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La crisis del euro

El pacto franco-alemán sobre Grecia calma a los mercados

Alemania y Francia logran limar asperezas sobre el segundo rescate a Atenas y abogan por actuar con rapidez. -La canciller garantiza que actuarán en coordinación con el BCE.- Zapatero asegura que España no está en riesgo por la crisis griega

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, en la rueda de prensa posterior a su encuentro.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, en la rueda de prensa posterior a su encuentro. FABRIZIO BENSCH (REUTERS)

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, han dado hoy un importante paso para solucionar la crisis de Grecia, conscientes de lo que se juega Europa si Atenas cae, aunque sería más propio decir que Alemania retrocede y cede para que la eurozona avance. Ambos dirigentes, en una rueda de prensa posterior a su esperado encuentro en Berlín, han asegurado que comparten la idea de que la participación del sector privado en el segundo rescate a Grecia debe ser voluntaria, lo que disipa buena parte del camino a recorrer a partir de ahora y aleja la reestructuración forzosa que hasta la fecha había defendido el Ejecutivo alemán. "Hemos encontrado una solución", ha añadido el presidente francés en un alarde de optimismo. El mensaje de los dos mandatarios ha tenido un efecto inmediato en los mercados. Las Bolsas han reaccionado con fuertes subidas y la deuda de los países periféricos ha mejorado hasta el punto de que la prima de Grecia ha registrado su mejor jornada en más de un año. En concreto, desde que puso en marcha el primer plan de rescate hace ahora un año.

Además, Sarkozy y Merkel han garantizado que buscarán un acuerdo con el Banco Central Europeo para fijar los detalles de esta nueva ayuda y, por si hubiera alguna duda sobre su voluntad de que el acuerdo sea voluntario, han abogado por seguir la iniciativa de Viena. En cuanto a cuáles van a ser los próximos movimientos de la UE una vez que sus dos mayores potencias han llegado a un consenso, ambos líderes han insistido, y mucho, en la necesidad de actuar con rapidez.

Poco después de producirse el acuerdo franco-alemán, José Luis Rodríguez Zapatero ha expresado su convencimiento de que las turbulencias financieras provocadas por la crisis de Grecia no arrastrarán a España. O, al menos, quiere transmitir esa convicción a los mercados. "España no está en riesgo", ha manifestado el presidente del Gobierno en una conversación informal con los periodistas que le acompañaban en el vuelo entre Astaná (Kazajistán) y San Petersburgo (Rusia). Zapatero ha explicado que ya se preveía un mes de junio "complicado", porque Atenas debe hacer frente en julio al vencimiento de parte de su deuda, pero ha expresado su confianza en que los ministros de Finanzas de la zona euro podrán alcanzar este domingo un principio de acuerdo que sea asumido la semana próxima por el Consejo Europeo. El presidente se alinea con quienes, como el Banco Central Europeo o la Comisión Europea, apuestan porque la participación privada en el nuevo plan de rescate para Grecia debe ser voluntaria y considera positivo el mensaje salido de la cumbre entre la canciller germana y el presidente francés, que "ha tranquilizado a los mercados", informa Miguel González.

La garantía de que Alemania y Francia tienen una postura común para solucionar la crisis de Grecia, cuya caída amenazaba con generar un efecto dominó similar al que en otoño de 2008 protagonizó el banco de inversión Lehman Brothers, y que dejó al borde del sistema financiero internacional al borde del colapso, ha traído algo de tranquilidad a los mercados. El temor a una reestructuración forzada, una opción extrema que en opinión del BCE tendría efectos "catastróficos" en el resto de Estados del euro y su sistema financiero, está en la base del recrudecimiento del acoso de los inversores contra los llamados periféricos del euro de las últimas semanas. Por este motivo, una vez que los inversores se han creído el mensaje de Merkel y Sarkozy, las pérdidas de primera hora en las Bolsas se han traducido en ganancias y la deuda de los Estados bajo sospecha ha registrado una mejora que, en cualquier caso, no llega a ser más que moderada.

Según ha explicado Sarkozy, esta postura común se sustenta en cuatro puntos esenciales. El primero es que el acuerdo para que los acreedores acepten una quita o un aplazamiento en el cobro de las deudas de Grecia tenga una base voluntaria. En segundo lugar, ha afirmado que no quieren que esta reestructuración sea percibida como un "acontecimiento de impago de crédito". Si la solución para evitar la bancarrota de Grecia se considera como default (impago) por las agencias de calificación de riesgo bajaría la nota de solvencia de los bancos que han invertido en deuda griega, que son principalmente franceses y alemanes, pero también afectaría al propio BCE.

Sobre este punto, Sarkozy ha explicado que están a favor del "estilo de Viena" -los acuerdos alcanzados en 2008 para ayudar a los países del Este de Europa a superar las turbulencias y que implicaban una participación voluntaria por parte de los tenedores de bonos-. Merkel también ha señalado que la iniciativa de Viena es "una buena premisa".

En tercer lugar, el presidente francés ha garantizado que cualquier decisión se tomará con acuerdo del propio BCE. Por último, tanto Sarkozy como Merkel han decidido que, tras semanas jugando al ratón y al gato sobre cómo debía ser la participación de la banca en el coste del rescate, hay que actuar "lo más rápido posible", aunque sin fijar fechas. Eso sí, el mandatario galo ha admitido, a preguntas de los periodistas, que el mes de septiembre, una fecha que hoy barajan los medios alemanes citando fuentes del Ejecutivo de Merkel, no le "parece que sea moverse muy deprisa".

La canciller alemana ha añadido que están a la espera del informe de la troika -UE, FMI y BCE- sobre los avances de Grecia, donde el primer ministro, Yorgos Papandreu, ha anunciado ya los cambios en su gabinete, y su nuevo plan de ajuste para liberar los 18.000 millones del quinto tramo del primer rescate por un total de 110.000 millones puesto en marcha hace un año. Con este dinero, Atenas se garantiza los fondos necesarios para cumplir con los vencimientos que le esperan de aquí a septiembre.

Barroso pide "responsabilidad" a los líderes griegos y también a sus homólogos europeos

El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, ha pedido hoy "responsabilidad" a los líderes griegos y también a sus homólogos europeos para que cada uno haga "su parte" encaminada a resolver los problemas de Grecia.

El presidente del Ejecutivo comunitario ha destacado que "la primera condición" para solucionar la crisis griega debe provenir de Grecia, que debe mostrar su deseo de ser ayudado y de cumplir con las medidas que le sean exigidas por parte de la Unión Euorpea (UE) UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Pido a los partidos (griegos) que pongan toda su energía para apoyar las reformas que Grecia necesita, para el beneficio de la gente y de Grecia", ha enfatizado Barroso, en unas declaraciones a la prensa.

"Es de una importancia crítica que las señales que vengan de Grecia lo confirmen", añadió Barroso, tras lo cual confió en que el nuevo Gobierno de este país pueda ser confirmado "con rapidez" de manera que el proceso pueda continuar "sin sobresaltos".

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