La crisis del euro

El precio por emitir deuda alcanza su nivel más alto de la década

España coloca 2.400 millones en la última subasta a largo plazo del año tras las dudas de ayer de Moody's sobre su solvencia

Las peores expectativas se han cumplido y el Tesoro se ha visto obligado hoy a elevar el precio que paga por emitir deuda hasta niveles desconocidos desde 2000 por el rebrote de la crisis en los mercados tras el descalabro de Irlanda. En la última subasta del año a largo plazo y tras la amenaza de ayer de Moody's de que va a revisar la nota de solvencia de España por las dudas sobre sus finanzas y bancos, el organismo dependiente del Ministerio de Economía ha vendido 2.400 millones en bonos a 10 y 15 años, con lo que alcanza los objetivos previstos dentro de un rango de entre 2.000 a 3.000 millones pero a costa de abonar una factura muy cara.

En concreto, el Tesoro Público ha vendido 1.782,47 millones en obligaciones a 10 años con un interés marginal -el último antes de cortar la emisión- del 5,485%. Hace un mes, los inversores se dieron por satisfechos con un 4,632%. En deuda con vencimiento en 2025 ha colocado 618,67 millones. En su caso, ha comprometido una rentabilidad anual del 5,986%, 1,4 puntos porcentuales por encima de la anterior operación a los mismos plazos realizada en noviembre.

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El temor a que España acabe recorriendo el mismo camino que Grecia e Irlanda y tenga que pedir el rescate de sus socios del euro, una teoría que rechaza el Gobierno, Bruselas y la propia Moody's si el Estado se aprieta un poco más el cinturón, ha restado mucho atractivo a la deuda y ha espantado a los inversores con mayor aversión al riesgo. Para superar las dudas, el Tesoro no ha tenido más remedio que ofrecer más dinero, lo que implica más gastos para las arcas del Estado en un momento en el que la máxima es ahorro y ajuste. De manera aproximativa, solo en la subasta de hoy, el encarecimiento de los tipos le supone un gasto extra de casi 30 millones al año durante el periodo de vencimiento de la deuda.

Segunda partida presupuestaria

Tras la recuperación de la confianza en España motivada por las pruebas de resistencia a la banca, que dejaron en buena posición a su sistema financiero pese a acumular cinco suspensos, el descalabro de Irlanda en los meses de otoño reavivó con fuerza la presión vendedora contra los valores de los llamados periféricos del euro: Grecia -rescatada en mayo-, Portugal y España. El regreso de la incertidumbre sobre la solvencia de los países señalados por sus altos niveles de déficit y deuda, mezclada con las dudas sobre la capacidad de Europa de solucionar la crisis ante la demostrada descoordinación entre sus Gobiernos, acabó con la mejora y trajo de nuevo al primer plano los problemas y las subidas en los costes de emitir deuda. Por culpa del progresivo aumento en los tipos, pagar los intereses se ha convertido en la segunda partida presupuestaria de España.

Ante este panorama, la subasta de hoy, ya con Irlanda rescatada, al ser la última a largo plazo del año y con un principio de acuerdo entre los países del euro para no dejar caer a ninguno de sus miembros, se había planteado como una prueba de la confianza en el país. Y España ha pasado el examen con un suficiente justo. En los mercados secundarios de deuda, donde se negocian los títulos del Tesoro una vez emitidos, el resultado de la subasta se ha traducido en un moderado incremento de la prima de riesgo, el sobreprecio que ha de pagar el Estado frente a la deuda alemana, hasta los 249 puntos básicos, con lo que mantiene las distancias frente al récord de finales de noviembre, cuando cerró a 283 puntos básicos.

La demanda se mantiene

La demanda, por su parte, se ha mantenido en los mismos términos que en la anterior subasta. El repunte de los intereses, que ha animado a los inversores con más apetito por el riesgo, ha contrarrestado a los que no se fían de que la situación empeore en los próximos meses. Al final, la ratio de cobertura, que equivale al número de títulos solicitados frente a los vendidos para los dos tipos de bonos, ha sido de 1,8 veces con 4.543,55 millones.

El mantenimiento de la demanda y el hecho de que los tipos a los que ha colocado los bonos se mantiene por debajo de la deuda que vence este año, justifican el suficiente. Además, gracias a que España tiene cubiertas sus necesidad de financiación hasta abril, cuando afronta importantes vencimientos, puede permitirse no forzar la marcha y esperar a que la tormenta amaine para pagar la deuda a mejor precio. No obstante, se recomienda encarecidamente que, durante las Navidades, siga trabajando y se aplique en los deberes -reformas, reestructuración bancaria y déficit- que le han mandado para hacer en casa con el objetivo de superar la revalida que le espera en primavera.

ÁLVARO GARCÍA
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