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MERCADOS

La prima de riesgo se relaja tras marcar un nuevo máximo histórico

El Ibex cierra en 6.065 puntos, con una caída del 0,41%

El riesgo país baja a 533 puntos tras tocar los 547 por las dudas sobre la banca

Paneles informativos en la bolsa de Madrid
Paneles informativos en la bolsa de Madrid EFE

La incertidumbre sobre la banca española y su posible efecto en las cuentas públicas ha cedido por la tarde el protagonismo -sin dejar de ser un actor principal- al enfriamiento de la economía china, la fragilidad de la recuperación estadounidense y la contracción de la actividad en la eurozona, donde el paro ha alcanzado un récord al situarse en abril en el 11%.

Los bancos españoles siguen siendo un problema sin solución y eso es un pretexto para la desconfianza, que en los mercados se mide en forma de prima de riesgo. Esta valoración del riesgo país, equivalente a la diferencia de tipo de interés entre el bono a 10 años y su equivalente alemán, ha marcado un nuevo récord hoy al tocar los 547 puntos básicos, tras haber iniciado la jornada en 534. El tipo del bono a 10 años ha llegado al 6,6% (una décima por debajo del máximo que marcó el pasado miércoles) peligrosamente cerca del 7%, nivel que los mercados entienden que desencadenarían un rescate como sucedió en Irlanda, Portugal y Grecia.

Al final del día, la prima de riesgo española se situaba en 535 puntos básicos, gracias a los rumores de que el Banco Central Europeo (BCE) podría volver a comprar bonos españoles e italianos para estabilizar los tipos de interés de ambas deudas soberanas. El grado de sensibilidad de los mercados es tal que la mera especulación sirve para relajar la prima de riesgo.

La Bolsa española ha experimentado una sesión de altibajos, con entradas y salidas en la zona de pérdidas. El Ibex, ha iniciado la jornada con un alza del 0,33% y ha llegado a subir hasta los 6.152,7 puntos por la mañana, un 1,03% por encima de su cierre de ayer, aunque por la tarde ha perdido momentáneamente los 6.000 puntos. Al cierre, sin embargo, recuperaba ese nivel y se situaba en 6.065 puntos, con un retroceso en el día del 0,41%. La caída semanal de este indicador es del 7,31%.

Todas las plazas europeas han experimentado una marcada tendencia bajista desde el inicio de la mañana, como consecuencia de los nuevos datos que confirman la desaceleración del crecimiento en China y la perniciosa anemia de la economía de la eurozona, donde el paro alcanzó su nivel mas alto desde que en 1995 la oficina estadística de la Unión Europea (Eurostat) empezó a registrar datos, al situarse en el 11% en abril y en marzo (este último dato se ha revisado al alza una décima).

En la primera economía mundial las cosas no van mejor y las empresas estadounidenses crearon en mayo 69.000 puestos de trabajo, cuando el consenso del mercado, según Bloomberg, esperaba el doble de nuevos empleos. La tasa de paro se situó en el 8,2%, una décima por encima del registro de abril, según ha anunciado hoy el Departamento de Trabajo.

La Bolsa de Londres ha cerrado con una caída del 1,14%, París se ha dejado un 2,21%, Fráncfort un 3,42% y Milán un 1,04%. A media sesión, Wall Street también se tiñe de rojo: el Dow Jones perdía un 1,51%, Standard & Poor's un 1,82% y Nasdaq un 2,03%.

La vulnerabilidad de la eurozona sigue presionando sobre la moneda común, que hoy se ha cambiado a 1,2288 dólares, su nivel más bajo desde el 1 de julio de 2010.

En el mercado de crudo, el precio del barril de brent, el que se utiliza como referencia en Europa, ha caído por debajo de los 100 dólares por primera vez en casi ocho meses. El futuro con vencimiento en julio se ha llegado a pagar a 97,7 dólares en el ICE Futures Europe, el mayor mercado de futuros energéticos de Europa. Al final del día se mantenía por debajo del citado nivel.

En China, el índice PMI manufacturero de gestores de compras cayó en la mayo hasta su menor nivel en un año, 50,4 respecto a 53,3 en abril, inferior a lo esperado. Aunque un nivel superior a 50 en este parámetro refleja expansión, la ralentización del gigante asiático preocupa a los inversores, a la vista de la vulnerabilidad de las otras grandes áreas económicas: Europa y Estados Unidos.

También se ha conocido el indicador PMI de la eurozona, que se quedó en mayo en 45,1, lejos del umbral de los 50 puntos que marca el límite entre la contracción y el crecimiento. En el caso concreto de España, este parámetro cayó a 42, su nivel más bajo desde mayo de 2009.

La huida de los inversores hacia activos que consideran seguros, como la deuda alemana y la estadounidense, está hundiendo las rentabilidades exigidas hasta mínimos históricos. Hasta tal extremo que el tipo de los títulos germanos a dos años ha llegado hoy a cotizar a -0,002%, por primera vez en negativo, lo que implica que los compradores están dispuestos a pagar, no a cobrar un rédito, por sus inversiones. La deuda alemana a cinco y 30 años también ha tocado mínimos históricos hoy 0,333% y 1,736%, respectivamente).

El bono alemán a 10 años ha llegado a rentar un 1,148%, el menor nivel registrado por Bloomberg desde 1989, y el estadounidense ha marcado también un mínimo histórico en el 1,522%. Los títulos austriacos, holandeses, finlandeses y franceses a ese plazo también han caído a mínimos, al percibirse como un refugio por los inversores.

Los mercados siguen reticentes a pesar de la ofensiva de diplomacia económica desplegada esta semana por el Gobierno español. El miércoles, el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, se reunió en Berlín con su homólogo alemán, Wolfgang Schaüble y, ayer, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy habló con Angela Merkel, que poco después expresó en un discurso su apoyo a los esfuerzos del Ejecutivo español.

También ayer, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría se reunió en Washington con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, y con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Chistine Lagarde. Si al primero arrancó el apoyo de Estados Unidos a la capitalización directa de los bancos europeos (sin pasar por los Estados) por parte del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de emergencia para crisis europeo que entrará en vigor el 1 de julio, Lagarde desmintió las informaciones publicadas por The Wall Street Journal, que apuntaban a que la institución que dirige estaría trabajando en un programa de rescate para España.

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