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Catástrofe en el Pacífico

El Gobierno japonés denuncia ataques especulativos sobre el yen

El Ejecutivo acusa a inversores sin escrúpulos de que su divisa haya alcanzado el valor más alto desde la II Guerra Mundial.- El repunte amenaza con lastrar la recuperación mientras crece el temor a la recesión

La previsión de que los inversores japoneses, entre ellos las aseguradoras, y el propio Gobierno deberá repatriar yenes para sufragar las tareas de reconstrucción tras el terremoto y el tsunami que han desolado la costa oeste del país, ha llevado a la divisa nipona a marcar esta madrugada su nivel más alto de la historia. No obstante, para el propio Ejecutivo japonés, las razones de este repunte no están tan claras, ya que ha denunciado que la gasolina que ha provocado el incendio es la especulación.

Además, a medida que pasa el tiempo y el accidente nuclear sigue acaparando la atención y una gran cantidad de esfuerzos, lo que a su vez se traduce en más caídas de la Bolsa -hoy el Nikkei ha cedido un 1,44%- y la salida de inversores del país, crece el número de analistas que ven desvanecerse la posibilidad de una rápida recuperación tras el desastre. "Japón va a caer en una recesión temporal," opina Susumu Kato, economista jefe de Credit Agricole para Japón en una nota.

Los analistas vaticinan que el Banco de Japón se verá obligado a intervenir para frenar la escalada

Según sus cálculos, el PIB nipón se verá recortado en 0,6 puntos porcentuales en el primer trimestre por la tragedia, impacto que se verá ampliado al 1,5% en el segundo a medida que persiste la incógnita de que pasará con el deteriorado suministro de energía. Por este motivo, el PIB caerá un 0,4% entre enero y marzo y otro 1,2% entre abril y junio. Incluso contando con los efectos al alza en la producción que llevará implicada la reconstrucción, añade Kato, no esperan que el país pueda cerrar el ejercicio con una tasa positiva de crecimiento. Además, tal y como defienden una gran mayoría de expertos, los costes del terremoto y el tsunami alcanzarán al menos los 15 billones de yenes (190.000 millones de dólares). Y subiendo.

Nunca antes desde la Segunda Guerra Mundial el yen había estado tan alto como ahora. Por cada dólar, esta mañana en los mercados del sudeste asiático te daban 76.32 yenes, aunque con la apertura en Europa ha moderado su repunte al entorno de los 79 yenes. Hasta ahora, su anterior récord estaba fijado en 79.75 yenes, una cota que alcanzó en 1995. A modo de ejemplo de la sobrereacción que están padeciendo los mercados a causa de la tragedia y la alarma ante el posible desbordamiento de los problemas en la central nuclear de Fukushima, un dato: "La negociación entre dólares y yenes de esta mañana ha sido uno de los cinco movimientos más grandes de la historia", ha destacado Kathy Lien, directora de divisas de Global Forex Trading.

La revalorización del yen, de mantenerse en un nivel alto en el futuro, supondrá un serio lastre a la hora de iniciar la recuperación ya que encarecerá las exportaciones de Japón, el motor de su economía. Para atajar la escalada, el Banco de Japón tiene la posibilidad de desviar al mercado de divisas una parte de las millonarias inyecciones de liquidez que ha adoptado para sustentar al sistema financiero, lo que diluiría el valor de su divisa. No obstante, el Gobierno rechaza por ahora una intervención.

Para analizar la situación en la que queda la economía japonesa, la tercera potencia mundial, y el interrogante de si su posible contracción impacta en el crecimiento internacional, los países del G7 -los siete países más ricos del mundo- se reunirán esta tarde en videoconferencia. Para el Ejecutivo de Naoto Kan, el mejor resultado que podría tener la cumbre extraordinaria es un mensaje claro de apoyo a Japón y a su economía. Y no tanto el anuncio de una intervención en los mercados, según ha afirmado el ministro japonés de Finanzas, Yoshihiko Noda. Fuentes del G7 consultadas por Reuters coinciden en ello: "No hay que esperar una decisión del encuentro, va a ser una demostración de solidaridad y un revisión general de la situación".

Además, Kan ha negado que los mercados de renta variable y de divisas estén en "estado de turbulencia" que justifique una intervención. "Los movimientos han sido extremadamente especulativos y no están fundamentados", ha añadido. No obstante, pese a las declaraciones del Gobierno, los analistas tienen una opinión diferente y ven posible que el Banco de Japón tenga que acabar interviniendo para poner freno a esta escalada.

De hecho, los expertos también vinculan la apreciación del yen como novedad entre las causas que están detrás del descenso de hoy en la Bolsa, que ha llegado a ceder más de un 4% intradía. Para evitar que la Bolsa siga despeñándose, ya que ha cedido en torno a un 16% desde que se produjo el movimiento sísmico, el portavoz del Parlamento japonés ha propuesto cerrar los mercados de renta variable durante una semana, según informa la agencia Kyodo.

Lo cierto es que los japoneses, tras años de ahorro y consumo moderado, han invertido en el extranjero parte de sus altos ahorros. En total, según fuentes oficiales, tienen unos 280.000 millones de dólares en estos activos, una cifra que Citibank eleva a 340.000 millones. La mayoría del dinero está en Estados Unidos.