Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
La crisis del euro

Draghi se estrena en el BCE con una bajada de tipos por sorpresa, del 1,5% al 1,25%

El nuevo presidente del BCE trata de hacer frente al frenazo de la economía europea y la crisis griega. -Draghi admite el riesgo de una leve recesión

En su estreno como nuevo presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi ha decidido bajar los tipos de interés del 1,5% al 1,25%, ante las amenazas de recesión que se ciernen sobre toda Europa (incluida Alemania) y las presiones de algunos países y varios organismos, como la OCDE, que reclamaban un precio del dinero más bajo para dar algo de aire a la economía europea. La decisión, según ha revelado el nuevo responsable del instituto emisor en la tradicional rueda de prensa que sigue a cada consejo del BCE, se ha tomado por unanimidad.

"Las tensiones actuales de los mercados financieros pueden dañar el crecimiento económico en la segunda mitad de este año. El panorama económico está sujeto a una incertidumbre alta y a una serie de riesgos, algunos de los cuales se han materializado, empeorando las previsiones de crecimiento", ha argumentado Draghi, que no ha descartado una leve recesión en el último tramo del ejercicio.

"Todos los Gobiernos de la zona euro deben estar listos para tomar cualquier medida adicional que sea necesaria"

"La incertidumbre es particularmente alta y varios factores pueden dañar el crecimiento"

"La compra de bonos es temporal, limitada y está sujeta a cierta condicionalidad"

"Varios factores pueden dañar" el crecimiento, entre ellos el frenazo en la demanda global y la inestabilidad financiera, ha explicado Draghi, que ha subrayado que la evolución económica ya se ha deteriorado. "La incertidumbre es particularmente alta", ha insistido el presidente del BCE.

En el origen de esta inestabilidad se encuentra Grecia y el riesgo de contagio hacia el resto de la eurozona de sus problemas de financiación. Preguntado sobre la situación del país mediterráneo, Drachi ha afirmado que "es difícil comentar los acontecimientos políticos", aunque se ha mostrado confiado en que si el programa de rescate se aplica, junto con las medidas europeas, debería empezar a vislumbrarse una salida. Para ello, también ha defendido que "todos los Gobiernos de la zona euro deben estar listos para tomar cualquier medida adicional que sea necesaria". La austeridad fiscal y las reformas estructurales, ha defendido, deben ir de la mano para aumentar la competitividad y flexibilidad de las economías.

Bajando al detalle, Draghi, que no se ha extendido tanto en las respuestas como Trichet, ha apostado por una reforma del mercado laboral para que los salarios se ajusten a las necesidades de las empresas, apartado en el que ha defendido la necesidad de moderación. No solo de los sueldos, sino también de los beneficios.

Junto al recorte en el precio del dinero, el BCE mantendrá su programa extraordinario de compra de bonos de los países bajo presión en los mercados de financiación con el objetivo de evitar un incremento descontrolado en los precios de su deuda. No obstante, se ha detenido en destacar que esta medida es "temporal, limitada y está sujeta a cierta condicionalidad", es decir, a que los Estados afectados cumplan sus programas de ajuste. "El BCE no puede ser el prestamista de último recurso de los países", ha advertido.

Frente al debilitamiento económico, la inflación, el principal mandato del BCE, seguirá bajo control a corto y medio plazo ya que en opinión del economista italiano, las actuales circunstancias económicas así lo permitirán. "Tras la decisión de hoy, la inflación debería estar en línea con la estabilidad de precios a medio plazo", ha reiterado siguiendo la tónica de su antecesor, Jean-Claude Trichet, de repetir machaconamente un mismo mensaje.

Las Bolsas han reaccionado al alza ante la decisión, que ha pillado por sorpresa a la mayoría de los inversores y analistas. De los 55 economistas consultados por la agencia Bloomberg en una encuesta internacional, 51 esperaban que el BCE mantuviese los tipos, dos apostaban por una rebaja de un cuarto de punto y otros dos, por una de medio punto. Sin embargo, tras un primer momento de euforia, las subidas se han desinflado a medida que avanzaba la rueda de prensa ante la falta de signos sobre cuál será el siguiente movimiento del BCE.

En las divisas también ha durado poco el bálsamo para el euro de la bajada de tipos. Antes de la decisión y de la rueda de prensa llegó a estar a 1,383 dólares; pasadas las 15.00 caía a 1,367 dólares por cada euro.

Pese a que su pasado en Goldman Sachs pudo complicar el relevo de Trichet por Draghi (durante su vicepresidencia, el banco de inversión norteamericano ayudó a Grecia a maquillar sus cuentas), el nuevo presidente tiene la llave de la crisis del euro. Y ha tenido un estreno que es cualquier cosa menos plácido: el referéndum anunciado en Atenas sobre las medidas aprobadas en la cumbre europea de la semana pasada pesa como una losa sobre las primas de riesgo, y en especial sobre la del país que aparece en el pasaporte del nuevo presidente del Eurobanco: Italia. "El BCE no está haciendo su trabajo: Draghi está obligado a anunciar que va a comprar toda la deuda italiana que haga falta si no quiere ver cómo las cosas se le van de las manos", ha asegurado a este periódico Charles Wyplosz, economista del Graduate Institute de Ginebra.

Los últimos datos sobre la economía europea muestran prácticamente un estancamiento, tanto en los países centroeuropeos como en la periferia, donde ya hay algunos países en recesión (con Grecia a la cabeza). La decisión es un claro mensaje de lo que puede ser el mandato de Draghi: los expertos esperan que sea menos ortodoxo, más pragmático que Trichet, y que en este momento se fije menos en la estabilidad de precios que en la estabilidad financiera y de la deuda pública. Una bajada de tipos de interés tiene efectos directos sobre la economía: al abaratar el precio del dinero invita a la gente a pedir prestado (más barato) para gastar más, y puede provocar un debilitamiento del tipo de cambio, lo que favorecería las exportaciones europeas y encarecería las importaciones.

El 1,25% no es la tasa mínima a la que ha fijado los tipos del BCE, que llegó a dejarlos en el 1% hasta las recientes subidas del último tramo del mandato de Trichet (consideradas un error por los analistas por su inoportunidad: la economía europea se estancó de inmediato). Pero está lejos de lo que han hecho otros grandes bancos centrales: la Reserva Federal de EEUU y el banco central de Japón tienen los tipos rozando el 0%, y el Banco de Inglaterra los tiene en el 0,5%.