sobre como se puede impedir un efecto dominó”, señala un funcionario del Ministerio, citado por el periódico Financial Times Deutschland, que descubrió la existencia del grupo de trabajo.

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