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La peor Bolsa del mundo

El Ibex 35 es el farolillo rojo en 2012 con una caída del 15,3%

Dos inversores asiduos al palacio de la Bolsa de Madrid conversan.
Dos inversores asiduos al palacio de la Bolsa de Madrid conversan. EFE

Las campañas electorales son campo abonado para las promesas. Son gratis. Durante las semanas previas a los comicios del 20 de noviembre Mariano Rajoy se comprometió en diversos actos a devolver a España al sitio que le pertenece en la escena internacional. En el plano bursátil, de momento, este anhelo no se cumple. A no ser que entendamos que nuestro sitio es el último puesto del mundo. El Ibex 35 acumula una caída del 15,36% en 2012.

No es que el mercado local lo haga peor que otros parqués de países desarrollados —la renta variable alemana sube un 11,6%, la japonesa un 13,9%, la estadounidense un 8,9%, la británica un 1,4% y la francesa un 0,9%— o que su castigo sea mayor al de los europeos periféricos —Irlanda y Grecia suben un 9,5% y un 5,6% respectivamente, mientras que Italia y Portugal caen un 4,8% y un 5.3%—, es que también sale perdiendo en la comparativa con potencias económicas como Mongolia, Botswana, Tanzania...

“Cuando hablas con potenciales inversores te dicen que les gusta tu compañía pero que la dirección de su gestora tiene prohibido invertir en España. Ahora solo están interesados en acciones españolas los hedge funds”, se lamenta del responsable de relaciones con inversores de un banco del Ibex.

En la Bolsa española llueve sobre mojado: en 2011 cayó un 17,43%. A las cotizadas les perjudica la marca España y para los inversores internacionales no es consuelo que el 60% de los ingresos de las compañías del Ibex se generen fuera de nuestras fronteras. “La ola de ventas en la Bolsa española refleja el deterioro de los fundamentos en España. Los inversores penalizan a las sociedades cotizadas a causa de sus preocupaciones sobre el riesgo país”, explica Huw Pill, economista jefe de Goldman Sachs para Europa. Este experto, que antes trabajó para el Banco Central Europeo, advierte que en España “hay muchos retos que deben cumplirse. Estimamos que habrá dos años de recesión. El sector público debe contener el déficit y hay una necesidad de desapalancamiento en el sector privado, particularmente en familias y bancos”.

¿Habrá rescate de la economía española? Pill explica que esta crisis ha enseñado a no descartar nada al 100%. “Dicho esto, no preveo que en España se produzca una situación como en Grecia. No creemos que se imponga una quita sobre la deuda soberana. Si se produjera un deterioro mayor no sería descartable ver algún tipo de apoyo ofrecido a España por los mecanismos europeos de reciente creación para la adquisición de deuda en el mercado secundario o para la financiación de la recapitalización del sistema bancario”, señala.

La mala racha se debe también a que en el Ibex 35 cotizan seis bancos y su peso conjunto en el índice suma el 31,75%. Los inversores creen que la reforma financiera se queda corta y temen sorpresas. “Hay preguntas que necesitan respuestas como, por ejemplo, cuántas provisiones adicionales necesita el sistema, qué importancia tiene el FROB para España o cuánto desapalancamiento queda pendiente”, advierte Miguel Corte-Real, de Fidelity.

Otros valores de peso sufren: los resultados de Telefónica se atrancan, el peso regulatorio lastra a Iberdrola y al resto de eléctricas, la sombra de la nacionalización de YPF penaliza a Repsol.

Y la especulación influye. “La renta variable española es un activo del que se habla mucho. El flujo de información es negativo, a veces sin mucha base, y eso acentúa la falta de credibilidad. Este escenario se aprovecha para ponerse cortos [vender] en Bolsa española y cubrir el riesgo de posiciones largas en otros mercados”, según Juan Luis García, de Inversis.

Los expertos creen que la Bolsa española está barata (podría estarlo más), lo que debería ser una señal de compra con visión a largo plazo. Pero cuando se especula con réditos futuros es bueno escuchar a los clásicos, como John Maynard Keynes: “El mercado puede permanecer irracional por más tiempo que nosotros solventes”. Pues eso.