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París dice que hará "todo lo posible" para no perder su triple A

La amenaza de Moody's impulsa la presión contra la deuda francesa a marcar un récord y coincide con un recorte de las previsiones para 2012

El ministro de Finanzas francés, François Baroin, ha dicho hoy que su Gobierno hará "todo lo posible" para mantener la máxima calificación de su deuda, la triple A, horas después de que la agencia Moody's anunciara que pone "bajo vigilancia" la nota francesa, lo que deja la puerta abierta a un eventual recorte en tres meses, el plazo que se ha dado para decidir si la mantiene o la baja.

La amenaza de un descenso de Francia al segundo escalón de las calificaciones crediticias ha impulsado el diferencial entre el bono francés y el alemán a 10 años -la conocida prima de riesgo- sobre los 100 puntos básicos por primera vez desde se incorporó al euro en 1999, lo que supone un récord negativo de los últimos 16 años.

Para terminar de complicar las cosas, hoy también se ha publicado que el crecimiento previsto para 2012, hasta ahora calculado en un 1,75%, será menor de lo esperado. La Bolsa de París recibió el paquete de malas noticias con ansias vendedoras y castigó especialmente a los bancos nacionales, machacados en los últimos meses por su alta exposición a la deuda griega y del resto de los periféricos.

BNP Paribas y Societe Generale han llegado a caer un 7%, aunque al final cerraron con caídas del 5% y el 4%. Credit Agricole se dejó un 3,27%. El índice general, el CAC-40, se ha dejado un 0,80% y acumula un descenso en las últimas cuatro sesiones del 20%.

La plana mayor del Gobierno de Nicolas Sarkozy ha intentado parar el golpe de Moody's a la credibilidad fiscal del país sin conseguirlo del todo. Mientras Baroin ha prometido acción, el primer ministro, François Fillon, ha admitido el probable recorte de las previsiones de crecimiento para el próximo año, y ha anunciado que Francia adoptaría "nuevas medidas" de ajuste si el PIB no sube un 1,5% en 2012.

Más pesimista, Consensus Forecasts, un grupo de expertos del sector público y privado, ha situado el crecimiento para 2012 por debajo del 1%, más cerca del informe de Goldman Sachs que hace días rebajó la previsión hasta un banal 0,2%.

El diario económico Les Echos explica que Francia sufrirá graves problemas si Moody's rebaja su calificación, porque la cifra destinada a pagar la deuda del país en 2012 se calcula ahora en 48.800 millones de euros, y es ya la más importante partida de gasto prevista.

Si la nota bajara, Francia debería dedicar más dinero a pagar sus intereses, y rascar de todo lo demás durante los próximos años. Si el tipo al que se financia subiera un punto, harían falta 2.000 millones el primer año, 4.000 el segundo y 14.000 dentro de diez.

Los nervios del Gobierno de centro-derecha están en máxima alerta desde que estalló hace un mes la crisis del banco franco-belga Dexia. Sarkzoy se jugará en mayo su reelección al Elíseo, y su temor es que la exposición de los bancos nacionales a las deudas incobrables se una al empeoramiento general de los datos macro (déficit, deuda, balanza comercial y paro), y pasen su factura en las presidenciales.

Un Sarkozy con la triple A intacta y un convincente plan europeo de salida de la crisis podría, mal que bien, defenderse del enorme desgaste sufrido en estos cinco años. Sin una de esas cosas, y sobre todo sin ambas, el presidente sería visto en mayo como un gestor ruinoso.

Moody's advierte de que la posible rebaja de la nota francesa dependerá sobre todo de cómo aplique el Gobierno las "necesarias" medidas de reforma económica y fiscal, pero también de las posibles evoluciones adversas de la economía y de los mercados. En todo caso, la incertidumbre sobre la envidiada y sacrosanta AAA francesa no es nueva. Según ha admitido Baroin, Francia lleva "tres años tratando de que no baje" esa nota, y para ello ha puesto en marcha "reformas estructurales", como la de las pensiones, y recortes del gasto público.

Pero, en las últimas semanas, la impresión es que París tendrá muy difícil mantener la categoría, sobre todo porque el crecimiento parece camino del estancamiento y los gastos que genera la deuda pública, que es mayor que nunca, no dejan de aumentar.

La espada de Damocles de Moody's coincide con el inicio de la discusión parlamentaria de la Ley de Presupuestos. La responsable de la patronal, Laurence Parisot, ha manifestado su confianza en que Francia conservará la triple A si "hace lo que tiene que hacer", votar unos presupuestos "en línea con los compromisos" adquiridos con la Unión Europea. El problema es que, de momento, la consigna parece ser salvar al soldado Sarkozy.

Por otra parte, la amenaza de Moody's también ha afectado negativamente al resto de los países del euro bajo sospecha como España, cuya prima ha prorrogado las subidas de ayer hasta los 332 puntos básicos, unos 10 más que ayer. La prima de riesgo española empezó la crisis de deuda en los mismos niveles en los que está ahora Francia. Y también con una triple A de la que ya no disfruta. Italia, por su parte, ha visto como el sobreprecio exigido a sus bonos frente a los alemanes rebasaba los 380, 14 más. Además, la sangría podría haber sido mayor si no llega a ser por el Banco Central Europeo, que ha vuelto a salir al mercado a comprar deuda de estos dos países para mantener el precio de sus bonos bajo control.