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La crisis del euro

Sócrates insiste en que Portugal no necesita el rescate pese al acoso de los mercados

La rentabilidad exigida a la deuda lusa marca nuevos récords por la mayor incertidumbre sobre su futuro.- España pone tierra de por medio frente a su vecino

Las dudas sobre cómo va a salir Portugal del hoyo en el que se ha caído tras la dimisión de su primer ministro está pasando factura a su deuda en los mercados, que dan por hecho que acabará solicitando la ayuda de sus socios del euro, aunque Lisboa se resiste a ello. Según ha vuelto a insistir hoy el saliente primer ministro, José Sócrates, Portugal "no necesita el rescate". La razón que ha dado es que hay "buenos indicadores" que apuntan a una recuperación de los ingresos del Estado durante este mes. La entrada de dinero permitirá al Tesoro luso cumplir con el exigente calendario de vencimientos que afronta hasta mediados de junio.

Pese al llamamiento a la calma de Sócrates, que coincide con el inicio de los contactos entre el presidente portugués, Anibal Cavaco Silva, con todos los partidos para hablar de las elecciones anticipadas, el acoso de los mercados no cesa. El rechazo del Parlamento al cuarto plan de ajuste del actual Ejecutivo y la incertidumbre sobre quién se va a sentar a negociar con Bruselas y el FMI el posible rescate se han traducido en más subidas de la rentabilidad de los bonos de Portugal, que han alcanzado niveles de récord. El motivo, que las incógnitas que se ciernen sobre el futuro del país recrudecen los temores de los inversores a que no pueda pagar en tiempo y forma.

Según recogen las pantallas de Bloomberg, el interés exigido para entrar en los títulos del Tesoro luso que cotizan en el mercado secundario, donde se negocian los bonos una vez emitidos, ha vuelto a tocar nuevos máximos en el 7,8% para la deuda a 10 años que sirve de referencia. Además, ha sido blanco de más noticias negativas. Después del recorte de la nota de solvencia de ayer por la tarde por parte de Fitch, esta madrugada ha sido Standard & Poor's quien ha sacado la tijera y ha recortado su calificación en dos peldaños hasta BBB y la ha dejado en perspectiva negativa, lo que deja la puerta abierta a nuevos descensos. La razón, pues la obvia: que sin acuerdo en el parlamento y sin Gobierno estable será difícil llevar a cabo los imprescindibles, en su opinión, ajustes. Asimismo, la agencia no descarta rebajar de nuevo en otro peldaño su nota, que ya está por debajo de la de la rescatada Irlanda, en función de cómo quede el futuro mecanismo de urgencia que debe sustituir al actual fondo de rescate a partir de 2013. De cumplir su amenaza dentro de tres meses, cuando finalizará el plazo de la revisión de su rating, Portugal podría acabar dentro de la categoría de bono basura, donde ya está Grecia, ya que la calificación actual de BBB está a solo tres escalones del nivel considerado como no recomendable para la inversión.

El repunte de tipos, que más temprano que tarde se acaba trasladando al mercado primario donde el Estado realiza sus emisiones, con el consecuente encarecimiento de las condiciones de financiación del país, ha disparado su prima de riesgo. La prima o riesgo país, considerado como el mejor barómetro de la confianza de los inversores en las finanzas de un país y que se establece a partir del diferencial entre sus bonos a 10 años con los alemanes, de referencia por su estabilidad, ha alcanzado hoy los 453 puntos básicos. Tras esta subida, cada vez está más cerca de superar el récord que marcó en noviembre durante la debacle de Irlanda en 459 puntos básicos.

En el caso de la deuda a corto plazo, donde se concentran las dudas del mercado ante eventuales problemas de pago de Portugal, que de aquí a junio debe devolver 9.500 millones de euros con el problema añadido que suponen las duras condiciones de financiación que le exige el mercado, el diferencial se amplía. Así, los títulos a dos años cotizan 550 puntos básicos sobre sus homólogos alemanes. Para hacerse una idea de lo que esto implica, con un interés del 7% en sus bonos a dos años, el coste para Portugal de financiarse a corto más que duplica lo que le cuesta a España, que hoy de nuevo se mantiene al margen del correctivo. Es más, ha visto caer su prima de riesgo por debajo de los 190 puntos básicos, algo que no se veía desde principios de febrero.

En las Bolsas europeas, la tónica ha sido la volatilidad. Con el euro perdiendo posiciones ligeramente frente al dólar, ya que ha bajado a 1,40 unidades del billete verde, Francfort y París han subido por segundo día consecutivo, aunque en menor medida que ayer con sendos repuntes del 0,18% y del 0,9%. Londres ha avanzado algo más con un 0,34% mientras Madrid, lastrado por la banca, y Milán han cerrado en rojo con recortes del 0,42% y del 0,18%. El principal índice de Portugal, el PSI 20, también cedía con respecto a la jornada anterior, cuando celebró con subidas el previsible cambio de Gobierno.

Tal y como quedó patente ayer en la primera jornada del Consejo Europeo, los miembros de la UE reclaman al país que, gobierne quien gobierne, cumpla con los ajustes, mientras que el Ejecutivo luso, que no niega que el riesgo de tener que activar la ayuda haya aumentado, se resiste a activarla de momento. No obstante, se le acumulan los problemas y su deuda a dos años ya está en los mismos niveles que desataron la alarma sobre Irlanda semanas antes de activar la ayuda a finales de noviembre.