Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
La crisis del euro

Milán se hunde y la deuda italiana se acerca a la española

El presidente Napolitano pide "cohesión ante una prueba difícil", mientras el Gobierno guarda silencio

Italia confirmó los peores presagios y recibió una nueva y sonora bofetada de desconfianza de los mercados. La Bolsa de Milán ha vivido un lunes sangriento, peor incluso que el viernes negro de la semana pasada. Pese a la entrada en vigor de una medida de emergencia para limitar las ventas especulativas al descubierto, Piazza Affari perdió un 3,96% en una sesión dramática, marcada por la alta contratación -3.400 millones- y por una zozobra constante.

Los grandes bancos encabezaron el hundimiento, con Intesa San Paolo y Unicredit cediendo un 7,7% y un 6,33% respectivamente, pero ningún sector se libró de la espiral de pánico. FIAT cayó un 5,3%, la eléctrica Enel un 4%, y el título de Telecom fue suspendido cuando perdía el 5,5%.

La deuda soberana italiana marcó máximos históricos, y se acercó al nivel de los títulos españoles: el diferencial entre los bonos italianos a diez años y sus pares alemanes alcanzó los 301 puntos básicos, la cifra más alta desde que nació el euro en 1999. Los analistas calcularon que, con esa nueva tasa de interés, Italia deberá pagar 10.000 millones más al año para sufragar su deuda. Con 1,843 billones de euros, Italia tiene la tercera deuda pública del mundo.

La canciller alemana, Angela Merkel, siguió de cerca la montaña rusa italiana y telefoneó al primer ministro, Silvio Berlusconi, quien guardó silencio absoluto mientras los mercados caían en picado. Merkel pareció enviar un mensaje de doble sentido: por un lado, animó a Berlusconi a aprobar cuanto antes "el ajuste fiscal y las reformas necesarias". Por otro, expresó su "confianza" en Italia.

El encargado de llamar a la calma fue el presidente de La República, Giorgio Napolitano. Pidió "cohesión nacional ante esta prueba difícil", añadió que si el país se comporta "con seriedad" no tendrá nada que temer, y pidió a la oposición que apoye el ajuste en el Parlamento. El líder de la Liga del Norte, Umberto Bossi, anunció que su partido seguirá en el Gobierno "por responsabilidad".

El Ejecutivo pareció desaparecido. Con Berlusconi cada vez más sumido en sus problemas personales, y el ministro de Economía, Giulio Tremonti, tocado por el escándalo de corrupción que azota a su ex consejero político, el diputado Marco Milanese, son Napolitano y el gobernador saliente del Banco de Italia, Mario Draghi, quienes parecen haber tomado las riendas del país.

El terremoto creado por la sentencia judicial que el sábado condenó a Fininvest, la empresa de Berlusconi, a pagar 560 millones de euros a CIR, editor de La Repubblica, arrastró a todos los títulos implicados. Mondadori cedió un 5%, su peor resultado del año; Mediaset se dejó un 3,8%, y CIR osciló como un columpio para acabar en un desastroso -7,2%, tras anunciar que había iniciado los trámites para ejecutar el pago de la indemnización.

El director de La Repubblica, Ezio Mauro, afirmó que la apurada situación italiana es culpa de sus debilidades políticas y económicas. "Tenemos una deuda pública altísima que un ajuste fiscal débil, frágil e inseguro no resuelve, entre otras cosas porque responde a unos equilibrios políticos muy inciertos", explicó en la web de su diario.

Para el bloguero y analista macroeconómico Mario Seminerio, los ataques "suponen el final de la fábula que decía que Italia era inmune a la crisis. Estamos pagando varios errores fatales. Como el resto de países periféricos, pagamos los continuos cambios de idea de Alemania a cerca de la implicación de la banca privada en el salvamento griego. Y es lógico, porque somos el elefante de la habitación: tenemos la deuda más alta de Europa, y por eso nuestros bonos empiezan a comportarse peor que los españoles".

Seminerio añade que "los mercados están apostando además contra la absoluta pérdida de credibilidad del Gobierno italiano, una colección de incompetentes que ha aprobado un ajuste desastroso en el que la principal medida es un impuesto regresivo a los inversores de títulos del Estado, mientras el grueso se fía a una reforma tributaria que nunca se hará".

El analista concluye con un pronóstico oscuro sobre la tercera economía de Europa: "La incapacidad política de la Unión Europea y los dos cánceres italianos, la corrupción y el coste de la política, nos llevarán a terminar como Portugal".

Como sarcástico broche de oro a una jornada tremenda para Italia y su clase política, se supo que el Vaticano ha decidido refundar la Democracia Cristiana.