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Los internautas quieren seguir bebiendo Cacaolat

La marca de batidos niega que vaya a dejar de vender en los supermercados

Los usuarios de Twitter han visto esta mañana entre la lista de cosas más comentadas en todos el planeta un término que a muchos no les sonaría de nada: Cacaolat. La marca de batidos de origen catalán, actualmente en manos de Nueva Rumasa, se ha convertido en lo que los aficionados a las redes sociales llaman un trending topic mundial, bajo el lema "Salvemos Cacaolat". Diferentes informaciones han hecho que los aficionados al producto teman por su futuro: Proactiva, el fondo inmobiliario que posee los terrenos donde se levanta la fábrica de Barcelona quiere desahuciar a Cacolat por no pagar el alquiler. Además, según algunos medios, la matriz ha anunciado que no venderá los batidos en el supermercado y se concentrará en hostelería. El director general de Cacaolat, Sebastià Masdeu, ha desmentido esto último. "Es incierto. Se suministra a los supermercados con absoluta normalidad".

"Ha sido solo un malentendido", asegura Masdeu, quien ha querido hablar personalmente con los medios para desmentir el fin de la distribución en supermercados de Cacaolat. "La noticia errónea surge de una reunión que mantuve en Zaragoza con el comité de empresa de la planta de producción de allí y autoridades aragonesas. Esa planta está ahora parada mientras se gestiona el concurso de acreedores, porque hasta que los administradores del concurso no hablen con los proveedores no tendrán más material. Así que durante unos días no hay envases de cartón briks ni botellas grandes. Pero son unos días, y luego todo volverá a la normalidad. Además, mientras tanto, el resto de formatos, las botellitas de plástico por ejemplo, sí se venderán en los supermercados", ha explicado.

Durante la mañana, ha lamentadoel director general, le han llamado los supermercados para aclarar si seguirían recibiendo Cacaolat o no. "Hasta del club de fans de Cacaolat me han llamado muy alertados", se queja. El directivo no ha querido precisar cuándo volverán a disponer de todos los formatos.

En cuanto al tema del alquiler de su nave barcelonesa, la compañía ha subrayado que "a arrendataria es Clesa" que esta misma mañana continuaba negociando con Proactiva "para lograr un acuerdo".

Los trabajadores tienen una explicación sobre por qué ha nacido la confusión sobre si se venderá o no en las tiendas los productos que ellos elaboran. "El único producto que hemos dejado de poder ofrecer es el envase de un litro de plástico. Pero no es porque se vaya a retirar. Es que hasta ahora la fabricaba Clesa, no nosotros, y como ellos sí han dejado de producir, ha habido que buscar que otra planta la produzca. El resto de versiones, como las botellas pequeñas de plástico, se siguen fabricando y distribuyendo igual. Incluso a mayor ritmo", ha asegurado un miembro del comité de los trabajadores.

Los internautas se animan unos a otros. "Tranquilos, hay marcas que quieren comprar Cacaolat", dicen varios. Leche Pascual ya comentó hace días que es sin duda una marca que considera interesante. La cooperativa catalana Llet Nostra tampoco descarta la idea, pero no ha hecho ninguna oferta concreta. "En la casa buscamos soluciones para todas las marcas. Algunas pasan por encontrar fondos de inversión, que no podemos decir cuáles son, pero hay varias posibilidades. Otra solución quizá sería una oferta de otra compañía. Pero no aceptaremos propuestas ridículas. Tienen que pagarnos lo que vale", señalan desde las oficinas centrales de la compañía Nueva Rumasa en Madrid.

Los batidos de cuatro generaciones

El industrial Joan Viader se quedó con la copla de un batido de cacao artesanal que saboreó en Hungría en los años veinte. Viader había fundado la lechera Letona en 1925, en el histórico edificio de la calle de Pujades del Poblenou barcelonés, y patentó Cacaolat en 1931. El batido, el primero elaborado de forma industrial, causó sensación en la Exposición de 1933... y 80 años más tarde sigue siendo líder. Cuatro generaciones han merendado Cacaolat, que solo ha dejado de hacerse entre 1936 y 1950 por la falta de abastecimiento de cacao de calidad en la Guerra Civil y la primera etapa franquista.

La potencia de la marca se demuestra con las veces que ha sobrevivido a compras, según profesor Oriol Iglesias, director del grupo de Investigación en Marca de ESADE. Cacaolat fue comprado en 1971 por Centrales Lecheras Españolas SA (Clesa) en 1971, por la italiana Parmalat en la década de 1980 y por Rumasa mediante el Grupo Dhul en 2007.