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La Unión Europea cierra filas con las medidas contra el déficit español

Barroso niega que exista un doble rasero para tratar los incumplimientos de Hungría y España

El caso español puede ser el primero de una serie, ya que otros países todavía no tienen datos

El esfuerzo para llegar al 3% del PIB en 2013 es similar al de los socios rescatados

José Manuel Durão Barroso, en el Parlamento Europeo.
José Manuel Durão Barroso, en el Parlamento Europeo. AFP

La UE ha tardado 10 días en violar su propio Tratado de austeridad. España firmó ese Tratado hace 10 días y 15 minutos después el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lanzó un desafío a Bruselas apelando a la “soberanía nacional” para incumplir la meta del déficit de 2012. Rajoy anunció que el nuevo objetivo será del 5,8% del PIB. Y ha tardado esos mismos diez días en rectificar: sus socios en el Eurogrupo empujaron a España a hacer un ajuste mayor (del 5,3%), aunque a la vez esa cifra supone romper las reglas.

Bruselas está entre la espada y la pared: por un lado, la Comisión tiene que dar un mensaje de credibilidad y seguir reclamando recortes y por otro, acepta por la puerta de atrás que hay países que no pueden cumplirlos, y España es solo el primero de la lista, ya que las cifras de déficit no se han presentado aún en otras capitales europeas.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha certificado esta mañana que España cumplirá: "España está absolutamente comprometida con el ajuste presupuestario, está absolutamente comprometida con las reformas estructurales y evidentemente, desde ese punto de vista, esa recomendación va a ser aceptada por parte del Gobierno español", ha asegurado el ministro a su llegada a la reunión de ministros de Economía de la UE (Ecofín).

España reclamaba algo de margen para rebajar el déficit, siempre con la meta del 3% para 2013 como innegociable. Al final, la senda será más dura de lo que pretendía Rajoy: del 8,5% del pasado año habrá que pasar en 2012 al 5,3%, lo que supone recortes por 35.000 millones (de los que ya se han implementado medidas por importe de unos 15.000 millones). Eso dejará más paro y una economía que se adentrará en territorio recesivo. Con esas pésimas coordenadas económicas, el ajuste de 2013 será aún más duro: en medio de una recesión profunda, el año próximo habrá un ajuste adicional de unos 25.000 millones de euros, siempre que España cumpla los objetivos en 2012 (algo que la mayoría de analistas descarta completamente).

¿Alemania tampoco cumple?

El debate abierto en Europa consiste en comprobar si España (y su mayor margen en el recorte del déficit) será una excepción, o el primer ejemplo de una suavización que pueden necesitar muchos otros países. En ellos, cumplir no va a ser fácil, tanto por las dificultades para aplicar los tijeretazos como por la situación económica, peor de lo que se pensaba. Ni siquiera Berlín se salva de la quema: Alemania está incumpliendo con sus planes de recorte. El Instituto de Economía de Colonia asegura que el Gobierno de Merkel solo puso en marcha el 41% del recorte de gasto comprometido en 2011, y que este año vuelve a fallar estrepitosamente, informa Der Spiegel.

Ese recorte, del 8,5% al 3% en dos años, es similar al que la UE ha forzado a hacer a los países rescatados: Grecia, Irlanda y Portugal. Al menos en Grecia y Portugal, eso deja una recesión profunda que durará años. Los analistas apuntan a que en España puede suceder algo parecido: dada la posición de deuda relativamente favorable de España, Deutsche Bank ha asegurado hoy que un ajuste fiscal drástico no debiera ser la principal prioridad del Gobierno. “Esperar (para un ajuste fiscal más duro) hasta que la recuperación puede asentarse en 2013 puede ser más beneficioso para las finanzas públicas españolas a la larga”, según el primer banco alemán.

Las reacciones en Bruselas navegan entre la ambigüedad y el temor a que, con España de nuevo en la diana, los mercados decreten una recaída en la crisis del euro. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios se limitó anoche a destacar que España “necesita hacer más esfuerzos”, pero no dijo una sola palabra ni acerca de esa mínima flexibilización que el Eurogrupo permite (el 5,3% frente al pactado 4,4%, que podría abrir la puerta a otros países) ni sobre la posibilidad de que España necesite algo más de margen a la vista de la recesión que se avecina. El ministro de Finanzas luxemburgués, Luc Frieden, ha sido esta mañana el más explícito: España encara un “problema enorme” por el hecho de tener que recortar en dos años el déficit del 8,5% del PIB al 3% del PIB, unos 55.000 millones de euros, algo que prácticamente no ha logrado ningún otro país. “Eso es un enorme agujero para bajar al 3% en solo dos años. Pero los ministros del euro creen que lo que había planeado recortar España este año no es suficiente”, ha dicho.

Las pocas voces que se han oído esta mañana a la entrada de los ministros de Economía a la reunión del Ecofín van en la línea de aplaudir al Eurogrupo por el cumplimiento de las reglas para España. Anders Borg, el ministro sueco, ha asegurado que “es muy importante que cuando se ven signos de estabilización no haya nada que perjudique la credibilidad. Es muy importante que España cumpla las metas de 2013". Su homóloga austriaca, Maria Fekter, ha comparado la situación de España con la de Hungría, que se enfrenta a una congelación de las ayudas por importe de 500 millones de euros por no haber hecho lo suficiente en términos de recorte del déficit. “Debemos tratar a todos los países de la misma forma”, ha dicho Fekter, en relación a las quejas de los países pequeños respecto al tratamiento más favorable que reciben los grandes países.

En la Eurocámara, el presidente de la Comisión Europeoa, José Manuel Durão Barroso, ha defendido tajantemente que no hay un doble rasero para tratar los casos de Hungría y España. Para argumentar esta afirmación, ha recordado que Hungría ha incumplido reiteradamente sus compromisos, y de ahí la sanción, mientras que España mantiene su compromiso de llegar al 3% en 2013 y mantiene un fuerte compromiso con los planes de ajuste.

Ese es el discurso: cerrar filas con la austeridad. El ministro francés, François Baroin, ha sido quien tal vez lo ha expresado con más claridad a primera hora de la mañana: “Lo que vale para España vale para los demás. Estamos en camino de restaurar la confianza en la eurozona. Hay que aplicar las medidas necesarias de protección, de recorte del déficit. Nadie puede distanciarse en ese necesario proceso de consolidación presupuestaria”, ha dicho Baroin. Se suponía que Francia iba a ser uno de los aliados de España en esa necesaria flexibilización de los objetivos de déficit. Todo apunta a que París incumplirá con creces sus objetivos de 2011. Pero esa es otra historia.